YouTube2Text

Tristana — Benito Pérez Galdós | Audiolibro completo en español | Voz humana real — Transcript

by La voz que te cuenta Audiolibros y literatura. · 52,999 words · 3,334 segments · language es · Watch on YouTube

Full transcript

  1. 0:02TRISTANA. Una novela de Benito Pérez Galdós.  Yo soy “La Voz que te Cuenta”. Una voz humana
  2. 0:14Prólogo
  3. 0:16Tristana, es una historia de rebeldía íntima,  de pasiones soterradas, de libertad soñada y
  4. 0:23frustración callada. Es el retrato conmovedor  de una joven atrapada entre la tutela de un
  5. 0:30hombre mayor —Don Lope, cínico y seductor y el  despertar de una conciencia femenina que lucha por
  6. 0:38afirmarse. Todo ello en un Madrid de claroscuros,  de balcones cerrados y paseos discretos,
  7. 0:46en donde se alza la voz de una mujer que anhela  algo más que el destino trazado para ella.
  8. 0:53Esta obra escrita a finales del siglo XIX, resuena  aún hoy con una fuerza sorprendente. No es solo la
  9. 1:02historia de una mujer, sino la de muchas otras que  encontraron en la palabra su única forma de volar.
  10. 1:10Galdós, con su pluma aguda y su ternura  crítica, nos ofrece una de las novelas
  11. 1:17más profundas y dolorosas de su repertorio. En 1892, cuando se publica Tristana, su autor
  12. 1:26era ya una figura consagrada de la literatura  española, tras haber escrito obras maestras
  13. 1:32como Fortunata y Jacinta. Esta novela marca una  transición temática en su narrativa: el paso del
  14. 1:41realismo social y político a una introspección más  psicológica, ética y existencial, centrándose en
  15. 1:50los conflictos íntimos del individuo. Benito Pérez pudo haberse inspirado
  16. 1:56en figuras femeninas reales de la  sociedad madrileña de finales del XIX,
  17. 2:02mujeres cultas y valientes que empezaban a  desafiar los roles tradicionales. También hay una
  18. 2:09dimensión autobiográfica: se ha especulado con que  la novela refleja, de forma velada, aspectos de la
  19. 2:16vida emocional del autor, marcada por relaciones  complejas con mujeres como Emilia Pardo Bazán.
  20. 2:25En su momento, Tristana no fue la  novela más celebrada de Galdós,
  21. 2:29probablemente por abordar de forma frontal  temas incómodos como el patriarcado,
  22. 2:36el erotismo y la frustración vital femenina.  Sin embargo, con el paso del tiempo,
  23. 2:42la crítica literaria ha reivindicado esta obra  como una de las más modernas y vigentes del autor.
  24. 2:50Prepárate para entrar en una casa donde el amor,  la costumbre, la ironía y el desencanto conviven.
  25. 2:58Escucha a Tristana. Escucha sus silencios,  su dulzura, su rabia, su deseo de ser más.
  26. 3:06Porque en su voz, hay algo que nos interpela a  todos: el derecho a elegir el propio destino.
  27. 3:17TRISTANA. Una novela de Benito Pérez Galdós.  Yo soy “La Voz que te Cuenta”. Una voz humana
  28. 3:29Capítulo I En el populoso barrio de Chamberí,
  29. 3:35más cerca del Depósito de Aguas que de Cuatro  Caminos, vivía, no ha muchos años, un hidalgo de
  30. 3:42buena estampa y nombre peregrino; no aposentado en  casa solariega, pues por allí no las hubo nunca,
  31. 3:50sino en plebeyo cuarto de alquiler, de los  baratitos, con ruidoso vecindario de taberna,
  32. 3:57merendero, cabrería, y estrecho patio  interior de habitaciones numeradas.
  33. 4:04La primera vez que tuve conocimiento del tal  personaje y pude observar su catadura militar de
  34. 4:09antiguo cuño, algo así como una reminiscencia  pictórica de los tercios viejos de Flandes,
  35. 4:17dijéronme que se llamaba don Lope de Sosa,  nombre que trasciende al polvo de los teatros,
  36. 4:23o a romance de los que traen los librillos de  retórica; y en efecto, nombrábanle así algunos
  37. 4:30amigos maleantes; pero él respondía por don  Lope Garrido. Andando el tiempo, supe que
  38. 4:38la partida de bautismo rezaba don Juan López  Garrido, resultando que aquel sonoro don Lope
  39. 4:46era composición del caballero, como un precioso  afeite aplicado a embellecer la personalidad;
  40. 4:53y tan bien caía en su cara enjuta, de líneas  firmes y nobles, tan buen acomodo hacía el
  41. 5:00nombre con la espigada tiesura del cuerpo, con la  nariz de caballete, con su despejada frente y sus
  42. 5:07ojos vivísimos, con el mostacho entrecano  y la perilla corta, tiesa y provocativa,
  43. 5:14que el sujeto no se podía llamar de otra  manera. O había que matarle o decirle don Lope.
  44. 5:22La edad del buen hidalgo, según la cuenta que  hacía cuando de esto se trataba, era una cifra tan
  45. 5:29imposible de averiguar como la hora en un reloj  descompuesto, cuyas manecillas se obstinaran en
  46. 5:36no moverse. Se había plantado en los cuarenta  y nueve, como si el terror instintivo de los
  47. 5:42cincuenta le detuviese en aquel temido lindero del  medio siglo; pero ni Dios mismo con todo su poder
  48. 5:51le podía quitar los cincuenta y siete, que no por  bien conservados eran menos efectivos. Vestía con
  49. 5:59toda la pulcritud y esmero que su corta hacienda  le permitía, siempre de chistera bien planchada,
  50. 6:07buena capa en invierno, en todo tiempo guantes  oscuros, elegante bastón en verano y trajes más
  51. 6:15propios de la edad verde que de la madura. Fue  don Lope Garrido, dicho sea para hacer boca,
  52. 6:22gran estratégico en lides de amor, y se preciaba  de haber asaltado más torres de virtud y rendido
  53. 6:30más plazas de honestidad que pelos tenía en la  cabeza. Ya gastado y para poco, no podía desmentir
  54. 6:39la pícara afición, y siempre que tropezaba con  mujeres bonitas, o aunque no fueran bonitas, se
  55. 6:46ponía en facha, y sin mala intención les dirigía  miradas expresivas, que más tenían en verdad de
  56. 6:54paternales que de maliciosas, como si con ellas  dijera: «¡De buena habéis escapado, pobrecitas!
  57. 7:02Agradeced a Dios el no haber nacido veinte años  antes. Precaveos contra los que hoy sean lo que
  58. 7:09yo fui, aunque, si me apuran, me atreveré a decir  que no hay en estos tiempos quien me iguale. Ya no
  59. 7:16salen jóvenes, ni menos galanes, ni hombres que  sepan su obligación al lado de una buena moza».
  60. 7:24Sin ninguna ocupación profesional, el buen don  Lope, que había gozado en mejores tiempos de
  61. 7:30una regular fortuna, y no poseía ya más que un  usufructo en la provincia de Toledo, cobrado
  62. 7:37a tirones y con mermas lastimosas, se pasaba la  vida en ociosas y placenteras tertulias de casino,
  63. 7:45consagrando también metódicamente algunos ratos  a visitas de amigos, a trincas de café, y a otros
  64. 7:53centros, o más bien rincones, de esparcimiento que  no hay para qué nombrar ahora. Vivía en lugar tan
  65. 8:01excéntrico por la sola razón de la baratura de  las casas, que aun con la gabela del tranvía,
  66. 8:07salen por muy poco en aquella zona, amén del  despejo, de la ventilación y de los horizontes
  67. 8:14risueños que allí se disfrutan. No era ya Garrido  trasnochador: se ponía en planta a punto de las
  68. 8:23ocho, y en afeitarse y acicalarse, pues cuidaba  de su persona con esmero y lentitudes de hombre
  69. 8:30de mundo, se pasaban dos horitas. A la calle  hasta la una, hora infalible del almuerzo frugal.
  70. 8:38Después de éste, calle otra vez, hasta la  comida, entre siete y ocho, no menos sobria
  71. 8:45que el almuerzo, algunos días con escaseces no  bien disimuladas por las artes de cocina más
  72. 8:51elementales. Lo que principalmente debe hacerse  constar es que si don Lope era todo afabilidad
  73. 8:58y cortesanía fuera de casa, y en las tertulias  cafeteriles o casinescas a que concurría, en su
  74. 9:05domicilio sabía hermanar las palabras atentas y  familiares con la autoridad de amo indiscutible.
  75. 9:13Con él vivían dos mujeres, criada la una, señorita  en el nombre la otra, confundiéndose ambas en la
  76. 9:20cocina y en los rudos menesteres de la casa, sin  distinción de jerarquías, con perfecto y fraternal
  77. 9:28compañerismo, determinado más bien por humillación  de la señora que por ínfulas de la criada.
  78. 9:36Llamábase ésta Saturna, alta y seca, de ojos  negros, un poco hombruna, y por su viudez reciente
  79. 9:45vestía de luto riguroso. Habiendo perdido a su  marido, albañil que se cayó del andamio en las
  80. 9:52obras del Banco, pudo colocar a su hijo en  el Hospicio, y se puso a servir, tocándole
  81. 9:59para estreno la casa de don Lope, que no era  ciertamente una provincia de los reinos de Jauja.
  82. 10:05La otra, que a ciertas horas tomaríais por  sirviente y a otras no, pues se sentaba a
  83. 10:11la mesa del señor, y le tuteaba con familiar  llaneza, era joven, bonitilla, esbelta, de una
  84. 10:20blancura casi inverosímil de puro alabastrina; las  mejillas sin color, los negros ojos más notables
  85. 10:28por lo vivarachos y luminosos que por lo grandes;  las cejas increíbles, como indicadas en arco con
  86. 10:35la punta de finísimo pincel; pequeñuela y roja la  boquirrita, de labios un tanto gruesos, orondos,
  87. 10:45reventando de sangre, cual si contuvieran toda  la que en el rostro faltaba; los dientes menudos,
  88. 10:53pedacitos de cuajado cristal; castaño el cabello  y no muy copioso, brillante como torzales de seda,
  89. 11:01y recogido con gracioso revoltijo en la  coronilla. Pero lo más característico en
  90. 11:08tan singular criatura era que parecía toda ella  un puro armiño y el espíritu de la pulcritud,
  91. 11:16pues ni aun rebajándose a las más groseras  faenas domésticas se manchaba. Sus manos, de
  92. 11:23una forma perfecta, ¡qué manos!, tenían misteriosa  virtud, como su cuerpo y ropa, para poder decir a
  93. 11:32las capas inferiores del mundo físico: la vostra  miseria non mi tange. Llevaba en toda su persona
  94. 11:41la impresión de un aseo intrínseco, elemental,  superior y anterior a cualquier contacto de cosa
  95. 11:48desaseada o impura. De trapillo, zorro en  mano, el polvo y la basura la respetaban;
  96. 11:56y cuando se acicalaba y se ponía su bata  morada con rosetones blancos, el moño arribita,
  97. 12:02traspasado con horquillas de dorada cabeza,  resultaba una fiel imagen de dama japonesa de
  98. 12:09alto copete. ¿Pero qué más, si toda ella parecía  de papel, de ese papel plástico, caliente y vivo
  99. 12:18en que aquellos inspirados orientales representan  lo divino y lo humano, lo cómico tirando a grave,
  100. 12:25y lo grave que hace reír? De papel nítido era su  rostro blanco mate, de papel su vestido, de papel
  101. 12:34sus finísimas, torneadas, incomparables manos. Falta explicar el parentesco de Tristana,
  102. 12:42que por este nombre respondía la mozuela bonita,  con el gran don Lope, jefe y señor de aquel
  103. 12:49cotarro, al cual no será justo dar el nombre de  familia. En el vecindario, y entre las contadas
  104. 12:56personas que allí recalaban de visita, o por  fisgonear, versiones había para todos los gustos.
  105. 13:04Por temporadas dominaban estas o las otras  opiniones sobre punto tan importante;
  106. 13:09en un lapso de dos o tres meses se creyó como  el Evangelio que la señorita era sobrina del
  107. 13:16señorón. Apuntó pronto, generalizándose con  rapidez, la tendencia a conceptuarla hija,
  108. 13:24y orejas hubo en la vecindad que la oyeron  decir papá, como las muñecas que hablan.
  109. 13:31Sopló un nuevo vientecillo de opinión, y ya la  tenéis legítima y auténtica señora de Garrido.
  110. 13:39Pasado algún tiempo, ni rastros quedaban  de estas vanas conjeturas, y Tristana,
  111. 13:45en opinión del vulgo circunvecino, no era hija,  ni sobrina, ni esposa, ni nada del gran don Lope;
  112. 13:54no era nada y lo era todo, pues le pertenecía como  una petaca, un mueble o una prenda de ropa, sin
  113. 14:03que nadie se la pudiera disputar; ¡y ella parecía  tan resignada a ser petaca, y siempre petaca...!
  114. 14:14Capítulo II Resignada en absoluto no,
  115. 14:20porque más de una vez, en aquel año que precedió  a lo que se va a referir, la linda figurilla
  116. 14:25de papel sacaba los pies del plato, queriendo  mostrar carácter y conciencia de persona libre.
  117. 14:33Ejercía sobre ella su dueño un despotismo  que podremos llamar seductor, imponiéndole
  118. 14:40su voluntad con firmeza endulzada, a veces con  mimos o carantoñas, y destruyendo en ella toda
  119. 14:48iniciativa que no fuera de cosas accesorias y sin  importancia. Ventiún años contaba la joven cuando
  120. 14:56los anhelos de independencia despertaron en ella  con las reflexiones que embargaban su mente acerca
  121. 15:04de la extrañísima situación social en que vivía.  Aún conservaba procederes y hábitos de chiquilla
  122. 15:12cuando tal situación comenzó; sus ojos no sabían  mirar al porvenir, y si lo miraban, no veían nada.
  123. 15:21Pero un día se fijó en la sombra que el  presente proyectaba hacia los espacios
  124. 15:26futuros, y aquella imagen suya estirada por la  distancia, con tan disforme y quebrada silueta,
  125. 15:36entretuvo largo tiempo su atención, sugiriéndole  pensamientos mil que la mortificaban y confundían.
  126. 15:44Para la fácil inteligencia de estas inquietudes  de Tristana, conviene hacer toda la luz posible
  127. 15:51en torno del don Lope, para que no se le tenga  por mejor ni por más malo de lo que era realmente.
  128. 16:00Presumía este sujeto de practicar en toda  su pureza dogmática la caballerosidad, o
  129. 16:07caballería, que bien podemos llamar sedentaria en  contraposición a la idea de andante o correntona;
  130. 16:16mas interpretaba las leyes de aquella  religión con criterio excesivamente libre,
  131. 16:22y de todo ello resultaba una moral compleja,  que no por ser suya dejaba de ser común,
  132. 16:29fruto abundante del tiempo en que vivimos;  moral que, aunque parecía de su cosecha,
  133. 16:37era en rigor concreción en su mente de las ideas  flotantes en la atmósfera metafísica de su época,
  134. 16:45cual las invisibles bacterias en la atmósfera  física. La caballerosidad de don Lope,
  135. 16:51como fenómeno externo, bien a la vista estaba de  todo el mundo: jamás tomó nada que no fuera suyo,
  136. 16:59y en cuestiones de intereses llevaba su delicadeza  a extremos quijotescos. Sorteaba su penuria con
  137. 17:07gallardía, y la encubría con dignidad, dando  pruebas frecuentes de abnegación, y condenando
  138. 17:14el apetito de cosas materiales, con acentos de  entereza estoica. Para él, en ningún caso dejaba
  139. 17:22de ser vil el metal acuñado, ni la alegría que  el cobrarlo produce le redime del desprecio de
  140. 17:28toda persona bien nacida. La facilidad con que  de sus manos salía, indicaba el tal desprecio
  141. 17:36mejor que las retóricas con que vituperaba  lo que a su juicio era motivo de corrupción,
  142. 17:43y causa de que en la sociedad presente fueran  cada día más escasas las cosechas de caballeros.
  143. 17:51Respecto a decoro personal, era tan nimio y de  tan quebradiza susceptibilidad, que no toleraba
  144. 17:57el agravio más insignificante, ni ambigüedades  de palabra que pudieran llevar en sí sombra de
  145. 18:04desconsideración. Lances mil tuvo en su vida, y  de tal modo mantenía los fueros de la dignidad,
  146. 18:13que llegó a ser código viviente para querellas de  honor, y, ya se sabía, en todos los casos dudosos
  147. 18:21del intrincado fuero duelístico era consultado  el gran don Lope, que opinaba y sentenciaba con
  148. 18:28énfasis sacerdotal, como si se tratara de un punto  teológico o filosófico de la mayor trascendencia.
  149. 18:37El punto de honor era, pues, para Garrido, la  cifra y compendio de toda la ciencia del vivir,
  150. 18:44y ésta se completaba con diferentes negaciones.  Si su desinterés podía considerarse como virtud,
  151. 18:52no lo era ciertamente su desprecio del Estado  y de la Justicia, como organismos humanos.
  152. 19:00La curia le repugnaba; los ínfimos empleados  del Fisco, interpuestos entre las instituciones
  153. 19:06y el contribuyente con la mano extendida,  teníalos por chusma digna de remar en galeras.
  154. 19:14Deploraba que en nuestra edad de más papel  que hierro y de tantas fórmulas hueras,
  155. 19:19no llevasen los caballeros espada para dar  cuenta de tanto gandul impertinente. La sociedad,
  156. 19:27a su parecer, había creado diversos mecanismos  con el sólo objeto de mantener holgazanes,
  157. 19:34y de perseguir y desvalijar a  la gente hidalga y bien nacida.
  158. 19:39Con tales ideas, a don Lope le resultaban muy  simpáticos los contrabandistas y matuteros, y si
  159. 19:47hubiera podido, habría salido a su defensa en un  aprieto grave. Detestaba la policía encubierta o
  160. 19:54uniformada, y cubría de baldón a los carabineros y  vigilantes de consumos, así como a los pasmarotes
  161. 20:02que llaman de Orden Público, y que, a su parecer,  jamás protegen al débil contra el fuerte.
  162. 20:09Transigía con la Guardia Civil, aunque él, ¡qué  demonio!, la hubiera organizado de otra manera,
  163. 20:16con facultades procesales y ejecutivas, como  verdadera religión de caballería justiciera en
  164. 20:23caminos y despoblados. Sobre el Ejército, las  ideas de don Lope picaban en extravagancia.
  165. 20:31Tal como lo conocía, no era más que un instrumento  político, costoso y tonto por añadidura,
  166. 20:38y él opinaba que se le diera una organización  religiosa y militar, como las antiguas
  167. 20:44órdenes de caballería, con base popular, servicio  obligatorio, jefes hereditarios, vinculación del
  168. 20:52generalato, y en fin, un sistema tan complejo y  enrevesado que ni él mismo lo entendía. Respecto a
  169. 21:01la Iglesia, teníala por una broma pesada, que los  pasados siglos vienen dando a los presentes, y que
  170. 21:08estos aguantan por timidez y cortedad de genio.  Y no se crea que era irreligioso: al contrario,
  171. 21:16su fe superaba a la de muchos que hociquean  ante los altares y andan siempre entre curas.
  172. 21:23A estos no les podía ver ni escritos el ingenioso  don Lope, porque no encontraba sitio para ellos
  173. 21:31en el sistema pseudo-caballeresco que  su desocupado magín se había forjado,
  174. 21:37y solía decir: «Los verdaderos sacerdotes somos  nosotros, los que regulamos el honor y la moral,
  175. 21:44los que combatimos en pro del inocente, los  enemigos de la maldad, de la hipocresía,
  176. 21:50de la injusticia... y del vil metal». Casos había en la vida de este sujeto
  177. 21:57que le enaltecían en sumo grado, y si algún ocioso  escribiera su historia, aquellos resplandores de
  178. 22:04generosidad y abnegación harían olvidar, hasta  cierto punto, las oscuridades de su carácter
  179. 22:10y su conducta. De ellos debe hablarse, como  antecedentes o causas que son de lo que luego
  180. 22:17se referirá. Siempre fue don Lope muy amigo de sus  amigos, y hombre que se despepitaba por auxiliar
  181. 22:26a las personas queridas que se veían en algún  compromiso grave. Servicial hasta el heroísmo,
  182. 22:33no ponía límites a sus generosos arranques. Su  caballería llegaba en esto hasta la vanidad;
  183. 22:40y como toda vanidad se paga, como el lujo de los  buenos sentimientos es el más dispendioso que se
  184. 22:47conoce, Garrido sufrió considerables quebrantos  en su fortuna. Su muletilla familiar de dar la
  185. 22:55camisa por un amigo no era una simple afectación  retórica. Si no la camisa, varias veces dio la
  186. 23:03mitad de la capa, como San Martín; y últimamente,  la prenda de ropa más útil, como más próxima a la
  187. 23:11carne, había llegado a correr peligro. Un amigo de la infancia, a quien amaba
  188. 23:17entrañablemente, de nombre don Antonio Reluz,  compinche de caballerías más o menos correctas,
  189. 23:25puso a prueba el furor altruista, que no otra cosa  era, del buen don Lope. Reluz, al casarse por amor
  190. 23:34con una joven distinguidísima, apartose de las  ideas y prácticas caballerescas de su amigo,
  191. 23:41calculando que no constituían oficio ni daban de  comer, y se dedicó a manejar en buenos negocios
  192. 23:48el capitalito de su esposa. No le fue mal en los  primeros años. Metiose en la compra y venta de
  193. 23:55cebada, en contratas de abastecimientos militares,  y otros honrados tráficos, que Garrido miraba con
  194. 24:03altivo desprecio. Hacia 1880, cuando ambos  habían pasado la línea de los cincuenta, la
  195. 24:11estrella de Reluz se eclipsó de súbito, y no puso  la mano en negocio que no resultara de perros.
  196. 24:19Un socio de mala fe, un amigo pérfido acabaron  de perderle, y el batacazo fue de los más gordos,
  197. 24:28hallándose de la noche a la mañana sin blanca,  deshonrado y por añadidura preso... «¿Lo ves?
  198. 24:36—le decía su amigote—, ¿te convences ahora de  que ni tú ni yo servimos para mercachifles?
  199. 24:42Te lo advertí cuando empezaste, y no quisiste  hacerme caso. No pertenecemos a nuestra época,
  200. 24:49querido Antonio; somos demasiado decentes para  andar en estos enjuagues, que allá se quedan
  201. 24:55para la patulea del siglo». Como consuelo, no era  de los más eficaces. Reluz le oía sin pestañear,
  202. 25:04ni responderle nada, discurriendo cómo y  cuándo se pegaría el tirito con que pensaba
  203. 25:10poner fin a su horrible sufrimiento. Pero Garrido no se hizo esperar,
  204. 25:17y al punto salió con el supremo recurso de la  camisa. «Por salvar tu honra soy yo capaz de
  205. 25:23dar la... En fin, ya sabes que es obligación,  no favor, pues somos amigos de veras, y lo que
  206. 25:30yo hago por ti, lo harías tú por mí». Aunque los  descubiertos que ponían por los suelos el nombre
  207. 25:37comercial de Reluz no eran el oro ni el moro,  pesaban lo bastante para desquebrajar el edificio
  208. 25:44no muy seguro de la fortunilla de don Lope; el  cual, encastillado en su dogma altruista, hizo la
  209. 25:52hombrada gorda, y después de liquidar una casita  que conservaba en Toledo, se desprendió de su
  210. 25:58colección de cuadros antiguos, si no de primera,  bastante apreciable por los afanes y placeres sin
  211. 26:05cuento que representaba. «No te apures —decía a  su triste amigo—. Pecho a la desgracia, y no des
  212. 26:13a esto el valor de un acto extraordinariamente  meritorio. En estos tiempos putrefactos se
  213. 26:19estima como virtud lo que es deber de los más  elementales. Lo que se tiene, se tiene, fíjate
  214. 26:25bien, en tanto que otro no lo necesita. Esta es  la ley de las relaciones entre los humanos, y lo
  215. 26:33demás es fruto del egoísmo y de la metalización de  las costumbres. El dinero no deja de ser vil sino
  216. 26:40cuando se ofrece a quien tiene la desgracia de  necesitarlo. Yo no tengo hijos. Toma lo que poseo;
  217. 26:47que un pedazo de pan no ha de faltarnos». Que Reluz oía estas cosas con emoción profunda,
  218. 26:55no hay para qué decirlo. Cierto que no se pegó el  tiro ni había para qué; mas lo mismo fue salir de
  219. 27:02la cárcel y meterse en su casa, que pillar una  calentura maligna que lo despachó en siete días.
  220. 27:09Debió de ser de la fuerza del agradecimiento, y  de las emociones terribles de aquella temporada.
  221. 27:16Dejó una viudita inconsolable, que por más que se  empeñó en seguirle a la tumba por muerte natural,
  222. 27:23no pudo lograrlo, y una hija de  diecinueve abriles, llamada Tristana.
  223. 27:32Capítulo III La viuda de Reluz había
  224. 27:37sido linda antes de los disgustos y trapisondas  de los últimos tiempos. Pero su envejecer no
  225. 27:44fue tan rápido y patente que le quitara a don  Lope las ganas de cortejarla, pues si el código
  226. 27:51caballeresco de éste le prohibía galantear a la  mujer de un amigo vivo, la muerte del amigo le
  227. 27:58dejaba en franquía para cumplir a su antojo  la ley de amar. Estaba de Dios, no obstante,
  228. 28:05que por aquella vez no le saliera bien la cuenta,  pues a las primeras chinitas que a la inconsolable
  229. 28:11tiró, hubo de observar que no contestaba con buen  acuerdo a nada de lo que se le decía, que aquel
  230. 28:19cerebro no funcionaba como Dios manda, y en suma,  que a la pobre Josefina Solís le faltaban casi
  231. 28:28todas las clavijas que regulan el pensar discreto  y el obrar acertado. Dos manías, entre otras mil,
  232. 28:37principalmente la trastornaban: la manía de  mudarse de casa y la del aseo. Cada semana,
  233. 28:45o cada mes por lo menos, avisaba los carros de  mudanzas, que aquel año hicieron buen agosto
  234. 28:51paseándole los trastos por cuantas calles y  rondas hay en Madrid. Todas las casas eran
  235. 28:58magníficas el día de la mudanza, y detestables,  inhospitalarias, horribles, ocho días después.
  236. 29:07En ésta se helaba de frío, en aquélla se  achicharraba; en una había vecinas escandalosas,
  237. 29:14en otra ratones desvergonzados, en todas  nostalgia de otra vivienda, del carro
  238. 29:21de mudanza, ansia infinita de lo desconocido. Quiso don Lope poner mano en este costoso delirio;
  239. 29:29pero pronto se convenció de que era imposible. El  tiempo corto que mediaba entre mudanza y mudanza,
  240. 29:37empleábalo Josefina en lavar y fregotear cuanto  cogía por delante, movida de escrúpulos nerviosos
  241. 29:46y de ascos hondísimos, más potentes que una fuerte  impulsión instintiva. No daba la mano a nadie,
  242. 29:55temerosa de que le pegasen herpetismo o  pústulas repugnantes. No comía más que huevos,
  243. 30:03después de lavarles el cascarón, y recelosa  siempre de que la gallina que los puso hubiera
  244. 30:09picoteado en cosas impuras. Una mosca la ponía  fuera de sí. Despedía las criadas cada lunes y
  245. 30:17cada martes por cualquier inocente contravención  de sus extravagantes métodos de limpieza. No le
  246. 30:24bastaba con deslucir los muebles a fuerza de  agua y estropajo; lavaba también las alfombras,
  247. 30:32los colchones de muelles, y hasta el piano, por  dentro y por fuera. Rodeábase de desinfectantes y
  248. 30:40antisépticos, y hasta en la comida se advertían  tufos de alcanfor. Con decir que lavaba los
  249. 30:48relojes está dicho todo. A su hija la zambullía en  el baño tres veces al día, y el gato huyó bufando
  250. 30:56de la casa, por no hallarse con fuerzas para  soportar los chapuzones que su ama le imponía.
  251. 31:04Con toda el alma lamentaba don Lope la  liquidación cerebral de su amiga, y echaba
  252. 31:10de menos a la simpática Josefina de otros tiempos,  dama de trato muy agradable, bastante instruida,
  253. 31:18y hasta con ciertas puntas y ribetes de literata  de buena ley. A cencerros tapados compuso algunos
  254. 31:26versitos, que sólo mostraba a los amigos de  confianza, y juzgaba con buen criterio de
  255. 31:32toda la literatura y literatos contemporáneos.  Por temperamento, por educación y por atavismo,
  256. 31:41pues tuvo dos tíos académicos, y otro que fue  emigrado en Londres con el duque de Rivas y
  257. 31:47Alcalá Galiano, detestaba las modernas tendencias  realistas; adoraba el ideal y la frase noble y
  258. 31:54decorosa. Creía firmemente que en el gusto hay  aristocracia y pueblo, y no vacilaba en asignarse
  259. 32:03un lugar de los más oscuros entre los próceres de  las letras. Adoraba el teatro antiguo, y se sabía
  260. 32:10de memoria largos parlamentos de Don Gil de las  calzas verdes, de La verdad sospechosa y de El
  261. 32:17mágico prodigioso. Tuvo un hijo, muerto a los doce  años, a quien puso el nombre de Lisardo, como si
  262. 32:27fuera de la casta de Tirso o Moreto. Su niña debía  el nombre de Tristana a la pasión por aquel arte
  263. 32:34caballeresco y noble, que creó una sociedad ideal  para servir constantemente de norma o ejemplo a
  264. 32:42nuestras realidades groseras y vulgares. Pues todos aquellos refinados gustos,
  265. 32:48que la embellecían añadiendo encantos mil a sus  gracias naturales, desaparecieron sin dejar rastro
  266. 32:56en ella. Con la insana manía de las mudanzas y  del aseo, Josefina olvidó toda su edad pasada.
  267. 33:05Su memoria, como espejo que ha perdido el azogue,  no conservaba ni una idea, ni un nombre, ni una
  268. 33:14frase de todo aquel mundo ficticio que tanto amó.  Un día quiso don Lope despertar los recuerdos de
  269. 33:21la infeliz señora, y vio la estupidez pintada en  su rostro, como si le hablaran de una existencia
  270. 33:29anterior a la presente. No comprendía nada, no  se acordaba de cosa alguna, ignoraba quién podría
  271. 33:38ser don Pedro Calderón, y al pronto creyó que era  algún casero, o el dueño de los carros de mudanza.
  272. 33:47Otro día la sorprendió lavando las zapatillas, y  a su lado tenía, puestos a secar, los álbumes de
  273. 33:54retratos. Tristana contemplaba, conteniendo  sus lágrimas, aquel cuadro de desolación,
  274. 34:02y con expresivos ojos suplicaba al amigo de  la casa que no contrariase a la pobre enferma.
  275. 34:10Lo peor era que el buen caballero soportaba con  resignación los gastos de aquella familia sin
  276. 34:16ventura, los cuales, con el sinfín de mudanzas, el  frecuente romper de loza y deterioro de muebles,
  277. 34:24iban subiendo hasta las nubes. Aquel diluvio con  jabón les ahogaba a todos. Por fortuna, en uno
  278. 34:33de los cambios de domicilio, ya fuese por haber  caído en casa nueva, cuyas paredes chorreaban
  279. 34:39de humedad, ya porque Josefina usó zapatos  recién sometidos a su sistema de saneamiento,
  280. 34:47llegó la hora de rendir a Dios el alma. Una fiebre  reumática que la entró a saco, espada en mano,
  281. 34:56acabó sus tristes días. Pero la más negra fue que,  para pagar médico, botica y entierro, amén de las
  282. 35:05cuentas de perfumería y comestibles, tuvo don  Lope que dar otro tiento a su esquilmado caudal,
  283. 35:13sacrificando aquella parte de sus bienes que más  amaba, su colección de armas antiguas y modernas,
  284. 35:20reunida con tantísimo afán, y con íntimos  goces de rebuscador inteligente. Mosquetes
  285. 35:27raros y arcabuces roñosos, pistolas, alabardas,  espingardas de moros y rifles de cristianos,
  286. 35:36espadas de cazoleta, y también petos y espaldares  que adornaban la sala del caballero entre mil
  287. 35:42vistosos arreos de guerra y caza, formando el  conjunto más noble y austero que imaginarse puede,
  288. 35:51pasaron a precio vil a manos de mercachifles.  Cuando don Lope vio salir su precioso arsenal,
  289. 35:59quedose atribulado y suspenso, aunque su grande  ánimo supo aherrojar la congoja que del fondo
  290. 36:06del pecho le brotaba, y poner en su rostro  la máscara de una estoica y digna serenidad.
  291. 36:15Ya no le quedaba más que su colección de retratos  de hembras hermosas, en los cuales había desde la
  292. 36:21miniatura delicada hasta la fotografía moderna en  que la verdad suple el arte, museo que era para su
  293. 36:29historia de amorosas lides como los de cañones y  banderas que en otro orden pregonan las grandezas
  294. 36:36de un reinado glorioso. Ya no le restaba más que  esto, algunas imágenes elocuentes aunque mudas,
  295. 36:46que significaban mucho como trofeo, bien poco,  ¡ay!, como especie representativa de vil metal.
  296. 36:55En la hora del morir, Josefina recobró, como  suele suceder, parte del seso que había perdido,
  297. 37:03y con el seso le revivió momentáneamente su ser  pasado, reconociendo, cual don Quijote moribundo,
  298. 37:11los disparates de la época de su viudez, y  abominando de ellos. Volvió sus ojos a Dios,
  299. 37:19y aún tuvo tiempo de volverlos también a don  Lope, que presente estaba, y le encomendó a su
  300. 37:27hija huérfana, poniéndola bajo su amparo, y el  noble caballero aceptó el encargo con efusión,
  301. 37:34prometiendo lo que en tan solemnes casos es de  rúbrica. Total: que la viuda de Reluz cerró la
  302. 37:42pestaña, mejorando con su pase a mejor vida la de  las personas que acá gemían bajo el depotismo de
  303. 37:50sus mudanzas y lavatorios; que Tristana se fue  a vivir con don Lope, y que éste... (hay que
  304. 37:58decirlo, por duro y lastimoso que sea), a los dos  meses de llevársela, aumentó con ella la lista ya
  305. 38:06larguísima de sus batallas ganadas a la inocencia. Capítulo IV
  306. 38:17La conciencia del guerrero de amor arrojaba  de sí, como se ha visto, esplendores de astro
  307. 38:24incandescente; pero también dejaba ver  en ocasiones arideces horribles de astro
  308. 38:30apagado y muerto. Era que al sentido moral del  buen caballero le faltaba una pieza importante,
  309. 38:39cual órgano que ha sufrido una mutilación  y sólo funciona con limitaciones o paradas
  310. 38:45deplorables. Era que don Lope, por añejo dogma  de su caballería sedentaria, no admitía crimen
  311. 38:53ni falta ni responsabilidad en cuestiones de  faldas. Fuera del caso de cortejar a la dama,
  312. 39:00esposa o manceba de un amigo íntimo, en amor  todo lo tenía por lícito. Los hombres como él,
  313. 39:09hijitos mimados de Adán, habían recibido del Cielo  una tácita bula que les dispensaba de toda moral,
  314. 39:17antes policía del vulgo que ley de caballeros. Su  conciencia, tan sensible en otros puntos, en aquél
  315. 39:25era más dura y más muerta que un guijarro, con  la diferencia de que éste, herido por la llanta
  316. 39:32de una carreta, suele despedir alguna chispa,  y la conciencia de don Lope, en casos de amor,
  317. 39:40aunque la machacaran las herraduras del  caballo de Santiago, no echaba lumbres.
  318. 39:47Profesaba los principios más erróneos y  disolventes, y los reforzaba con apreciaciones
  319. 39:53históricas, en las cuales lo ingenioso no quitaba  lo sacrílego. Sostenía que en las relaciones de
  320. 40:01hombre y mujer no hay más ley que la anarquía, si  la anarquía es ley; que el soberano amor no debe
  321. 40:08sujetarse más que a su propio canon intrínseco,  y que las limitaciones externas de su soberanía
  322. 40:15no sirven más que para desmedrar la raza, para  empobrecer el caudal sanguíneo de la humanidad.
  323. 40:22Decía, no sin gracia, que los artículos del  Decálogo que tratan de toda la pecata minuta,
  324. 40:30fueron un pegote añadido por Moisés a la obra de  Dios, obedeciendo a razones puramente políticas;
  325. 40:38que estas razones de estado continuaron influyendo  en las edades sucesivas, haciendo necesaria la
  326. 40:46policía de las pasiones; pero que con el curso  de la civilización perdieron su fuerza lógica,
  327. 40:54y sólo a la rutina y a la pereza humanas se  debe que aún subsistan los efectos después de
  328. 41:01haber desaparecido las causas. La derogación  de aquellos trasnochados artículos se impone,
  329. 41:08y los legisladores deben poner la mano en ella  sin andarse en chiquitas. Bien demuestra esta
  330. 41:14necesidad la sociedad misma, derogando de hecho lo  que sus directores se empeñan en conservar contra
  331. 41:22el empuje de las costumbres y las realidades del  vivir. ¡Ah!, si el buenazo de Moisés levantara la
  332. 41:30cabeza, él y no otro corregiría su obra,  reconociendo que hay tiempos de tiempos.
  333. 41:39Inútil parece advertir que cuantos conocían  a Garrido, incluso el que esto escribe,
  334. 41:45abominaban y abominan de tales ideas, deplorando  con toda el alma que la conducta del insensato
  335. 41:52caballero fuese una fiel aplicación de sus  perversas doctrinas. Debe añadirse que a
  336. 41:59cuantos estimamos en lo que valen los grandes  principios sobre que se asienta etcétera,
  337. 42:05etcétera..., se nos ponen los pelos de punta  sólo de pensar cómo andaría la máquina social
  338. 42:12si a sus esclarecidos manipulantes les diese la  ventolera de apadrinar los disparates de don Lope,
  339. 42:20y derogaran los articulitos o mandamientos  cuya inutilidad éste de palabra y obra
  340. 42:27proclamaba. Si no hubiera infierno, sólo para  don Lope habría que crear uno, a fin de que en
  341. 42:34él eternamente purgase sus burlas de la moral, y  sirviese de perenne escarmiento a los muchos que,
  342. 42:43sin declararse sectarios suyos, vienen a serlo de  hecho en toda la redondez de esta tierra pecadora.
  343. 42:52Contento estaba el caballero de su adquisición,  porque la chica era linda, despabiladilla,
  344. 42:58de graciosos ademanes, fresca tez, y seductora  charla. «Dígase lo que se quiera —argüía para su
  345. 43:07capote, recordando sus sacrificios por sostener  a la madre y salvar de la deshonra al papá—,
  346. 43:14bien me la he ganado. ¿No me pidió Josefina  que la amparase? Pues más amparo no cabe.
  347. 43:21Bien defendida la tengo de todo peligro; que ahora  nadie se atreverá a tocarla al pelo de la ropa».
  348. 43:28En los primeros tiempos, guardaba el galán su  tesoro con precauciones exquisitas y sagaces;
  349. 43:36temía rebeldías de la niña, sobresaltado por la  diferencia de edad, mayor sin duda de lo que el
  350. 43:42interno canon de amor dispone. Temores y  desconfianzas le asaltaban; casi, casi,
  351. 43:49sentía en la conciencia algo como un cosquilleo  tímido, precursor de remordimiento. Pero esto
  352. 43:57duraba poco, y el caballero recobraba su bravía  entereza. Por fin, la acción desbastadora del
  353. 44:05tiempo amortiguó su entusiasmo hasta suavizar  los rigores de su inquieta vigilancia, y llegar
  354. 44:12a una situación semejante a la de los matrimonios  que han agotado el capitalazo de las ternezas,
  355. 44:20y empiezan a gastar con prudente economía la  rentita del afecto reposado y un tanto desabrido.
  356. 44:29Conviene advertir que ni por un momento se le  ocurrió al caballero desposarse con su víctima,
  357. 44:36pues aborrecía el matrimonio; teníalo por  la más espantosa fórmula de esclavitud
  358. 44:42que idearon los poderes de la tierra para  meter en un puño a la pobrecita humanidad.
  359. 44:50Tristana aceptó aquella manera de vivir  casi sin darse cuenta de su gravedad.
  360. 44:56Su propia inocencia, al paso que le sugería  tímidamente medios defensivos que emplear no supo,
  361. 45:03le vendaba los ojos, y sólo el tiempo y la  continuidad metódica de su deshonra le dieron
  362. 45:10luz para medir y apreciar su situación triste.  La perjudicó grandemente su descuidada educación,
  363. 45:18y acabaron de perderla las hechicerías y  artimañas que sabía emplear el tuno de don Lope,
  364. 45:26quien compensaba lo que los años le iban  quitando con un arte sutilísimo de la palabra,
  365. 45:32y finezas galantes de superior temple, de esas que  apenas se usan ya, porque se van muriendo los que
  366. 45:40usarlas supieron. Ya que no cautivar el corazón  de la joven, supo el maduro galán mover con hábil
  367. 45:48pulso resortes de su fantasía, y producir  con ellos un estado de pasión falsificada,
  368. 45:56que para él, ocasionalmente,  a la verdadera se parecía.
  369. 46:02Pasó la señorita de Reluz por aquella prueba  tempestuosa, como quien recorre los periodos
  370. 46:08de aguda dolencia febril, y en ella tuvo  momentos de corta y pálida felicidad,
  371. 46:15como sospechas de lo que las venturas de amor  pueden ser. Don Lope le cultivaba con esmero
  372. 46:21la imaginación, sembrando en ella ideas que  fomentaran la conformidad con semejante vida;
  373. 46:29estimulaba la fácil disposición de la joven para  idealizar las cosas, para verlo todo como no es,
  374. 46:37o como nos conviene o nos gusta que sea. Lo más  particular fue que Tristana, en los primeros
  375. 46:44tiempos, no dio importancia al hecho monstruoso de  que la edad de su tirano casi triplicaba la suya.
  376. 46:53Para expresarlo con la mayor claridad posible,  hay que decir que no vio la desproporción,
  377. 46:59a causa sin duda de las consumadas artes del  seductor, y de la complicidad pérfida con que la
  378. 47:06naturaleza le ayudaba en sus traidoras empresas,  concediéndole una conservación casi milagrosa.
  379. 47:15Eran sus atractivos personales de tan superior  calidad, que al tiempo le costaba mucho trabajo
  380. 47:21destruirlos. A pesar de todo, el artificio, la  contrahecha ilusión de amor no podían durar:
  381. 47:31un día advirtió don Lope que había terminado la  fascinación ejercida por él sobre la muchacha
  382. 47:38infeliz, y en ésta, el volver en sí produjo una  terrible impresión de la que había de tardar
  383. 47:45mucho en recobrarse. Bruscamente vio en don Lope  al viejo, y agrandaba con su fantasía la rídicula
  384. 47:55presunción del anciano que, contraviniendo la  ley de Naturaleza, hace papeles de galán. Y no
  385. 48:02era don Lope aún tan viejo como Tristana lo  sentía, ni había desmerecido hasta el punto
  386. 48:09de que se le mandara recoger como un trasto  inútil. Pero como en la convivencia íntima los
  387. 48:16fueros de la edad se imponen, y no es tan fácil  el disimulo como cuando se gallea fuera de casa,
  388. 48:23en lugares elegidos y a horas cómodas, surgían  a cada instante mil motivos de desilusión,
  389. 48:30sin que el degenerado galanteador, con todo  su arte y todo su talento, pudiera evitarlo.
  390. 48:38Este despertar de Tristana no era más que  una fase de la crisis profunda que hubo
  391. 48:44de sufrir a los ocho meses próximamente de su  deshonra, y cuando cumplía los veintidós años.
  392. 48:52Hasta entonces, la hija de Reluz, atrasadilla en  su desarrollo moral, había sido toda irreflexión
  393. 48:59y pasividad muñequil, sin ideas propias, viviendo  de las proyecciones del pensar ajeno, y con una
  394. 49:08docilidad tal en sus sentimientos, que era muy  fácil evocarlos en la forma y con la intención
  395. 49:14que se quisiera. Pero vinieron días en que su  mente floreció de improviso, como planta vivaz
  396. 49:21a la que le llega un buen día de primavera, y se  llenó de ideas, en apretados capullos primero,
  397. 49:29en espléndidos ramilletes después. Anhelos  indescifrables apuntaron en su alma.
  398. 49:35Se sentía inquieta, ambiciosa, sin saber de  qué, de algo muy distante, muy alto, que no
  399. 49:42veían sus ojos por parte alguna; ansiosos temores  la turbaban a veces, a veces risueñas confianzas;
  400. 49:52veía con lucidez su situación, y la parte de  humanidad que ella representaba con sus desdichas;
  401. 49:59notó en sí algo que se le había colado  de rondón por las puertas del alma,
  402. 50:04orgullo, conciencia de no ser una persona vulgar;  sorprendiose de los rebullicios, cada día más
  403. 50:13fuertes, de su inteligencia, que le decía: «Aquí  estoy. ¿No ves cómo pienso cosas grandes?». Y a
  404. 50:22medida que se cambiaba en sangre y médula de  mujer la estopa de la muñeca, iba cobrando
  405. 50:28aborrecimiento y repugnancia a la miserable vida  que llevaba, bajo el poder de don Lope Garrido.
  406. 50:39Capítulo V Y entre las mil cosas que
  407. 50:46aprendió Tristana en aquellos días, sin que nadie  se las enseñara, aprendió también a disimular,
  408. 50:54a valerse de las ductilidades de la palabra, a  poner en el mecanismo de la vida esos muelles que
  409. 51:00la hacen flexible, esos apagadores que ensordecen  el ruido, esas desviaciones hábiles del movimiento
  410. 51:09rectilíneo, casi siempre peligroso. Era que  don Lope, sin que ninguno de los dos se diese
  411. 51:16cuenta de ello, habíala hecho su discípula,  y algunas ideas de las que con toda lozanía
  412. 51:23florecieron en la mente de la joven, procedían del  semillero de su amante y, por fatalidad, maestro.
  413. 51:31Hallábase Tristana en esa edad y sazón  en que las ideas se pegan, en que ocurren
  414. 51:37los más graves contagios del vocabulario  personal, de las maneras y hasta del carácter.
  415. 51:45La señorita y la criada hacían muy buenas migas.  Sin la compañía y los agasajos de Saturna, la vida
  416. 51:53de Tristana habría sido intolerable. Charlaban  trabajando, y en los descansos charlaban más
  417. 52:00todavía. Refería la criada sucesos de su vida,  pintándole el mundo y los hombres con sincero
  418. 52:07realismo, sin ennegrecer ni poetizar los cuadros;  y la señorita, que apenas tenía pasado que contar,
  419. 52:16lanzábase a los espacios del suponer y del  presumir, armando castilletes de vida futura,
  420. 52:23como los juegos constructivos de la infancia con  cuatro tejuelos y algunos montoncitos de tierra.
  421. 52:30Eran la historia y la poesía asociadas  en feliz maridaje. Saturna enseñaba,
  422. 52:37la niña de don Lope creaba, fundando sus  atrevidos ideales en los hechos de la otra.
  423. 52:44—Mira tú —decía Tristana a la que, más que  sirviente, era para ella una fiel amiga—,
  424. 52:52no todo lo que este hombre perverso nos enseña  es disparatado, y algo de lo que habla tiene
  425. 52:57mucho intríngulis... Porque lo que es talento, no  se puede negar que le sobra. ¿No te parece a ti
  426. 53:03que lo que dice del matrimonio es la pura razón?  Yo... te lo confieso aunque me riñas, creo como él
  427. 53:11que eso de encadenarse a otra persona por toda la  vida, es invención del diablo... ¿No lo crees tú?
  428. 53:19Te reirás cuando te diga que no quisiera casarme  nunca, que me gustaría vivir siempre libre. Ya,
  429. 53:26ya sé lo que estás pensando; que me curo en salud,  porque después de lo que me ha pasado con este
  430. 53:32hombre, y siendo pobre como soy, nadie querrá  cargar conmigo. ¿No es eso, mujer, no es eso?
  431. 53:40—Ay, no, señorita, no pensaba tal cosa —replicó  la doméstica prontamente—. Siempre se encuentran
  432. 53:48unos pantalones para todo, inclusive para  casarse. Yo me casé una vez, y no me pesó;
  433. 53:55pero no volveré por agua a la fuente de la  vicaría. Libertad, tiene razón la señorita,
  434. 54:02libertad, aunque esta palabra no suena bien en  boca de mujeres. ¿Sabe la señorita cómo llaman
  435. 54:08a las que sacan los pies del plato? Pues las  llaman, por buen nombre, libres. De consiguiente,
  436. 54:15si ha de haber un poco de reputación, es preciso  que haya dos pocos de esclavitud. Si tuviéramos
  437. 54:22oficios y carreras las mujeres, como los tienen  esos bergantes de hombres, anda con Dios. Pero,
  438. 54:29fíjese, sólo tres carreras pueden seguir las que  visten faldas: o casarse, que carrera es, o el
  439. 54:36teatro..., vamos, ser cómica, que es buen modo de  vivir, o... no quiero nombrar lo otro. Figúreselo.
  440. 54:45—Pues mira tú, de esas tres carreras, únicas  de la mujer, la primera me agrada poco,
  441. 54:51la tercera menos, la de enmedio la seguiría yo  si tuviera facultades; pero me parece que no
  442. 54:57las tengo... Ya sé, ya sé que es difícil eso de  ser libre... y honrada. ¿Y de qué vive una mujer
  443. 55:05no poseyendo rentas? Si nos hicieran médicas,  abogadas, siquiera boticarias o escribanas, ya que
  444. 55:12no ministras y senadoras, vamos, podríamos... Pero  cosiendo, cosiendo... Calcula las puntadas que hay
  445. 55:20que dar para mantener una casa... Cuando pienso  lo que será de mí, me dan ganas de llorar. ¡Ay,
  446. 55:27pues si yo sirviera para monja, ya estaba pidiendo  plaza en cualquier convento! Pero no valgo, no,
  447. 55:33para encerronas de toda la vida. Yo quiero vivir,  ver mundo y enterarme de por qué y para qué nos
  448. 55:40han traído a esta tierra en que estamos. Yo  quiero vivir y ser libre... Di otra cosa:
  449. 55:47¿y no puede una ser pintora, y ganarse  el pan pintando cuadros bonitos?
  450. 55:52Los cuadros valen muy caros. Por uno que sólo  tenía unas montañas allá lejos, con cuatro árboles
  451. 55:58secos más acá, y en primer término un charco y dos  patitos, dio mi papá mil pesetas. Conque ya ves.
  452. 56:06¿Y no podría una mujer meterse a escritora y hacer  comedias..., libros de rezo, o siquiera fábulas,
  453. 56:13Señor? Pues a mí me parece que esto es fácil.  Puedes creerme que estas noches últimas,
  454. 56:18desvelada y no sabiendo cómo entretener el tiempo,  he inventado no sé cuántos dramas de los que hacen
  455. 56:24llorar, y piezas de las que hacen reír, y novelas  de muchísimo enredo y pasiones tremendas, y qué
  456. 56:31sé yo. Lo malo es que no sé escribir..., quiero  decir, con buena letra cometo la mar de faltas de
  457. 56:38gramática, y hasta de ortografía. Pero ideas,  lo que llamamos ideas, cree que no me faltan.
  458. 56:46—¡Ay, señorita —dijo Saturna sonriendo y  alzando sus admirables ojos negros de la media
  459. 56:53que repasaba—, qué engañada vive si piensa que  todo eso puede dar de comer a una señora honesta
  460. 56:59en libertad! Eso es para hombres, y aun ellos...,  ¡vaya, lucido pelo echan los que viven de cosas de
  461. 57:06leyenda! Echarán plumas, pero lo que es pelo...  Pepe Ruiz, el hermano de leche de mi difunto,
  462. 57:13que es un hombre muy sabido en la materia,  como que trabaja en la fundición donde hacen
  463. 57:18las letras de plomo para imprimir, nos decía que  entre los de pluma todo es hambre y necesidad,
  464. 57:24y que aquí no se gana el pan con el sudor  de la frente, sino con el de la lengua;
  465. 57:30más claro: que sólo sacan tajada los  políticos, que se pasan la vida echando
  466. 57:34discursos. ¿Trabajitos de cabeza?..., ¡quítese  usted de ahí! ¿Dramas, cuentos y libros para
  467. 57:41reírse o llorar? Conversación. Los que los  inventan no sacarían ni para un cocido si
  468. 57:48no intrigaran con el Gobierno para afanar  los destinos. Así anda la Ministración.
  469. 57:55—Pues yo te digo (Con viveza) que hasta para eso  del gobierno y la política me parece a mí que
  470. 57:59había de servir yo. No te rías. Sé pronunciar  discursos. Es cosa muy fácil. Con leer un
  471. 58:06poquitín de las sesiones de Cortes, enseguida te  enjareto lo bastante para llenar medio periódico.
  472. 58:13—¡Vaya por Dios! Para eso hay que ser hombre,  señorita. La maldita enagua estorba para eso,
  473. 58:19como para montar a caballo. Decía mi difunto  que si él no hubiera sido tan corto de genio,
  474. 58:25habría llegado a donde llegan pocos, porque se  le ocurrían cosas tan gitanas como las que le
  475. 58:30echan a usted Castelar y Cánovas en las Cortes,  cosas del salvar al país verdaderamente; pero el
  476. 58:37hijo de Dios, siempre que quería desbocarse en el  Círculo de Artesanos, o en los metingues de los
  477. 58:43compañeros, se sentía un tenazón en el gaznate,  y no acertaba con la palabra primera, que es la
  478. 58:50más difícil..., vamos, que no rompía. Claro,  no rompiendo, no podía ser orador ni político.
  479. 58:58—¡Ay qué tonto!, pues yo rompería, vaya si  rompería. Es que vivimos sin movimiento,
  480. 59:04atadas con mil ligaduras... También se  me ocurre que yo podría estudiar lenguas.
  481. 59:09No sé más que las raspaduras de francés que me  enseñaron en el colegio, y ya las voy olvidando.
  482. 59:16¡Qué gusto hablar inglés, alemán, italiano! Me  parece a mí que si me pusiera, lo aprendería
  483. 59:22pronto. Me noto..., no sé cómo decírtelo...,  me noto como si supiera ya un poquitín antes
  484. 59:28de saberlo, como si en otra vida hubiera sido  yo inglesa o alemana, y me quedara un dejo...
  485. 59:36—Pues eso de las lenguas —afirmó Saturna mirando  a la señorita con maternal solicitud— sí que le
  486. 59:43convenía aprenderlo, porque la que da lecciones  lo gana, y además es un gusto poder entender
  487. 59:48todo lo que parlan los extranjeros. Bien  podría el amo ponerle un buen profesor.
  488. 59:54—No me nombres a tu amo. No espero nada de él.  No sé, no sé cuándo ni cómo concluirá esto;
  489. 1:00:01pero de alguna manera ha de concluir. La señorita calló, sumergiéndose en una cavilación
  490. 1:00:08sombría. Acosada por la idea de abandonar la  morada de don Lope, oyó en su mente el hondo
  491. 1:00:14tumulto de Madrid, vio la polvareda de luces que  a lo lejos resplandecía, y se sintió embelesada
  492. 1:00:23por el sentimiento de su independencia. Volviendo  de aquella meditación como de un letargo, suspiró
  493. 1:00:30fuerte. ¡Cuán sola estaría en el mundo fuera  de la casa de su pobre y caduco galán! No tenía
  494. 1:00:37parientes, y las dos únicas personas a quienes  tal nombre pudiera dar hallábanse muy lejos:
  495. 1:00:45su tío materno, don Fernando, en Filipinas, el  primo Cuesta, en Mallorca, y ninguno de los dos
  496. 1:00:53había mostrado nunca malditas ganas de ampararla.  Recordó también (y a todas éstas Saturna la
  497. 1:01:01observaba con ojos compasivos) que las familias  que tuvieron visiteo y amistad con su madre,
  498. 1:01:08la miraban ya con prevención y despego,  efecto de la endiablada sombra de don Lope.
  499. 1:01:14Contra esto, no obstante, hallaba Tristana en su  orgullo defensa eficaz, y despreciando a quien la
  500. 1:01:21ofendía, se daba una de esas satisfacciones  ardientes que fortifican por el momento
  501. 1:01:28como el alcohol, aunque a la larga destruyan. —¡Dale!, no piense cosas tristes —le dijo Saturna,
  502. 1:01:37pasándole la mano por delante de los  ojos, como si ahuyentara una mosca—.
  503. 1:01:45Capítulo VI —¿Pues en qué quieres que piense,
  504. 1:01:50en cosas alegres? Dime dónde están, dímelo pronto. Para amenizar la conversación, Saturna echaba mano
  505. 1:01:58prontamente de cualquier asunto jovial, sacando a  relucir anécdotas y chismes de la gárrula sociedad
  506. 1:02:04que las rodeaba. Algunas noches se entretenían  en poner en solfa a don Lope, el cual, al verse
  507. 1:02:11en tan gran decadencia, desmintió los hábitos  espléndidos de toda su vida, volviéndose algo
  508. 1:02:18roñoso. Apremiado por la creciente penuria,  regateaba los míseros gastos de la casa,
  509. 1:02:25educándose, ¡a buenas horas!, en la administración  doméstica, tan disconforme con su caballería.
  510. 1:02:33Minucioso y cominero, intervenía en cosas que  antes estimaba impropias de su decoro señoril,
  511. 1:02:40y gastaba un genio y unos refunfuños que le  desfiguraban más que los hondos surcos de
  512. 1:02:46la cara y el blanquear del cabello. Pues de  estas miserias, de estas prosas trasnochadas
  513. 1:02:54de la vida del don Juan caído, sacaban las dos  hembras materia para reírse y pasar el rato.
  514. 1:03:01Lo gracioso del caso era que, como don Lope  ignoraba en absoluto la economía doméstica,
  515. 1:03:07mientras más se las echaba de financiero y de buen  mayordomo, más fácilmente le engañaba Saturna,
  516. 1:03:13consumada maestra en sisas y otras  artimañas de cocinera y compradora.
  517. 1:03:19Con Tristana fue siempre el caballero todo  lo generoso que su pobreza cada vez mayor le
  518. 1:03:25permitía. Iniciada con tristísimos caracteres  la escasez, en el costoso renglón de ropa fue
  519. 1:03:33donde primero se sintió el doloroso recorte de las  economías; pero don Lope sacrificó su presunción a
  520. 1:03:41la de su esclava, sacrificio no flojo en hombre  tan devoto admirador de sí mismo. Llegó día en
  521. 1:03:48que la escasez mostró toda la fealdad seca de  su cara de muerte, y ambos quedaron iguales en
  522. 1:03:55lo anticuado y traído de la ropa. La pobre niña  se quemaba las cejas, haciendo con sus trapitos,
  523. 1:04:03ayudada de Saturna, mil refundiciones que eran un  primor de habilidad y paciencia. En los fugaces
  524. 1:04:10tiempos, que bien podríamos llamar felices o  dorados, Garrido la llevaba al teatro alguna vez;
  525. 1:04:18mas la necesidad, con su cara de hereje, decretó  al fin la absoluta supresión de todo espectáculo
  526. 1:04:25público. Los horizontes de la vida se cerraban y  ennegrecían cada día más delante de la señorita de
  527. 1:04:34Reluz, y aquel hogar desapacible, frío de afectos,  pobre, vacío en absoluto de ocupaciones gratas,
  528. 1:04:42le abrumaba el espíritu. Porque la casa,  en la cual lucían restos de instalaciones
  529. 1:04:48que fueron lujosas, se iba poniendo de lo  más feo y triste que es posible imaginar:
  530. 1:04:55todo anunciaba penuria y decaimiento, nada de lo  roto o deteriorado se componía ni se reparaba.
  531. 1:05:03En la salita, desconcertada y glacial,  sólo quedaba, entre trastos feísimos,
  532. 1:05:09un vargueño estropeado por las mudanzas, en el  cual tenía don Lope su archivo galante. En las
  533. 1:05:17paredes veíanse los clavos de donde pendieron  las panoplias. En el gabinete observábase
  534. 1:05:23hacinamiento de cosas que debieron de tener hueco  en local más grande, y en el comedor no había más
  535. 1:05:31mueble que la mesa, y unas sillas cojas con el  cuero desgarrado y sucio. La cama de don Lope,
  536. 1:05:38de madera con columnas y pabellón airoso, imponía  por su corpulencia monumental; pero las cortinas
  537. 1:05:46de damasco azul no podían ya con más desgarrones.  El cuarto de Tristana, inmediato al de su dueño,
  538. 1:05:55era lo menos marcado por el sello del desastre,  gracias al exquisito esmero con que ella defendía
  539. 1:06:01su ajuar de la descomposición y de la miseria. Y si la casa declaraba, con el expresivo lenguaje
  540. 1:06:08de las cosas, la irremediable decadencia de la  caballería sedentaria, la persona del galán iba
  541. 1:06:16siendo rápidamente imagen lastimosa de lo fugaz  y vano de las glorias humanas. El desaliento,
  542. 1:06:23la tristeza de su ruina, debían de influir no poco  en el bajón del menesteroso caballero, ahondando
  543. 1:06:30las arrugas de sus sienes más que los años, y  más que el ajetreo que desde los veinte se traía.
  544. 1:06:38Su cabello, que a los cuarenta empezó a blanquear,  se había conservado espeso y fuerte; pero ya se le
  545. 1:06:46caían mechones, que él habría repuesto en su sitio  si hubiera alguna alquimia que lo consintiese. La
  546. 1:06:53dentadura se le conservaba bien en la parte más  visible; pero sus hasta entonces admirables muelas
  547. 1:07:00empezaban a insubordinarse, negándose a masticar  bien, o rompiéndosele en pedazos, cual si unas
  548. 1:07:08a otras se mordieran. El rostro de soldado  de Flandes iba perdiendo sus líneas severas,
  549. 1:07:15y el cuerpo no podía conservar su esbeltez de  antaño sin el auxilio de una férrea voluntad.
  550. 1:07:23Dentro de casa la voluntad se rendía, reservando  sus esfuerzos para la calle, paseos y casino.
  551. 1:07:31Comúnmente, si al entrar de noche encontraba  despiertas a las dos mujeres, echaba un parrafito
  552. 1:07:37con ellas, corto con Saturna, a quien mandaba que  se acostara, largo con Tristana. Pero llegó un
  553. 1:07:45tiempo en que casi siempre entraba silencioso  y de mal talante, y se metía en su cuarto,
  554. 1:07:52donde la cautiva infeliz tenía que oír y soportar  sus clamores por la tos persistente, por el dolor
  555. 1:08:00reumático, o la sofocación del pecho. Renegaba don  Lope y ponía el grito en el cielo, cual si creyese
  556. 1:08:08que Naturaleza no tenía ningún derecho a hacerle  padecer, o si se considerara mortal predilecto,
  557. 1:08:16relevado de las miserias que afligen a la  humanidad. Y para colmo de desdichas, veíase
  558. 1:08:22precisado a dormir con la cabeza envuelta en un  feo pañuelo, y su alcoba apestaba de los menjurjes
  559. 1:08:30que usar solía para el reúma o el romadizo. Pero estas menudencias, que herían a don Lope
  560. 1:08:37en lo más vivo de su presunción, no afectaban a  Tristana tanto como las fastidiosas mañas que iba
  561. 1:08:43sacando el pobre señor, pues al derrumbarse tan  lastimosamente en lo físico y en lo moral dio en
  562. 1:08:51la flor de tener celos. El que jamás concedió  a ningún nacido los honores de la rivalidad,
  563. 1:08:59al sentir en sí la vejez del león, se llenaba de  inquietudes, y veía salteadores y enemigos en su
  564. 1:09:07propia sombra. Reconociéndose caduco, el egoísmo  le devoraba, como una lepra senil, y la idea de
  565. 1:09:16que la pobre joven le comparase, aunque sólo  mentalmente, con soñados ejemplares de belleza
  566. 1:09:22y juventud, le acibaraba la vida. Su buen juicio,  la verdad sea dicha, no le abandonaba enteramente,
  567. 1:09:31y en sus ratos lúcidos, que por lo común eran  por la mañana, reconocía toda la importunidad
  568. 1:09:38y sinrazón de su proceder, y procuraba adormecer  a la cautiva con palabras de cariño y confianza.
  569. 1:09:47Poco duraban estas paces, porque al llegar la  noche, cuando el viejo y la niña se quedaban
  570. 1:09:53solos, recobraba el primero su egoísmo semítico,  sometiéndola a interrogatorios humillantes y,
  571. 1:10:00una vez, exaltado por aquel suplicio en que  le ponía la desproporción alarmante entre su
  572. 1:10:07flacidez enfermiza y la lozanía de Tristana, llegó  a decirle: «Si te sorprendo en algún mal paso,
  573. 1:10:15te mato, cree que te mato. Prefiero terminar  trágicamente a ser ridículo en mi decadencia.
  574. 1:10:22Encomiéndate a Dios, antes de faltarme. Porque yo  lo sé, lo sé; para mí no hay secretos; poseo un
  575. 1:10:29saber infinito de estas cosas, y una experiencia  y un olfato... que no es posible pegármela, no,
  576. 1:10:37no es posible». –VII–
  577. 1:10:45Algo se asustaba Tristana, sin llegar a sentir  terror, ni a creer al pie de la letra en las
  578. 1:10:51fieras amenazas de su dueño, cuyos alardes de  olfato y adivinación estimaba como ardid para
  579. 1:10:58dominarla. La tranquilidad de su conciencia dábale  valor contra el tirano, y ni aun se cuidaba de
  580. 1:11:06obedecerle en sus infinitas prohibiciones. Aunque  le había ordenado no salir de paseo con Saturna,
  581. 1:11:14se escabullía casi todas las tardes; pero no iban  a Madrid, sino hacia Cuatro Caminos, al Partidor,
  582. 1:11:22al Canalillo o hacia las alturas que dominan el  Hipódromo; paseo de campo, con merienda las más
  583. 1:11:29veces, y esparcimiento saludable. Eran los únicos  ratos de su vida en que la pobre esclava podía
  584. 1:11:36dar de lado a su tristeza, y gozaba de ellos con  abandono pueril, permitiéndose correr y saltar,
  585. 1:11:44y jugar a las cuatro esquinas con la chica  del tabernero, que solía acompañarla,
  586. 1:11:49o alguna otra amiguita del vecindario. Los  domingos, el paseo era de muy distinto carácter.
  587. 1:11:57Saturna tenía a su hijo en el Hospicio, y según  costumbre de todas las madres que se hallan en
  588. 1:12:03igual caso, salía a encontrarle en el paseo. Comúnmente, al llegar la caterva de chiquillos
  589. 1:12:11a un lugar convenido en las calles nuevas de  Chamberí, les dan el rompanfilas, y se ponen a
  590. 1:12:18jugar. Allí les aguardan ya las madres, abuelas  o tías (del que las tiene), con el pañuelito
  591. 1:12:26de naranjas, cacahuetes, avellanas, bollos o  mendrugos de pan. Algunos corretean y brincan
  592. 1:12:33jugando a la toña; otros se pegan a los grupos de  mujeres. Los hay que piden cuartos al transeúnte,
  593. 1:12:41y casi todos rodean a las vendedoras de  caramelos largos, avellanas y piñones.
  594. 1:12:48Mucho gustaban a Tristana tales escenas, y ningún  domingo, como hiciera buen tiempo, dejaba de
  595. 1:12:54compartir con su sirviente la grata ocupación de  obsequiar al hospicianillo, el cual se llamaba
  596. 1:13:02Saturno, como su madre, y era rechoncho,  patizambo, con unos mofletes encendidos y
  597. 1:13:09carnosos que venían a ser como certificación viva  del buen régimen del establecimiento provincial.
  598. 1:13:18La ropa de paño burdo no le consentía ser muy  elegante en sus movimientos, y la gorra con
  599. 1:13:25galón no ajustaba bien a su cabezota, de cabello  duro y cerdoso como los pelos de un cepillo. Su
  600. 1:13:33madre y Tristana le encontraban muy salado; pero  hay que confesar que de salado no tenía ni pizca;
  601. 1:13:41era, sí, dócil, noblote y aplicadillo,  con aficiones a la tauromaquia callejera.
  602. 1:13:49La señorita le obsequiaba siempre con alguna  naranja, y le llevaba además una perra chica para
  603. 1:13:56que comprase cualquier chuchería de su agrado;  y por más que su madre le incitaba al ahorro,
  604. 1:14:03sugiriéndole la idea de ir guardando todo  el numerario que obtuviera, jamás pudo
  605. 1:14:08conseguir poner diques a su despilfarro, y cuarto  adquirido era cuarto lanzado a la circulación. Así
  606. 1:14:17prosperaba el comercio de molinitos de papel, de  banderillas para torear, y de torrados y bellotas.
  607. 1:14:25Tras importunas lluvias, trajo el año aquel una  apacible quincena de octubre, con sol picón,
  608. 1:14:32cielo despejado, aire quieto; y aunque por las  mañanas amanecía Madrid enfundado de nieblas,
  609. 1:14:40y por las noches la radiación enfriaba  considerablemente el suelo, las tardes,
  610. 1:14:45de dos a cinco, eran deliciosas. Los domingos no  quedaba bicho viviente en casa, y todas las vías
  611. 1:14:53de Chamberí, los altos de Maudes, las avenidas del  Hipódromo y los cerros de Amaniel, hormigueaban de
  612. 1:15:00gente. Por la carretera no cesaba el presuroso  desfile hacia los merenderos de Tetuán.
  613. 1:15:08Un domingo de aquel hermoso octubre, Saturna y  Tristana fueron a esperar a los hospicianos en la
  614. 1:15:15calle de Ríos Rosas, que enlaza los altos de Santa  Engracia con la Castellana, y en aquella hermosa
  615. 1:15:23vía, bien asoleada, ancha y recta, que domina  un alegre y extenso campo, fue soltada la doble
  616. 1:15:31cuerda de presos. Unos se pegaron a las madres,  que les habían venido siguiendo desde lejos;
  617. 1:15:38otros armaron al instante la indispensable corrida  de novillos de puntas, con presidencia, chiqueros,
  618. 1:15:46apartado, callejones, barrera, música del  Hospicio, y demás perfiles. A la sazón
  619. 1:15:53pasaron por allí, viniendo de la Castellana,  los sordomudos, en grupos de mudo y ciego,
  620. 1:16:00con sus gabanes azules y galonada gorra. En  cada pareja, los ojos del mudo valían al ciego
  621. 1:16:07para poder andar sin tropezones; se entendían  por el tacto con tan endiabladas garatusas,
  622. 1:16:15que causaba maravilla verles hablar.  Gracias a la precisión de aquel lenguaje,
  623. 1:16:21enteráronse pronto los ciegos de que allí estaban  los hospicianos, mientras los muditos, todos ojos,
  624. 1:16:29se deshacían por echar un par de verónicas. ¡Como  que para esto maldita falta les hacía el don de la
  625. 1:16:35palabra! En alguna pareja de sordos, las garatusas  eran un movimiento o vibración rapidísima,
  626. 1:16:43tan ágil y flexible como la humana voz.  Contrastaban las caras picarescas de los mudos,
  627. 1:16:50en cuyos ojos resplandecía todo el verbo humano,  con las caras aburridas, muertas, de los ciegos,
  628. 1:16:59picoteadas atrozmente de viruelas, vacíos  los ojos y cerrados entre cerdosas pestañas,
  629. 1:17:07o abiertos, aunque insensibles a la  luz, con pupila de cuajado vidrio.
  630. 1:17:14Detuviéronse allí, y por un momento reinó la  fraternidad entre unos y otros. Gestos, muecas,
  631. 1:17:22cucamonas mil. Los ciegos, no pudiendo tomar  parte en ningún juego, se apartaban desconsolados.
  632. 1:17:31Algunos se permitían sonreír como si vieran,  llegando al conocimiento de las cosas por el
  633. 1:17:37velocísimo teclear de los dedos. Tal compasión  inspiraban a Tristana aquellos infelices,
  634. 1:17:45que casi, casi, le hacía daño mirarles. ¡Cuidado  que no ver! No acababan de ser personas:
  635. 1:17:53faltábales la facultad de enterarse, y ¡qué  trabajo tener que enterarse de todo pensándolo!
  636. 1:18:02Apartose Saturno de su mamá para unirse a una  partida que, apostada en sitio conveniente,
  637. 1:18:08desvalijaba a los transeúntes, no de dinero,  sino de cerillas. «El fósforo o la vida» era la
  638. 1:18:16consigna, y con tal saqueo reunían los muchachos  materia bastante para sus ejercicios pirotécnicos,
  639. 1:18:24o para encender las hogueras de la Inquisición.  Fue Tristana en su busca; antes de aproximarse
  640. 1:18:31a los incendiarios, vio a un hombre que  hablaba con el profesor de los sordomudos,
  641. 1:18:36y al cruzarse su mirada con la de aquel sujeto,  pues en ambos el verse y el mirarse fueron una
  642. 1:18:44acción sola, sintió una sacudida interna, como  suspensión instantánea del correr de la sangre.
  643. 1:18:53¿Qué hombre era aquél? Habíale visto antes,  sin duda; no recordaba cuándo ni dónde, allí,
  644. 1:19:00o en otra parte; pero aquélla fue la primera  vez que al verle sintió sorpresa hondísima,
  645. 1:19:08mezclada de turbación, alegría y miedo.  Volviéndole la espalda, habló con Saturno para
  646. 1:19:15convencerle del peligro de jugar con fuego, y oía  la voz del desconocido hablando con picante viveza
  647. 1:19:23de cosas que ella no pudo entender. Al mirarle de  nuevo, encontró los ojos de él que la buscaban.
  648. 1:19:31Sintió vergüenza, y se apartó de allí, no sin  determinarse a lanzar de lejos otra miradita,
  649. 1:19:40deseando examinar con ojos de mujer al hombre  que tan sin motivo absorbía su atención,
  650. 1:19:47ver si era rubio o moreno, si vestía con gracia,  si tenía aires de persona principal, pues de nada
  651. 1:19:55de esto se había enterado aún. El tal se alejaba:  era joven, de buena estatura, vestía como persona
  652. 1:20:03elegante que no está de humor de vestirse, en  la cabeza un livianillo, chafado sin afectación,
  653. 1:20:10arrastrando, mal cogido con la mano derecha, un  gabán de verano de mucho uso. Lo llevaba como
  654. 1:20:17quien no estima en nada las prendas de vestir. El  traje era gris, la corbata de lazada hecha a mano
  655. 1:20:24con descuido. Todo esto lo observó en un decir  Jesús, y, la verdad, el caballero aquel, o lo
  656. 1:20:33que fuese, le resultaba simpático..., muy moreno,  con barba corta... Creyó al pronto que llevaba
  657. 1:20:41quevedos..., pero no; nada de ojos sobrepuestos;  sólo los naturales, que... Tristana no pudo,
  658. 1:20:49por la mucha distancia, apreciar cómo eran. Desapareció el individuo, persistiendo su imagen
  659. 1:20:57en el pensamiento de la esclava de don Lope, y  al día siguiente, ésta, de paseo con Saturna,
  660. 1:21:05le volvió a ver. Iba con el mismo traje; pero  llevaba puesto el gabán, y al cuello un pañuelo
  661. 1:21:12blanco, porque soplaba un fresco picante. Miróle  con descaro inocente, regocijada de verle, y él
  662. 1:21:21la miraba también, parándose a discreta distancia.  «Parece que quiere hablarme —pensaba la joven—. Y,
  663. 1:21:30verdaderamente, no sé por qué no me dice lo  que tiene que decirme». Reíase Saturna de aquel
  664. 1:21:36flecheo insípido, y la señorita, poniéndose  colorada, hacía como que se burlaba también.
  665. 1:21:44Por la noche no tuvo sosiego, y sin atreverse a  comunicar a Saturna lo que sentía, se declaraba
  666. 1:21:51a sí propia las cosas más graves. «¡Cómo me  gusta ese hombre! No sé qué daría porque se
  667. 1:21:58atreviera... No sé quién es, y pienso en él noche  y día. ¿Qué es esto? ¿Estoy yo loca? ¿Significa
  668. 1:22:06esto la desesperación de la prisionera que  descubre un agujerito por donde escaparse?
  669. 1:22:13Yo no sé lo que es esto; sólo sé que necesito  que me hable, aunque sea por telégrafos, como
  670. 1:22:19los sordomudos, o que me escriba. No me espanta  la idea de escribirle yo, o de decirle que sí,
  671. 1:22:27antes que él me pregunte... ¡Qué desvarío!  ¿Pero quién será? Podría ser un pillo, un... No,
  672. 1:22:36bien se ve que es una persona que no se parece a  las demás personas. Es solo, único..., bien claro
  673. 1:22:44está. No hay otro. ¡Y encontrar yo el único,  y ver que este único tiene más miedo que yo,
  674. 1:22:51y no se atreve a decirme que soy su única!  No, no, yo le hablo, le hablo..., me acerco,
  675. 1:22:59le pregunto qué hora es, cualquier cosa..., o  le digo, como los hospicianos, que me haga el
  676. 1:23:05favor de una cerillita... ¡Vaya un disparate!  ¡Qué pensaría de mí! Tendríame por una mujer
  677. 1:23:12casquivana. No, no, él es el que debe romper...». A la tarde siguiente, ya casi de noche, viniendo
  678. 1:23:22señorita y criada en el tranvía descubierto,  ¡él también! Le vieron subir en la Glorieta
  679. 1:23:28de Quevedo; pero como había bastante gente, tuvo  que quedarse en pie en la plataforma delantera.
  680. 1:23:35Tristana sentía tal sofocación en su pecho, que a  ratos érale forzoso ponerse en pie para respirar.
  681. 1:23:44Un peso enorme gravitaba sobre sus pulmones, y la  idea de que, al bajar del coche, el desconocido
  682. 1:23:51se decidiría a romper el silencio, la llenaba de  turbación y ansiedad. ¿Y qué le iba a contestar
  683. 1:23:58ella? Pues señor, no tenía más remedio que  manifestarse muy sorprendida, rechazar, alarmarse,
  684. 1:24:07ofenderse y decir que no y qué sé yo... Esto  era lo bonito y decente. Bajaron, y el caballero
  685. 1:24:16incógnito las siguió a honestísima distancia.  No se atrevía la esclava de don Lope a volver la
  686. 1:24:23cabeza, pero Saturna se encargaba de mirar por  las dos. Deteníanse con pretextos rebuscados;
  687. 1:24:31retrocedían como para ver el escaparate de  una tienda... y nada. El galán..., mudo como
  688. 1:24:39un cartujo. Las dos mujeres, en su desordenado  andar, tropezaron con unos chicos que jugaban en
  689. 1:24:46la acera, y uno de ellos cayó al suelo chillando,  mientras los otros corrían hacia las puertas de
  690. 1:24:52las casas alborotando como demonios. Confusión,  tumulto infantil, madres que acuden airadas...
  691. 1:25:01Tantas manos quisieron levantar al muchacho  caído, que se cayó otro, y el barullo aumentó.
  692. 1:25:09Como en esto observara Saturna que su señorita  y el galán desconocido no distaban un palmo
  693. 1:25:15el uno del otro, se apartó solapadamente.  «Gracias a Dios —pensó atisbándoles de lejos—,
  694. 1:25:24ya pica: hablando están». ¿Qué dijo a Tristana el  sujeto aquel? No se sabe. Sólo consta que Tristana
  695. 1:25:33le contestó a todo que sí, ¡sí, sí!, cada vez  más alto, como persona que, avasallada por un
  696. 1:25:41sentimiento más fuerte que su voluntad, pierde  en absoluto el sentido de las conveniencias.
  697. 1:25:48Fue su situación semejante a la del que se  está ahogando y ve un madero y a él se agarra,
  698. 1:25:54creyendo encontrar en él su salvación. Es absurdo  pedir al náufrago que adopte posturas decorosas
  699. 1:26:02al asirse a la tabla. Voces hondas del instinto de  salvación eran las breves y categóricas respuestas
  700. 1:26:10de la niña de don Lope, aquel sí pronunciado  tres veces con creciente intensidad de tono,
  701. 1:26:18grito de socorro de un alma desesperada... Corta  y de provecho fue la escenita. Cuando Tristana
  702. 1:26:26volvió al lado de Saturna, se llevó una mano a  la sien, y temblando le dijo: «¡Pero si estoy
  703. 1:26:32loca!... Ahora comprendo mi desvarío. No he tenido  tacto, ni malicia, ni dignidad. Me he vendido,
  704. 1:26:39Saturna... ¡Qué pensará de mí! Sin saber lo  que hacía..., arrastrada por un vértigo...,
  705. 1:26:46a todo cuanto me dijo le contesté que sí..., ¡pero  cómo...!, ¡ay!, no sabes..., vaciando mi alma
  706. 1:26:53por los ojos. Los suyos me quemaban. ¡Y yo que  creía saber algo de estas hipocresías que tanto
  707. 1:26:59convienen a una mujer! Si me creerá tonta...,  si pensará que no tengo vergüenza... Es que yo
  708. 1:27:05no podía disimular, ni hacer papeles de señorita  tímida. La verdad se me sale a los labios, y el
  709. 1:27:12sentimiento se me desborda..., quiero ahogarlo,  y me ahoga. ¿Es esto estar enamorada? Sólo sé que
  710. 1:27:21le quiero con toda mi alma, y así se lo he dado a  entender, ¡qué afrenta!, le quiero sin conocerle,
  711. 1:27:27sin saber ni quién es ni cómo se llama. Yo  entiendo que los amores no deben empezar así...,
  712. 1:27:34al menos, no es eso lo corriente, sino que vayan  por grados, entre síes y noes muy habilidosos,
  713. 1:27:43con cuquería... Pero yo no puedo ser así, y  entrego el alma cuando ella me dice que quiere
  714. 1:27:48entregarse... Saturna, ¿qué crees? ¿Me tendrá  por mujer mala? Aconséjame, dirígeme. Yo no sé
  715. 1:27:57de estas cosas... Espera, escucha: mañana,  cuando vuelvas de la compra, le encontrarás
  716. 1:28:04en esa esquina donde nos hablamos, y te dará  una cartita para mí. Por lo que más quieras,
  717. 1:28:10por la salud de tu hijo querido, Saturna, no te  niegues a hacerme este favor, que te agradeceré
  718. 1:28:16toda mi vida. Tráeme, por Dios, el papelito,  tráemelo, si no quieres que me muera mañana».
  719. 1:28:25Capítulo VIII «Te quise desde que nací...». Esto
  720. 1:28:32decía la primera carta..., no, no, la segunda, que  fue precedida de una breve entrevista en la calle,
  721. 1:28:39debajito de un farol, entrevista intervenida con  hipócrita severidad por Saturna, y en la cual
  722. 1:28:46los amantes se tutearon sin acuerdo previo,  como si no existiesen, ni existir pudieran,
  723. 1:28:54otras formas de tratamiento. Asombrábase ella del  engaño de sus ojos en las primeras apreciaciones
  724. 1:29:02de la persona del desconocido. Cuando se fijó en  él, la tarde aquella de los sordomudos, túvole
  725. 1:29:09por un señor así como de treinta o más años.  ¡Qué tonta! ¡Si era un muchacho...! Y su edad
  726. 1:29:17no pasaría seguramente de los veinticinco, sólo  que tenía un cierto aire reflexivo y melancólico,
  727. 1:29:24más propio de la edad madura que de la juventud.  Ya no dudaba que sus ojos eran como centellas,
  728. 1:29:32su color moreno caldeado del sol, su voz  como blanda música que Tristana no había
  729. 1:29:39oído hasta entonces, y que más le halagaba  los senos del cerebro después de escuchada.
  730. 1:29:47«Te estoy queriendo, te estoy buscando desde antes  de nacer —decía la tercera carta de ella, empapada
  731. 1:29:55en un espiritualismo delirante—. No formes mala  idea de mí si me presento a ti sin ningún velo,
  732. 1:30:03pues el del falso decoro con que el mundo ordena  que se encapuchen nuestros sentimientos, se me
  733. 1:30:09deshizo entre las manos cuando quise ponérmelo.  Quiéreme como soy; y si llegara a entender que
  734. 1:30:17mi sinceridad te parecía desenfado o falta de  vergüenza, no vacilaría en quitarme la vida».
  735. 1:30:25Y él a ella: «El día en que te descubrí  fue el último de un largo destierro».
  736. 1:30:32Ella: «Si algún día encuentras en mí algo que  te desagrade, hazme la caridad de ocultarme tu
  737. 1:30:39hallazgo. Eres bueno, y si por cualquier  motivo dejas de quererme o de estimarme,
  738. 1:30:45me engañarás, ¿verdad?, haciéndome  creer que soy la misma para ti. Antes
  739. 1:30:51de dejar de amarme, dame la muerte mil veces». Y después de escribir estas cosas, no se venía el
  740. 1:31:00mundo abajo. Al contrario, todo seguía lo mismo  en la tierra y en el cielo. ¿Pero quién era él,
  741. 1:31:08quién? Horacio Díaz, hijo de español y de  austriaca, del país que llaman Italia irredenta;
  742. 1:31:16nacido en el mar, navegando los padres desde Fiume  a la Argelia; criado en Orán hasta los cinco años,
  743. 1:31:24en Savannah (Estados Unidos) hasta los nueve,  en Shangai (China) hasta los doce; cuneado por
  744. 1:31:32las olas del mar, transportado de un mundo a  otro, víctima inocente de la errante y siempre
  745. 1:31:40expatriada existencia de un padre cónsul. Con  tantas idas y venidas, y el fatigoso pasear por
  746. 1:31:47el globo, y la influencia de aquellos endiablados  climas, perdió a su madre a los doce años, y a su
  747. 1:31:54padre a los trece, yendo a parar después a poder  de su abuelo paterno, con quien vivió quince años
  748. 1:32:02en Alicante, padeciendo bajo su férreo despotismo  más que los infelices galeotes que movían a fuerza
  749. 1:32:10de remo las pesadas naves antiguas. Para más noticias, óiganse las
  750. 1:32:17que atropelladamente vomitó la boca de  Saturna, más bien secreteadas que dichas:
  751. 1:32:24—Señorita..., ¡qué cosas! Voy a buscarle, pues  quedamos en ello, al número 5 de la calle esa de
  752. 1:32:31más abajo..., y apechugo tan terne con la dichosa  escalerita. Me había dicho que a lo último, a lo
  753. 1:32:38último, y yo, mientras veía escalones por delante,  para arriba siempre. ¡Qué risa! Casa nueva;
  754. 1:32:46dentro, un patio de cuartos domingueros, pisos y  más pisos, y al fin... Es aquello como un palomar,
  755. 1:32:55vecinito de los pararrayos, y con vistas a las  mismas nubes. Yo creí que no llegaba. Por fin,
  756. 1:33:02echando los pulmones, allí me tiene  usted. Figúrese un cuarto muy grande,
  757. 1:33:08con un ventanón por donde se cuela toda  la luz del cielo, las paredes de colorado,
  758. 1:33:13y en ellas cuadros, bastidores de lienzo, cabezas  sin cuerpo, cuerpos descabezados, talles de mujer
  759. 1:33:21con pechos inclusive, hombres peludos, brazos  sin persona, y fisonomías sin orejas, todo con
  760. 1:33:29el mismísimo color de nuestra carne. Créame, tanta  cosa desnuda le da a una vergüenza... Divanes,
  761. 1:33:38sillas que parecen antiguas, figuras de yeso  con los ojos sin niña, manos y pies descalzos...
  762. 1:33:45de yeso también... Un caballete grande, otro más  chico, y, sobre las sillas o clavadas en la pared,
  763. 1:33:52pinturas cortas, enteras o partidas, vamos al  decir, sin acabar, algunas con su cielito azul,
  764. 1:34:00tan al vivo como el cielo de verdad, y después un  pedazo de árbol, un pretil..., tiestos; en otra,
  765. 1:34:09naranjas y unos melocotones... pero muy ricos...  En fin, para no cansar, telas preciosas, y una
  766. 1:34:17vestidura de ferretería, de las que se ponían los  guerreros de antes. ¡Qué risa! Y él allí con la
  767. 1:34:25carta ya escrita. Como soy tan curiosona, quise  saber si vivía en aquel aposento tan ventilado,
  768. 1:34:32y me dijo que no y que sí, pues... Duerme  en casa de una tía suya, allá por Monteleón;
  769. 1:34:40pero todo el día se lo pasa acá, y come en  uno de los merenderos de junto al Depósito.
  770. 1:34:47—Es pintor; ya lo sé —dijo Tristana, sofocada  de puro dichosa—. Eso que has visto es su
  771. 1:34:54estudio, boba. ¡Ay, qué rebonito será! Además de cartearse a diario con verdadero
  772. 1:35:01ensañamiento, se veían todas las tardes. Tristana  salía con Saturna, y él las aguardaba un poco más
  773. 1:35:10acá de Cuatro Caminos. La criada les dejaba partir  solos, con bastante pachorra y discreción bastante
  774. 1:35:18para esperarles todo el tiempo que emplearan ellos  en divagar por las verdes márgenes de la acequia
  775. 1:35:25del Oeste, o por los cerros áridos de Amaniel,  costeando el canal del Lozoya. El iba de capa,
  776. 1:35:33ella de velito y abrigo corto, de bracete,  olvidados del mundo y de sus fatigas y vanidades,
  777. 1:35:40viviendo el uno para el otro y ambos para un  yo doble, soñando paso a paso, o sentaditos
  778. 1:35:47en extático grupo. De lo presente hablaban mucho;  pero la autobiografía se infiltraba sin saber cómo
  779. 1:35:55en sus charlas dulces y confiadas, todas amor,  idealismo y arrullo, con alguna queja mimosa o
  780. 1:36:04petición formulada de pico a pico por el egoísmo  insaciable, que exige promesas de querer más,
  781. 1:36:11más, y a su vez ofrece increíbles aumentos de  amor, sin ver el límite de las cosas humanas.
  782. 1:36:20En las referencias biográficas era más hablador  Horacio que la niña de don Lope. Esta, con
  783. 1:36:27muchísimas ganas de lucir su sinceridad, sentíase  amordazada por el temor a ciertos puntos negros.
  784. 1:36:36Él, en cambio, ardía en deseos de contar su vida,  la más desgraciada y penosa juventud que cabe
  785. 1:36:43imaginar, y por lo mismo que ya era feliz, gozaba  en revolver aquel fondo de tristeza y martirio.
  786. 1:36:52Al perder a sus padres, fue recogido por su abuelo  paterno, bajo cuyo poder tiránico padeció y gimió
  787. 1:37:00los años que median entre la adolescencia y la  edad viril. ¡Juventud!, casi, casi, no sabía él lo
  788. 1:37:09que esto significaba. Goces inocentes, travesuras,  la frívola inquietud con que el niño ensaya los
  789. 1:37:17actos del hombre, todo esto era letra muerta para  él. No ha existido fiera que a su abuelo pudiese
  790. 1:37:24compararse, ni cárcel más horrenda que aquella  pestífera y sucia droguería, en que encerrado
  791. 1:37:32le tuvo como unos quince años, contrariando con  terquedad indocta su innata afición a la pintura,
  792. 1:37:41poniéndole los grillos odiosos del cálculo  aritmético, y metiéndole en el magín,
  793. 1:37:47a guisa de tapones para contener las  ideas, mil trabajos antipáticos de cuentas,
  794. 1:37:53facturas y demonios coronados. Hombre de temple  semejante al de los más crueles tiranos de la
  795. 1:38:00antigüedad o del moderno imperio turco, su abuelo  había sido y era el terror de toda la familia.
  796. 1:38:08A disgustos mató a su mujer, y los hijos varones  se expatriaron por no sufrirle. Dos de las hijas
  797. 1:38:15se dejaron robar, y las otras se casaron de  mala manera por perder de vista la casa paterna.
  798. 1:38:23Pues, señor, aquel tigre cogió al pobre Horacito a  los trece años, y como medida preventiva le ataba
  799. 1:38:30las piernas a las patas de la mesa-escritorio,  para que no saliese a la tienda, ni se apartara
  800. 1:38:37del trabajo fastidioso que le imponía. Y como le  sorprendiera dibujando monigotes con la pluma,
  801. 1:38:44los coscorrones no tenían fin. A todo  trance anhelaba despertar en su nietecillo
  802. 1:38:51la afición al comercio, pues todo aquello de la  pintura, y el arte, y los pinceles, no era más,
  803. 1:38:57a su juicio, que una manera muy tonta de morirse  de hambre. Compañero de Horacio en estos trabajos
  804. 1:39:05y martirios era un dependiente de la casa,  viejo, más calvo que una vejiga de manteca,
  805. 1:39:13flaco y de color de ocre, el cual, a la  calladita, por no atreverse a contrariar al amo,
  806. 1:39:20de quien era como un perro fiel, dispensaba  cariñosa protección al pequeñuelo, tapándole las
  807. 1:39:26faltas y buscando pretextos para llevarle consigo  a recados y comisiones, a fin de que estirase las
  808. 1:39:34piernas y esparciese el ánimo. El chico era dócil,  y de muy endebles recursos contra el despotismo.
  809. 1:39:43Resignábase a sufrir hasta lo indecible antes  que poner a su tirano en el disparadero,
  810. 1:39:49y el demonio del hombre se disparaba por la  cosa más insignificante. Sometiose la víctima,
  811. 1:39:56y ya no le amarraron los pies a la mesa, y pudo  moverse con cierta libertad en aquel tugurio
  812. 1:40:03antipático, pestilente y oscuro, donde había  que encender el mechero de gas a las cuatro de
  813. 1:40:10la tarde. Adaptábase poco a poco a tan horrible  molde, renunciando a ser niño, envejeciéndose a
  814. 1:40:19los quince años, remedando involuntariamente  la actitud sufrida y los gestos mecánicos de
  815. 1:40:26Hermógenes, el amarillo y calvo dependiente  que, por carecer de personalidad, hasta de
  816. 1:40:33edad carecía. No era joven, ni tampoco viejo. En aquella espantosa vida, pasándose de cuerpo
  817. 1:40:42y alma, como las uvas puestas al sol, conservaba  Horacio el fuego interior, la pasión artística,
  818. 1:40:51y cuando su abuelo le permitió algunas horas  de libertad los domingos, y le concedió el
  819. 1:40:57fuero de persona humana, dándole un real para sus  esparcimientos, ¿qué hacía el chico? procurarse
  820. 1:41:06papel y lápices, y dibujar cuanto veía. Suplicio  grande fue para él que habiendo en la tienda tanta
  821. 1:41:14pintura en tubos, pinceles, paletas, y todo el  material de aquel arte que adoraba, no le fuera
  822. 1:41:21permitido utilizarlo. Esperaba y esperaba siempre  mejores tiempos, viendo rodar los monótonos días,
  823. 1:41:30iguales siempre a sí mismos, como iguales  son los granos de arena de una clepsidra.
  824. 1:41:36Sostúvole la fe en su destino, y gracias a  ella soportaba tan miserable y ruin existencia.
  825. 1:41:44El feroz abuelo era también avaro, de la escuela  del licenciado Cabra, y daba de comer a su nieto y
  826. 1:41:51a Hermógenes lo preciso absolutamente para vivir,  sin refinamientos de cocina que, a su parecer,
  827. 1:41:59sólo servían para ensuciar el estómago.  No le permitía juntarse con otros chicos,
  828. 1:42:06pues las compañías, aunque no sean enteramente  malas, sólo sirven hoy para perderse: están los
  829. 1:42:13muchachos tan comidos de vicios como los hombres.  ¡Mujeres!... Este ramo del vivir era el que en
  830. 1:42:20mayores cuidados al tirano ponía, y de seguro, si  llega a sorprender a su nieto en alguna debilidad
  831. 1:42:28de amor, aunque de las más inocentes, le rompe  el espinazo. No consentía, en suma, que el chico
  832. 1:42:36tuviese voluntad, pues la voluntad de los demás le  estorbaba a él como sus propios achaques físicos,
  833. 1:42:44y al sorprender en alguien síntomas de carácter,  padecía como si le doliesen las muelas.
  834. 1:42:51Quería que Horacio fuera droguista, que cobrase  afición al género, a la contabilidad escrupulosa,
  835. 1:42:59a la rectitud comercial, al manejo de la tienda;  deseaba hacer de él un hombre, y enriquecerle;
  836. 1:43:07se encargaría de casarle oportunamente, esto  es, de proporcionarle una madre para los hijos
  837. 1:43:14que debía tener; de labrarle un hogar modesto  y ordenado, de reglamentar su existencia hasta
  838. 1:43:22la vejez, y la existencia de sus sucesores. Para  llegar a este fin, que don Felipe Díaz conceptuaba
  839. 1:43:30tan noble como el fin sin fin de salvar el alma,  lo primerito era que Horacio se curase de aquella
  840. 1:43:38estúpida chiquillada de querer representar los  objetos por medio de una pasta que se aplica
  841. 1:43:45sobre tabla o tela. ¡Vaya una tontería! ¡Querer  reproducir la naturaleza, cuando tenemos ahí la
  842. 1:43:52naturaleza misma delante de los ojos! ¿A quién  se le ocurre tal disparate? ¿Qué es un cuadro?
  843. 1:44:00Una mentira, como las comedias, una función  muda, y por muy bien pintado que un cielo esté,
  844. 1:44:08nunca se puede comparar con el cielo mismo.  Los artistas eran, según él, unos majaderos,
  845. 1:44:16locos y falsificadores de las cosas, y su única  utilidad consistía en el gasto que hacían en las
  846. 1:44:23tiendas comprando los enseres del oficio. Eran,  además, viles usurpadores de la facultad divina,
  847. 1:44:31e insultaban a Dios queriendo remedarle,  creando fantasmas o figuraciones de cosas,
  848. 1:44:38que sólo la acción divina puede y sabe crear,  y por tal crimen, el lugar más calentito de
  849. 1:44:44los infiernos debía ser para ellos. Igualmente  despreciaba don Felipe a los cómicos y a los
  850. 1:44:51poetas; como que se preciaba de no haber leído  jamás un verso, ni visto una función de teatro;
  851. 1:45:00y hacía gala también de no haber viajado nunca, ni  en ferrocarril, ni en diligencia, ni en carromato;
  852. 1:45:07de no haberse ausentado de su tienda más que para  ir a misa, o para evacuar algún asunto urgente.
  853. 1:45:15Pues bien, todo su empeño era reacuñar  a su nieto con este durísimo troquel,
  854. 1:45:22y cuando el chico creció y fue hombre, crecieron  en el viejo las ganas de estampar en él sus
  855. 1:45:28hábitos y sus rancias manías. Porque debe  decirse que le amaba, sí, ¿a qué negarlo?,
  856. 1:45:36le había tomado cariño, un cariño extravagante,  como todos sus afectos y su manera de ser.
  857. 1:45:43La voluntad de Horacio, en tanto, fuera  de la siempre viva vocación de la pintura,
  858. 1:45:49había llegado a ponerse lacia por falta de  uso. Últimamente, a escondidas del abuelo, en
  859. 1:45:56un cuartucho alto de la casa, que éste le permitió  disfrutar, pintaba, y hay algún indicio de que lo
  860. 1:46:03sospechaba el feroz viejo y hacía la vista gorda.  Fue la primera debilidad de su vida, precursora
  861. 1:46:12quizás de acontecimientos graves. Algún cataclismo  tenía que sobrevenir, y así fue, en efecto:
  862. 1:46:20una mañana, hallándose don Felipe en su escritorio  revisando unas facturas inglesas de clorato de
  863. 1:46:27potasa y de sulfato de zinc, inclinó la cabeza  sobre el papel, y quedó muerto sin exhalar un ay.
  864. 1:46:38El día antes había cumplido noventa años. Capítulo IX
  865. 1:46:48Todo esto, y otras cosas que irán saliendo, se lo  contaba Horacio a su damita, y ésta lo escuchaba
  866. 1:46:56con deleite, confirmándose en la creencia de que  el hombre que le había deparado el Cielo era una
  867. 1:47:03excepción entre todos los mortales, y su vida  lo más peregrino y anómalo que en clase de vidas
  868. 1:47:11de jóvenes se pudiera encontrar; como que casi  parecía vida de santo, digna de un huequecito en
  869. 1:47:18el martirologio. «Cogiome aquel suceso —prosiguió  Díaz— a los veintiocho años, con hábitos de viejo
  870. 1:47:27y de niño, pues por un lado la terrible disciplina  de mi abuelo había conservado en mí una inocencia
  871. 1:47:34y desconocimiento del mundo impropios de mi edad,  y por otro poseía virtudes propiamente seniles,
  872. 1:47:42inapetencias de lo que apenas conocía, un  cansancio, un tedio que me hicieron tener por
  873. 1:47:48hombre entumecido y anquilosado para siempre...  Pues, señor, debo decirte que mi abuelo dejó un
  874. 1:47:55bonito caudal, amasado cuarto a cuarto en aquella  tienda asquerosa y maloliente. A mí me tocaba una
  875. 1:48:02quinta parte; diéronme una casa muy linda  en Villajoyosa, dos finquitas rústicas, y
  876. 1:48:09la participación correspondiente en la droguería,  que continúa con la razón social de Sobrinos de
  877. 1:48:15Felipe Díaz. Al verme libre, tardé en reponerme  del estupor que mi independencia me produjo;
  878. 1:48:23me sentía tan tímido, que al querer dar algunos  pasos por el mundo, me caía, hija de mi alma,
  879. 1:48:30me caía, como el que no sabe andar por no  haber ejercitado en mucho tiempo las piernas.
  880. 1:48:36»Mi vocación artística, ya desatada de aquel freno  maldito, me salvó, hízome hombre. Sin cuidarme de
  881. 1:48:44intervenir en los asuntos de la testamentaría,  levanté el vuelo, y del primer tirón me planté
  882. 1:48:50en Italia, mi ilusión, mi sueño. Yo había llegado  a pensar que Italia no existía, que tanta belleza
  883. 1:48:58era mentira, engaño de la mente. Corrí allá, y...  ¡qué había de suceder! Era yo como un seminarista
  884. 1:49:06sin vocación a quien sueltan por esos mundos  después de quince años de forzosa virtud. Ya
  885. 1:49:13comprenderás..., el contacto de la vida despertó  en mí deseos locos de cobrar todo lo atrasado,
  886. 1:49:20de vivir en meses los años que el tiempo me  debía, estafándomelos de una manera indigna,
  887. 1:49:27con la complicidad de aquel viejo maniático. ¿No  me entiendes?... Pues en Venecia me entregué a
  888. 1:49:34la disipación, superando con mi conducta a mis  propios instintos, pues no era el niño-viejo
  889. 1:49:41tan vicioso como aparentaba serlo por desquite,  por venganza de su sosería y ridiculez pasadas.
  890. 1:49:49Llegué a creer que si no extremaba el libertinaje  no era bastante hombre, y me recreaba mirándome
  891. 1:49:56en aquel espejo, inmundo si se quiere, pero en el  cual me veía mucho más airoso de lo que fui en la
  892. 1:50:03trastienda de mi abuelo... Naturalmente,  me cansé; claro. En Florencia y Roma,
  893. 1:50:10el arte me curó de aquel afán diabólico, y como  mis pruebas estaban hechas, y ya no me atormentaba
  894. 1:50:17la idea de doctorarme de hombre, dediqueme al  estudio; copiaba, atacando con brío el natural;
  895. 1:50:26pero mientras más aprendía, mayor suplicio me  causaba la deficiencia de mi educación artística.
  896. 1:50:33En el color íbamos bien: lo manejaba fácilmente;  pero en el dibujo, cada día más torpe. ¡Cuánto he
  897. 1:50:42padecido, y qué vigilias, qué afanes día y noche,  buscando la línea, luchando con ella y concluyendo
  898. 1:50:49por declararme vencido, para volver enseguida  a la espantosa batalla, con brío, con furor...!
  899. 1:50:57«¡Qué rabia!... Pero no podía ser de otra manera.  Como de niño no cultivé el dibujo, costábame Dios
  900. 1:51:05y ayuda encajar un contorno... Te diré que en mis  tiempos de esclavitud, al trazar números sin fin
  901. 1:51:12en el escritorio de don Felipe, me entretenía  en darles la intención de formas humanas. A los
  902. 1:51:19sietes les imprimía cierto aire jaquetón, como  si rasguease un escorzo de hombre; con los ochos
  903. 1:51:27apuntaba un contorno de seno de mujer, y qué  sé yo...; los treses me servían para indicar
  904. 1:51:33el perfil de mi abuelo, semejante al pico de una  tortuga... Pero este ejercicio pueril no bastaba.
  905. 1:51:42Faltábame el hábito de ver seriamente la línea y  de reproducirla. Trabajé, sudé, renegué... y por
  906. 1:51:51fin, algo aprendí. Un año pasé en Roma entregado  en cuerpo y alma al estudio formal, y aunque tuve
  907. 1:51:58también allí mis bocharreritas del género de las  de Venecia, fueron más reposadas, y ya no era yo
  908. 1:52:06el zangolotino que llega tarde al festín de la  vida, y se come precipitadamente con atrasado
  909. 1:52:12apetito los platos servidos ya, para ponerse al  nivel de los que a su debido tiempo empezaron.
  910. 1:52:19»De Roma me volví a Alicante, donde  mis tíos arreglaron la herencia,
  911. 1:52:24asignándome la parte que quisieron, sin  ninguna desavenencia ni regateo por mi parte,
  912. 1:52:31y di mi último adiós a la droguería, trasformada y  modernizada, para venirme acá, donde tengo una tía
  913. 1:52:38que no me la merezco, más buena que los ángeles,  viuda sin hijos, y que me quiere como a tal,
  914. 1:52:45y me cuida y me agasaja. También ella fue víctima  del que tiranizó a toda la familia. Como que sólo
  915. 1:52:53le pasaba una peseta diaria, y en todas sus cartas  le decía que ahorrase... Apenas llegué a Madrid,
  916. 1:53:02tomé el estudio, y me consagré con alma y vida  al trabajo. Tengo ambición, deseo el aplauso, la
  917. 1:53:10gloria, un nombre. Ser cero, no valer más que el  grano que, con otros iguales, forma la multitud,
  918. 1:53:18me entristece. Mientras no me convenzan de  lo contrario, creeré que me ha caído dentro
  919. 1:53:25una parte, quizás no grande, pero parte  al fin, de la esencia divina que Dios ha
  920. 1:53:30esparcido sobre el montón, caiga donde cayere. »Te diré algo más. Meses antes de descubrirte
  921. 1:53:38padecí en este Madrid ¡unas melancolías...!  Encontrábame otra vez con mis treinta años
  922. 1:53:45echados a perros, pues aunque conocía un poco la  vida, y los placeres de la mocedad, y saboreaba
  923. 1:53:52también el goce estético, faltábame el amor,  el sentimiento de nuestra fusión en otro ser.
  924. 1:54:00Entregueme a filosofías abstrusas, y en la soledad  de mi estudio, bregando con la forma humana,
  925. 1:54:08pensaba que el amor no existe más que en la  aspiración de obtenerlo. Volví a mis tristezas
  926. 1:54:15amargas de adolescente; en sueños veía siluetas,  vaguedades tentadoras que me hacían señas,
  927. 1:54:22labios que me siseaban. Comprendía entonces  las cosas más sutiles; las psicologías más
  928. 1:54:29enrevesadas parecíanme tan claras como las  cuatro reglas de la aritmética... Te vi al fin;
  929. 1:54:37me saliste al encuentro. Te pregunté si eras  tú..., no sé qué te dije. Estaba tan turbado, que
  930. 1:54:44debiste de encontrarme ridículo. Pero Dios quiso  que supieras ver lo grave y serio al través de lo
  931. 1:54:51tonto. Nuestro romanticismo, nuestra exaltación  no nos parecieron absurdos. Nos sorprendimos con
  932. 1:54:59hambre atrasada, el hambre espiritual, noble y  pura que mueve el mundo, y por la cual existimos,
  933. 1:55:06y existirán miles de generaciones después de  nosotros. Te reconocí mía, y me declaraste
  934. 1:55:12tuyo. Esto es vivir; lo demás, ¿qué es?». Dijo, y Tristana, atontada por aquel
  935. 1:55:22espiritualismo, que era como bocanadas  de incienso que su amante arrojaba sobre
  936. 1:55:28ella con un descomunal botafumeiro, no supo  responderle. Sentía que dentro del pecho le
  937. 1:55:35pataleaba la emoción, como un ser vivo  más grande que el seno que lo contiene,
  938. 1:55:41y se desahogaba con risas frenéticas, o con  repentinos y ardientes chorretazos de lágrimas.
  939. 1:55:48Ni era posible decir si aquello era en ambos  felicidad o una pena lacerante, porque uno y
  940. 1:55:55otro se sentían como heridos por un aguijón que  les llegaba al alma, y atormentados por el deseo
  941. 1:56:02de un más allá. Tristana, particularmente, era  insaciable en el continuo exigir de su pasión.
  942. 1:56:10Salía de repente por el registro de una queja  amarguísima, lamentándose de que Horacio no
  943. 1:56:16la quería bastante, que debía quererla más,  mucho más; y él concedía sin esfuerzo el más,
  944. 1:56:24siempre más, exigiendo a su vez lo mismo. Contemplaban al caer de la tarde el grandioso
  945. 1:56:32horizonte de la Sierra, de un vivo tono de  turquesa, con desiguales toques y transparencias,
  946. 1:56:39como si el azul purísimo se derramase sobre  cristales de hielo. Las curvas del suelo desnudo,
  947. 1:56:47perdiéndose y arrastrándose como líneas que  quieren remedar un manso oleaje, les repetían
  948. 1:56:54aquel más, siempre más, ansia inextinguible  de sus corazones sedientos. Algunas tardes,
  949. 1:57:02paseando junto al Canalillo del Oeste, ondulada  tira de oasis que ciñe los áridos contornos del
  950. 1:57:09terruño madrileño, se recreaban en la placidez  bucólica de aquel vallecito en miniatura. Cantos
  951. 1:57:17de gallo, ladridos de perro, casitas de labor; el  remolino de las hojas caídas, que el manso viento
  952. 1:57:25barría suavemente, amontonándolas junto a los  troncos; el asno, que pacía con grave mesura;
  953. 1:57:32el ligero temblor de las más altas ramas de  los árboles, que se iban quedando desnudos,
  954. 1:57:40todo les causaba embeleso y maravilla, y se  comunicaban las impresiones, dándoselas y
  955. 1:57:46quitándoselas como si fuera una sola impresión que  corría de labio a labio y saltaba de ojos a ojos.
  956. 1:57:55Regresaban siempre a hora fija, para  que ella no tuviese bronca en su casa,
  957. 1:58:00y, sin cuidarse de Saturna, que les esperaba, iban  del brazo por el camino de Aceiteros, al anochecer
  958. 1:58:08más silencioso y solitario que la Mala de Francia.  Al lado de occidente, veían el cielo inflamado,
  959. 1:58:17rastro espléndido de la puesta del sol. Sobre  aquella faja se destacaban, como crestería negra
  960. 1:58:24de afiladas puntas, los cipreses del cementerio  de San Ildefonso, cortados por tristes pórticos a
  961. 1:58:32la griega, que a media luz parecen más elegantes  de lo que son. Pocas habitaciones hay por allí,
  962. 1:58:39y poca o ninguna gente encontraban a tal hora.  Casi siempre veían uno o dos bueyes desuncidos,
  963. 1:58:47echados, de esos que por el tamaño parecen  elefantes, hermosos animales de raza de Ávila,
  964. 1:58:54comúnmente negros, con una cornamenta  que pone miedo en el ánimo más valeroso;
  965. 1:59:00bestias inofensivas a fuerza de cansancio, y que,  cuando las sueltan del yugo, no se cuidan más que
  966. 1:59:07de reposar, mirando con menosprecio al transeúnte.  Tristana se acercaba a ellos hasta poner sus manos
  967. 1:59:16en las astas retorcidas, y se hubiera alegrado  de tener algo que echarles de comer. «Desde que
  968. 1:59:23te quiero —a su amigo decía—, no tengo miedo a  nada, ni a los toros ni a los ladrones. Me siento
  969. 1:59:30valiente hasta el heroísmo, y ni la serpiente  boa ni el león de la selva me harían pestañear».
  970. 1:59:38Cerca ya del antiguo Depósito de Aguas  veían los armatostes del tiovivo, rodeados
  971. 1:59:44de tenebrosa soledad. Los caballitos de madera,  con las patas estiradas en actitud de correr,
  972. 1:59:51parecían encantados. Los balancines, la montaña  rusa, destacaban en medio de la noche sus formas
  973. 1:59:59extravagantes. Como no había nadie por allí,  Tristana y Horacio solían apoderarse durante
  974. 2:00:05breves momentos de todos los juguetes grandes con  que se divierte el niño-pueblo... Ellos también
  975. 2:00:13eran niños. No lejos de aquel lugar, veían la  sombra del Depósito viejo, rodeado de espesas
  976. 2:00:20masas de árboles, y hacia la carretera brillaban  luces, las del tranvía o coches que pasaban,
  977. 2:00:28las de algún merendero en que todavía sonaba  rumor pendencioso de parroquianos retrasados.
  978. 2:00:36Entre aquellos edificios de humilde arquitectura,  rodeados de banquillos paticojos y de rústicas
  979. 2:00:43mesas, esperábales Saturna, y allí era la  separación, algunas noches tan dolorosa y patética
  980. 2:00:52como si Horacio se marchara para el fin del mundo,  o Tristana se despidiera para meterse monja.
  981. 2:01:00Al fin, al fin, después de mucho tira y afloja,  conseguían despegarse, y cada mitad se iba por
  982. 2:01:09su lado. Aún se miraban de lejos, adivinándose,  más que viéndose, entre las sombras de la noche.
  983. 2:01:20Capítulo X Tristana, según su expresión, no temía,
  984. 2:01:28después de enamorada, ni al toro corpulento, ni  a la serpiente boa, ni al fiero león del Atlas;
  985. 2:01:35pero tenía miedo de don Lope, viéndole ya cual  monstruo que se dejaba tamañitas a cuantas fieras
  986. 2:01:42y animales dañinos existen en la creación.  Analizando su miedo, la señorita de Reluz
  987. 2:01:49creía encontrarlo de tal calidad que podía, en  un momento dado, convertirse en valor temerario
  988. 2:01:56y ciego. La desavenencia entre cautiva y tirano se  acentuaba de día en día. Don Lope llegó al colmo
  989. 2:02:05de la impertinencia, y aunque ella le ocultaba,  de acuerdo con Saturna, las saliditas vespertinas,
  990. 2:02:13cuando el anciano galán le decía con semblante  fosco «tú sales, Tristana, sé que sales; te lo
  991. 2:02:19conozco en la cara», si al principio lo negaba la  niña, luego asentía con su desdeñoso silencio. Un
  992. 2:02:28día se atrevió a responderle: «Bueno, pues salgo,  ¿y qué? ¿He de estar encerrada toda mi vida?».
  993. 2:02:35Don Lope desahogaba su enojo con amenazas y  juramentos, y luego, entre airado y burlón,
  994. 2:02:42le decía: «Porque nada tendrá de particular  que, si sales, te acose algún mequetrefe,
  995. 2:02:49de estos bacillus virgula del amor que andan por  ahí, único fruto de esta generación raquítica,
  996. 2:02:55y que tú, a fuerza de oír sandeces, te marees  y le hagas caso. Mira, niñita, mira que no
  997. 2:03:03te lo perdono. Si me faltas, que sea con un  hombre digno de mí. ¿Y dónde está ese hombre,
  998. 2:03:09digno rival de lo presente? En ninguna parte,  ¡vive Dios! Cree que no ha nacido... ni nacerá.
  999. 2:03:17Así y todo, tú misma reconocerás que no se  me desbanca a mí tan fácilmente... Ven acá:
  1000. 2:03:24basta de moñitos. ¡Si creerás que no te quiero  ya! ¡Cómo me echarías de menos si te fueras de mí!
  1001. 2:03:31No encontrarías más que tipos de una insipidez  abrumadora... Vaya, hagamos las paces. Perdóname
  1002. 2:03:39si dudé de ti. No, no, tú no me engañas. Eres  una mujer superior, que conoce el mérito y...».
  1003. 2:03:47Con estas cosas, no menos que con sus arranques  de mal genio, don Lope llegó a inspirar a su
  1004. 2:03:53cautiva un aborrecimiento sordo y profundo,  que a veces se disfrazaba de menosprecio,
  1005. 2:04:00a veces de repugnancia. Horriblemente hastiada  de su compañía, contaba los minutos esperando
  1006. 2:04:07el momento en que solía echarse a la calle.  Causábale espanto la idea de que cayese enfermo,
  1007. 2:04:14porque entonces no saldría, ¡Dios bendito!,  y ¿qué sería de ella presa, sin poder...? No,
  1008. 2:04:22no, esto era imposible. Habría paseíto, aunque  don Lope enfermase o se muriera. Por las noches,
  1009. 2:04:30casi siempre fingía Tristana dolor de cabeza para  retirarse pronto de la vista y de las odiadas
  1010. 2:04:37caricias del don Juan caduco. «Y lo raro es —decía  la niña, a solas con su pasión y su conciencia—,
  1011. 2:04:47que si este hombre comprendiera que no puedo  quererle, si borrase la palabra amor de nuestras
  1012. 2:04:52relaciones, y estableciera entre los dos... otro  parentesco, yo le querría, sí señor, le querría,
  1013. 2:05:00no sé cómo, como se quiere a un buen amigo,  porque él no es malo, fuera de la perversidad
  1014. 2:05:06monomaniaca de la persecución de mujeres. Hasta le  perdonaría yo el mal que me ha hecho, mi deshonra,
  1015. 2:05:14se lo perdonaría de todo corazón, sí, sí, con tal  que me dejase en paz... Dios mío, inspírale que me
  1016. 2:05:22deje en paz, y yo le perdonaré, y hasta le tendré  cariño, y seré como las hijas demasiado humildes
  1017. 2:05:30que parecen criadas, o como las sirvientes leales,  que ven un padre en el amo que les da de comer».
  1018. 2:05:37Felizmente para Tristana, no sólo mejoró la  salud de Garrido, desvaneciéndose con esto
  1019. 2:05:43los temores de que se quedara en casa por las  tardes, sino que debió de tener algún alivio
  1020. 2:05:49en sus ahogos pecuniarios, porque cesaron sus  murrias impertinentes, y se le vio en el temple
  1021. 2:05:56sosegado en que vivir solía. Saturna, perro  viejo y machucho, comunicó a la señorita sus
  1022. 2:06:03observaciones sobre este particular: «Bien  se ve que el amo está en fondos, porque ya
  1023. 2:06:09no se le ocurre que yo pueda ensuciarme por un  cuarto de escarola, ni se olvida del respeto que,
  1024. 2:06:15como caballero, debe a las que llevamos una falda,  aunque sea remendadita. Lo malo es que cuando
  1025. 2:06:21cobra los atrasos, se los gasta en una semana, y  luego... adiós caballería, y otra vez ordinario,
  1026. 2:06:28cominero y metomentodo». Al propio tiempo, volvió  don Lope a poner en el cuidado de su persona un
  1027. 2:06:36prolijo esmero señoril, acicalándose como en sus  mejores tiempos. Ambas mujeres dieron gracias a
  1028. 2:06:43Dios por esta feliz restauración de costumbres, y  aprovechando las ausencias metódicas del tirano,
  1029. 2:06:51entregose la niña con toda libertad al inefable  goce de sus paseítos con el hombre que amaba.
  1030. 2:06:58El cual, por variar el escenario y la decoración,  llevaba un coche las más de las tardes,
  1031. 2:07:04y metiéndose los dos en él, se daban el gustazo de  alejarse de Madrid casi hasta perderlo de vista.
  1032. 2:07:12Testigos de su dicha fueron el cerro de Chamartín,  las dos torres, que parecen pagodas, del colegio
  1033. 2:07:19de los jesuitas, y el pinar misterioso; hoy  el camino de Fuencarral, mañana las sombrías
  1034. 2:07:27espesuras del Pardo, con su suelo de hojas  metálicas erizadas de picos, las fresnedas
  1035. 2:07:34que bordean el Manzanares, las desnudas eminencias  de Amaniel, y las hondas cañadas del Abroñigal.
  1036. 2:07:41Dejando el coche, paseaban a pie largo trecho  por los linderos de las tierras labradas,
  1037. 2:07:47y aspiraban con el aire las delicias de la soledad  y plácida quietud, recreándose en cuanto veían,
  1038. 2:07:56pues todo les resultaba bonito, fresco y nuevo,  sin reparar que el encanto de las cosas era una
  1039. 2:08:03proyección de sí mismos. Retrayendo los ojos hacia  la causa de tanta hermosura, que en ellos residía,
  1040. 2:08:11entregábanse al inocente juego de su  discretismo, que a los no enamorados habría
  1041. 2:08:17parecido empalagoso. Sutilizaban los porqués  de su cariño, querían explicar lo inexplicable,
  1042. 2:08:24descifrar el profundo misterio, y  al fin paraban en lo de siempre,
  1043. 2:08:29en exigirse y prometerse más amor, en  desafiar la eternidad, dándose garantías
  1044. 2:08:36de fe inalterable en vidas sucesivas, en  los cercos nebulosos de la inmortalidad,
  1045. 2:08:43allá donde habita la perfección y se sacuden  las almas el polvo de los mundos en que penaron.
  1046. 2:08:51Mirando a lo inmediato y positivo, Horacio la  incitaba a subir con él al estudio, demostrándole
  1047. 2:08:58la comodidad y reserva que aquel local les ofrecía  para pasar juntos la tarde. ¡Flojitas ganas tenía
  1048. 2:09:07ella de ver el estudio! Pero tan grande como su  deseo era su temor de encariñarse demasiado con
  1049. 2:09:14el nido, y sentirse en él tan bien, que no pudiera  abandonarlo. Barruntaba lo que en la vivienda de
  1050. 2:09:21su ídolo, vecina de los pararrayos, según Saturna,  podría pasarle; es decir, no lo barruntaba,
  1051. 2:09:30lo veía tan claro que más no podía ser. Y le  asaltaba el recelo amarguísimo de ser menos amada
  1052. 2:09:37después de lo que allí sucediera, como se pierde  el interés del jeroglífico después de descifrado;
  1053. 2:09:44recelaba también que el caudal de su propio cariño  disminuyera, prodigándose en el grado supremo.
  1054. 2:09:52Como el amor había encendido nuevos  focos de luz en su inteligencia,
  1055. 2:09:57llenándole de ideas el cerebro, dándole asimismo  una gran sutileza de expresión para traducir al
  1056. 2:10:05lenguaje los más hondos misterios del alma, pudo  exponer a su amante aquellos recelos con frase
  1057. 2:10:12tan delicada y tropos tan exquisitos, que decía  cuanto en lo humano cabe, sin decir nada que al
  1058. 2:10:20pudor pudiera ofender. Él la comprendía, y como  en todo iban acordes, devolvíale con espiritual
  1059. 2:10:27ternura los propios sentimientos. Con todo,  no cejaba en su afán de llevarla al estudio.
  1060. 2:10:35—¿Y si nos pesa después? —decía ella—. Temo  la felicidad, pues cuando me siento dichosa,
  1061. 2:10:41paréceme que el mal me acecha. Créete que en vez  de apurar la felicidad, nos vendría bien ahora
  1062. 2:10:48algún contratiempo, una miajita de desgracia.  El amor es sacrificio, y para la abnegación y el
  1063. 2:10:54dolor debemos estar preparados siempre. Imponme  un sacrificio grande, una obligación penosa,
  1064. 2:11:01y verás con qué gusto me lanzo a cumplirla.  Suframos un poquitín; seamos buenos...
  1065. 2:11:08—No, lo que es a buenos no hay quien nos gane  —decía Horacio con gracejo—. Nos pasamos ya
  1066. 2:11:15de angelicales, alma mía. Y eso de imponernos  sufrimientos es música, porque bastantes trae
  1067. 2:11:21la vida sin que nadie los busque. Yo también soy  pesimista; por eso, cuando veo el bien en puerta,
  1068. 2:11:28lo llamo y no lo dejo marcharse, no  sea que después, cuando lo necesite,
  1069. 2:11:33se empeñe en no venir el muy pícaro... Surgía en ambos, con estas y otras cosas,
  1070. 2:11:39un entusiasmo ardiente; a las palabras sucedían  las ternezas, hasta que un arranque de dignidad
  1071. 2:11:46y cordura les ponía de perfecto «acuerdo» para  enfrenar su inquietud y revestirse de formalidad,
  1072. 2:11:54engañosa si se quiere, pero que por el  momento les salvaba. Decían cosas graves,
  1073. 2:12:01pertinentes a la moral; enco-miaban las ventajas  de la virtud, y lo hermoso que es quererse con
  1074. 2:12:08exquisita y celestial pureza. Como que así es  más fino y sutil el amor, y se graba más en
  1075. 2:12:14el alma. Con estas dulces imposturas iban  ganando tiempo, y alimentaban su pasión,
  1076. 2:12:22hoy con anhelos, mañana con suplicios de Tántalo,  exaltándola con lo mismo que parecía destinado a
  1077. 2:12:29contenerla, humanizándola con lo que divinizarla  debiera, ensanchando por la margen del espíritu,
  1078. 2:12:37así como por la de la materia, el cauce  por donde aquel raudal de vida corría.
  1079. 2:12:46Capítulo XI Por sus pasos contados
  1080. 2:12:52vinieron las confidencias difíciles, abriéronse  las páginas biográficas que más se resisten a
  1081. 2:12:58la revelación, porque afectan a la conciencia  y al amor propio. Es ley de amor el inquirir,
  1082. 2:13:06y lo es también el revelar. La confesión procede  del amor, y por él son más dolorosas las aperturas
  1083. 2:13:13de la conciencia. Tristana deseaba confiar a  Horacio los hechos tristes de su vida, y no se
  1084. 2:13:22conceptuaba dichosa hasta no efectuarlo. Entreveía  o más bien adivinaba el artista un misterio grave
  1085. 2:13:30en la existencia de su amada, y si al principio,  por refinada delicadeza, no quiso echar la sonda,
  1086. 2:13:38llegó día en que los recelos del hombre y  la curiosidad del enamorado pudieron más
  1087. 2:13:44que sus finos miramientos. Al conocer a Tristana,  creyóla Horacio, como algunas gentes de Chamberí,
  1088. 2:13:52hija de don Lope. Pero Saturna, al llevarle la  segunda carta, le dijo: «La señorita es casada,
  1089. 2:14:01y ese don Lope, que usted cree papá, es su  propio marido inclusive». Estupefacción del
  1090. 2:14:08joven artista; pero el asombro no impidió  la credulidad... Así quedaron las cosas,
  1091. 2:14:15y por bastantes días persistió en Horacio la  costumbre de ver en su conquista la legítima
  1092. 2:14:22esposa del respetable y gallardo caballero, que  parecía figura escapada del Cuadro de Las Lanzas.
  1093. 2:14:30Siempre que ante ella le nombraba, decía: «Tu  marido acá, tu marido allá...», y ella no se
  1094. 2:14:38daba maldita prisa en destruir el error. Pero un  día, al fin, palabra tras palabra, pregunta sobre
  1095. 2:14:45pregunta, sintiendo invencible repugnancia de  la mentira, y hallándose con fuerzas para cerrar
  1096. 2:14:52contra ella, Tristana, ahogada de vergüenza y  dolor, se determinó a poner las cosas en su lugar.
  1097. 2:15:01—Te estoy engañando, y no debo ni quiero  engañarte. La verdad se me sale a la boca,
  1098. 2:15:06y no puedo contenerla más. No estoy casada  con mi marido..., digo, con mi papá..., digo,
  1099. 2:15:13con ese hombre... Un día y otro pensaba decírtelo;  pero no me salía, hijo, no me salía... Ignoraba,
  1100. 2:15:22ignoro aún si lo sientes o te alegras, si  valgo más o valgo menos a tus ojos... Soy
  1101. 2:15:28una mujer deshonrada, pero soy libre. ¿Qué  prefieres?... ¿Que sea una casada infiel,
  1102. 2:15:34o una soltera que ha perdido su honor?  De todas maneras creo que, al decírtelo,
  1103. 2:15:40me lleno de oprobio... y no sé..., no sé. No pudo concluir, y rompiendo en lágrimas
  1104. 2:15:47amargas, ocultó el rostro en el pecho de  su amigo. Largo rato duró aquel espasmo
  1105. 2:15:54de sensibilidad. Ninguno de los dos decía nada.  Por fin saltó ella con la preguntita de cajón:
  1106. 2:16:02—¿Me quieres más o me quieres menos? —Te quiero lo mismo..., no; más, más, siempre más.
  1107. 2:16:11No se hizo de rogar la niña para referir  a grandes rasgos el cómo y cuándo de su
  1108. 2:16:17deshonra. Lágrimas sin fin derramó aquella tarde;  pero nada omitió su sinceridad, su noble afán de
  1109. 2:16:26confesión, como medio seguro de purificarse. —Recogiome cuando me quedé huérfana. El fue,
  1110. 2:16:33justo es decirlo, muy generoso con mis padres. Yo  le respetaba y le quería; no sospechaba lo que me
  1111. 2:16:41iba a pasar. La sorpresa no me permitió resistir.  Era yo entonces un poco más tonta que ahora,
  1112. 2:16:49y ese hombre maldito me dominaba, haciendo de mí  lo que quería. Antes, mucho antes de conocerte,
  1113. 2:16:57abominaba yo de mi flaqueza de ánimo; cuanto  más ahora que te conozco. ¡Lo que he llorado,
  1114. 2:17:03Dios mío!..., ¡las lágrimas que me ha costado el  verme como me veo...! Y cuando te quise, dábanme
  1115. 2:17:10ganas de matarme, porque no podía ofrecerte lo que  tú te mereces... ¿Qué piensas? ¿Me quieres menos
  1116. 2:17:18o me quieres más? Dime que más, siempre más. En  rigor de verdad, debo parecerte ya menos culpable,
  1117. 2:17:26porque no soy adúltera; no engaño sino a quien  no tiene derecho a tiranizarme. Mi infidelidad
  1118. 2:17:33no es tal infidelidad, ¿qué te parece?, sino  castigo de su infamia; y este agravio que de
  1119. 2:17:39mí recibe se lo tiene bien merecido. No pudo menos Horacio de manifestarse
  1120. 2:17:46más celoso al saber la ilegitimidad de los  lazos que unían a Tristana con don Lope.
  1121. 2:17:54—No, si no le quiero —dijo ella con énfasis—,  ni le he querido nunca. Para expresarlo todo
  1122. 2:18:02de una vez, añadiré que desde que te conocí  empecé a sentir hacia él un terrible desvío...
  1123. 2:18:09Después... ¡Ay, Jesús, me pasan cosas tan  raras!... A veces paréceme que le aborrezco,
  1124. 2:18:16que siento hacia él un odio tan grande como el  mal que me hizo; a veces... todo te lo confieso,
  1125. 2:18:23todo..., siento hacia él cierto cariño, como de  hija, y me parece que si él me tratara como debe,
  1126. 2:18:30como un padre, yo le querría... Porque no es malo,  no vayas a creer que es muy malo, muy malo... No;
  1127. 2:18:39allí hay de todo: es una combinación monstruosa  de cualidades buenas y de defectos horribles;
  1128. 2:18:47tiene dos conciencias, una muy pura y noble  para ciertas cosas, otra que es como un lodazal;
  1129. 2:18:55y las usa según los casos: se las pone como si  fueran camisas. La conciencia negra y sucia la
  1130. 2:19:01emplea para todo cuanto al amor se refiere. ¡Ah,  no creas! ha sido muy afortunado en amores. Sus
  1131. 2:19:09conquistas son tantas que no se pueden contar.  ¡Si tú supieras...! Aristocracia, clase media,
  1132. 2:19:17pueblo..., en todas partes dejó memoria  triste, como don Juan Tenorio. En palacios
  1133. 2:19:23y cabañas se coló, y no respetó nada el muy  trasto, ni la virtud, ni la paz doméstica,
  1134. 2:19:30ni la santísima religión. Hasta con monjas y  beatas ha tenido amores el maldito, y sus éxitos
  1135. 2:19:38parecen obra del demonio. Sus víctimas no tienen  número: maridos y padres burlados; esposas que se
  1136. 2:19:46han ido al infierno o se irán cuando mueran;  hijos... que no se sabe de quién son hijos.
  1137. 2:19:52En fin, es hombre muy dañino, porque además  tira las armas con gran arte, y a más de cuatro
  1138. 2:19:59les ha mandado al otro mundo. En su juventud tuvo  arrogante figura, y hasta hace poco tiempo todavía
  1139. 2:20:06daba un chasco. Ya comprenderás que sus conquistas  han ido desmereciendo en importancia según le iban
  1140. 2:20:14pesando los añitos. A mí me ha tocado ser  la última. Pertenezco a su decadencia...
  1141. 2:20:22Oyó Díaz estas cosas con indignación primero,  con asombro después, y lo único que se le ocurrió
  1142. 2:20:29decir a su amada fue que debía romper cuanto antes  aquellas nefandas relaciones, a lo que contestó
  1143. 2:20:37la niña muy acongojada que era esto más difícil de  decir que de practicar, pues el muy ladino, cuando
  1144. 2:20:44advertía en ella síntomas de hastío y pruritos de  separación, se las echaba de padre, mostrándose
  1145. 2:20:51tiránicamente cariñoso. Con todo, fuerza era dar  un gran tirón para arrancarse de tan ignominiosa y
  1146. 2:20:59antipática vida. Horacio la incitó a proceder con  firmeza, y a medida que se agigantaba en su mente
  1147. 2:21:07la figura del don Lope, más viva era su resolución  de burlar al burlador y de arrancarle su víctima,
  1148. 2:21:15la postrera quizás, y sin duda la más preciosa. Volvió Tristana a su casa en un estado moral
  1149. 2:21:23y mental lastimoso, disparada de los nervios,  febril, y dispuesta a consumar cualquier desatino.
  1150. 2:21:32Tocábale aquella noche aborrecer a su tirano,  y cuando le vio llegar, risueño y con humor de
  1151. 2:21:38bromas, entróle tal rabia, que de buena gana le  habría tirado a la cabeza el plato de la sopa.
  1152. 2:21:46Durante la comida, don Lope estuvo  decidor, y echaba chafalditas a
  1153. 2:21:51Saturna, diciéndole, entre otras cosas: —Ya, ya sé que tienes un novio ahí en Tetuán,
  1154. 2:21:58ese que llaman Juan y Medio por lo largo que es,  el herrador..., ya sabes. Me lo ha dicho Pepe,
  1155. 2:22:05el del tranvía. Por eso, a la caída de la tarde,  andas desatinada por esos caminos, buscando
  1156. 2:22:12los rincones oscuros, y no falta una sombra  larga y escueta que se confunda con la tuya.
  1157. 2:22:18—Yo no tengo nada con Juan y Medio,  señor... Que me pretenda él..., no sé;
  1158. 2:22:23podrá ser. Me hacen la rueda otros que valen  más..., hasta señoritos. Pues qué se cree,
  1159. 2:22:29¿que sólo él tiene quien le quiera? Seguía Saturna la broma, mientras Tristana
  1160. 2:22:35se requemaba interiormente, y lo poco que comió se  le volvía veneno. A don Lope no le faltaba apetito
  1161. 2:22:42aquella noche, y daba cuenta pausadamente de los  garbanzos del cocido, como el más pánfilo burgués;
  1162. 2:22:50del modesto principio, más de carnero  que de vaca, y de las uvas del postre,
  1163. 2:22:56todo acompañado con tragos del vino de la taberna  próxima, malísimo, que el buen señor bebía con
  1164. 2:23:04verdadera resignación, haciendo muecas cada vez  que a la boca se lo llevaba. Terminada la comida,
  1165. 2:23:11retirose a su cuarto y encendió un puro,  llamando a Tristana para que le hiciese compañía;
  1166. 2:23:17y estirándose en la butaca, le dijo estas  palabras, que hicieron temblar a la joven:
  1167. 2:23:25—No es sólo Saturna la que tiene un idilio  nocturno por ahí. Tú también lo tienes. No,
  1168. 2:23:30si nadie me ha dicho nada... Pero te lo conozco;  hace días que te lo leo... en la cara, en la voz.
  1169. 2:23:38Tristana padileció. Su blancura de nácar tomó  azuladas tintas a la luz del velón con pantalla
  1170. 2:23:45que alumbraba el gabinete. Parecía una muerta  hermosísima, y se destacaba sobre el sofá con
  1171. 2:23:53el violento escorzo de una figura japonesa, de  esas cuya estabilidad no se comprende, y que
  1172. 2:24:01parecen cadáveres risueños pegados a un árbol,  a una nube, a incomprensibles fajas decorativas.
  1173. 2:24:09Puso al fin en su cara exangüe una  sonrisilla forzada, y sobrecogida contestó:
  1174. 2:24:16—Te equivocas..., yo no tengo... Don Lope se le imponía de tal modo,
  1175. 2:24:22y la fascinaba con tan misteriosa autoridad, que  ante él, aun con tantas razones para rebelarse,
  1176. 2:24:30no sabía tener ni un respiro de voluntad. Capítulo XII
  1177. 2:24:40—Lo sé —añadió el don Juan en decadencia,  quitándose las botas y poniéndose las zapatillas,
  1178. 2:24:47que Tristana, para disimular la estupefacción en  que había quedado, le trajo de la alcoba cercana—.
  1179. 2:24:54Yo soy muy lince en estas cosas, y no ha nacido  todavía la persona que me engañe y se burle de mí.
  1180. 2:25:01Tristana, tú has encontrado por ahí un idilio;  te lo conozco en tus inquietudes de estos días,
  1181. 2:25:08en tu manera de mirar, en el cerco de tus  ojos, en mil detalles que a mí no se me
  1182. 2:25:13escapan. Soy perro viejo, y sé que toda joven  de tu edad, si se echa diariamente a la calle,
  1183. 2:25:21tropieza con su idilio. Ello será de una manera  o de otra. A veces se encuentra lo bueno,
  1184. 2:25:27a veces lo detestable. Ignoro cómo es tu  hallazgo; pero no me lo niegues, por tu vida.
  1185. 2:25:35Tristana volvió a negar con ademanes  y con palabras; pero tan mal, tan mal,
  1186. 2:25:41que más le valiera callarse. Los penetrantes ojos  de don Lope, clavados en ella, la sobrecogían,
  1187. 2:25:49la dominaban, causándole terror y una  dificultad extraordinaria para mentir.
  1188. 2:25:56Con gran esfuerzo quiso vencer la fascinación  de aquella mirada, y repitió sus denegaciones.
  1189. 2:26:04—Bueno, defiéndete como puedas —prosiguió  el caballero—, pero yo sigo en mis trece.
  1190. 2:26:11Soy viejo sastre y conozco el paño.  Te aviso con tiempo, Tristana,
  1191. 2:26:16para que adviertas tu error y retrocedas,  porque a mí no me gustan idilios callejeros,
  1192. 2:26:21que pienso serán hasta ahora chiquilladas y  juegos inocentes. Porque si fueran otra cosa...
  1193. 2:26:29Echó al decir esto una mirada tan viva y  amenazante sobre la pobre joven, que Tristana se
  1194. 2:26:34retiró un poco, como si en vez de ser una mirada  fuera una mano la que sobre su rostro venía.
  1195. 2:26:42—Mucho cuidado, niña —dijo el caballero, dando una  feroz mordida al cigarro de estanco (por no poder
  1196. 2:26:49gastar otros) que fumaba—. Y si tú, por ligereza  o aturdimiento, me pones en berlina y das alas a
  1197. 2:26:57cualquier mequetrefe para que me tome a mí por  un... No, no dudo que entrarás en razón. A mí,
  1198. 2:27:05óyelo bien, nadie en el mundo hasta la hora  presente me ha puesto en ridículo. Todavía
  1199. 2:27:10no soy tan viejo para soportar ciertos oprobios,  muchacha... Conque no te digo más. En último caso,
  1200. 2:27:18yo me revisto de autoridad para apartarte  de un extravío, y si otra cosa no te gusta,
  1201. 2:27:24me declaro padre, porque como padre tendré  que tratarte si es preciso. Tu mamá te confió
  1202. 2:27:31a mí para que te amparase, y te amparé,  y decidido estoy a protegerte contra toda
  1203. 2:27:36clase de acechanzas, y a defender tu honor... Al oír esto, la señorita de Reluz no pudo
  1204. 2:27:45contenerse, y sintiendo que le azotaba el alma  una racha de ira, venida quién sabe de dónde,
  1205. 2:27:52como soplo de huracán, se irguió y le dijo: —¿Qué hablas ahí de honor? Yo no lo tengo;
  1206. 2:27:59me lo has quitado tú, me has perdido. Rompió a llorar tan sin consuelo, que don Lope
  1207. 2:28:06varió bruscamente de tono y de expresión. Llegose  a ella, soltando el cigarro sobre un velador,
  1208. 2:28:13y estrechándole las manos, se las besó, y en la  cabeza la besó también con no afectada ternura.
  1209. 2:28:22—Hija mía, me anonadas juzgándome de una  manera tan ejecutiva. Verdad que... Sí,
  1210. 2:28:29tienes razón... Pero bien sabes que no puedo  mirarte como a una de tantas, a quienes...
  1211. 2:28:36No, no es eso. Tristana, sé indulgente conmigo;  tú no eres una víctima; yo no puedo abandonarte,
  1212. 2:28:43no te abandonaré nunca, y mientras este triste  viejo tenga un pedazo de pan, será para ti.
  1213. 2:28:51—¡Hipócrita, falso, embustero!  —exclamó la esclava sintiéndose fuerte.
  1214. 2:28:58—Bueno, hija, desahógate, dime cuantas picardías  quieras (Volviendo a tomar su cigarro);
  1215. 2:29:05pero déjame hacer contigo lo que no he hecho con  mujer alguna, mirarte como un ser querido...,
  1216. 2:29:12esto es bastante nuevo en mí..., como un  ser de mi propia sangre... ¿Que no lo crees?
  1217. 2:29:19—No, no lo creo. —Pues ya te irás enterando. Por de pronto,
  1218. 2:29:24he descubierto que andas en malos pasos. No  me lo niegues, por Dios. Dime que es tontería,
  1219. 2:29:30frivolidad, cosa sin importancia; pero no me  lo niegues. ¡Pues si yo quisiera vigilarte...!
  1220. 2:29:37Pero no, no, el espionaje me parece indigno de  ti y de mí. No hago más que darte un toquecito
  1221. 2:29:43de atención, decirte que te veo, que te adivino,  que al fin y a la postre nada podrás ocultarme,
  1222. 2:29:50porque si me pongo a ello, hasta los pensamientos  extraeré de tu magín para verlos y examinarlos;
  1223. 2:29:57hasta tus expresiones más escondidas te sacaré  cuando menos lo pienses. Chiquilla, cuidado,
  1224. 2:30:05vuelve en ti. No se hablará más de ello si me  prometes ser buena y fiel, pero si me engañas,
  1225. 2:30:11si vendes mi dignidad por un puñado de ternuras  que te ofrezca cualquier mocoso insípido...,
  1226. 2:30:17no te asombres de que yo me defienda. Nadie  me ha puesto la ceniza en la frente todavía.
  1227. 2:30:24—Todo es infundado, todo cavilación tuya —dijo  Tristana por decir algo—, yo no he pensado en...
  1228. 2:30:33—Allá veremos —replicó el tirano volviendo a  flecharla con su mirada escrutadora—. Con lo
  1229. 2:30:39hablado basta. Eres libre para salir y  entrar cuando gustes; pero te advierto
  1230. 2:30:45que a mí no se me puede engañar... Te  miro como esposa y como hija, según me
  1231. 2:30:50convenga. Invoco la memoria de tus padres... —¡Mis padres! —exclamó la niña reanimándose—.
  1232. 2:30:58¡Si resucitaran y vieran lo  que has hecho con su hija...!
  1233. 2:31:02—Sabe Dios si sola en el mundo, o en otras manos  que las mías, tu suerte habría sido peor —replicó
  1234. 2:31:08don Lope, defendiéndose como pudo—. Lo bueno,  lo perfecto, ¿dónde está? Gracias que Dios nos
  1235. 2:31:17conceda lo menos malo, y el bien relativo. Yo  no pretendo que me veneres como a un santo;
  1236. 2:31:23te digo que veas en mí al hombre que te quiere con  cuantas clases de cariño pueden existir, al hombre
  1237. 2:31:29que a todo trance te apartará del mal, y... —Lo que veo —interrumpió Tristana—, es un
  1238. 2:31:37egoísmo brutal, monstruoso, un egoísmo que... —El tonillo que tomas —dijo Garrido con acritud—,
  1239. 2:31:46y la energía con que me contestas, me confirman  en lo mismo, chicuela sin seso. Idilio tenemos,
  1240. 2:31:53sí. Hay algo fuera de casa que te inspira  aborrecimiento de lo de dentro, y al propio tiempo
  1241. 2:31:59te sugiere ideas de libertad, de emancipación.  Abajo la caretita. Pues no te suelto, no. Te
  1242. 2:32:06estimo demasiado para entregarte a los azares  de lo desconocido, y a las aventuras peligrosas.
  1243. 2:32:13Eres una inocentona sin juicio. Yo puedo  haber sido para ti un mal padre. Pues mira,
  1244. 2:32:20ahora se me antoja ser padre bueno. Y adoptando la actitud de nobleza y
  1245. 2:32:25dignidad que tan bien cuadraba a su figura, y  que con tanto arte usaba cuando le convenía,
  1246. 2:32:32poniéndosela y haciéndola crujir, cual armadura  de templado acero, le dijo estas graves palabras:
  1247. 2:32:39—Hija mía, yo no te prohibiré que salgas de  casa, porque esa prohibición es indigna de
  1248. 2:32:45mí y contraria a mis hábitos. No quiero hacer  el celoso de comedia, ni el tirano doméstico,
  1249. 2:32:52cuya ridiculez conozco mejor que nadie. Pero si no  te prohíbo que salgas, te digo con toda formalidad
  1250. 2:33:00que no me agrada verte salir. Eres materialmente  libre, y las limitaciones que deba tener tu
  1251. 2:33:07libertad, tú misma eres quien debe señalarlas,  mirando a mi decoro y al cariño que te tengo.
  1252. 2:33:15¡Lástima que no hablara en verso para ser perfecta  imagen del padre noble de antigua comedia! Pero la
  1253. 2:33:22prosa y las zapatillas, que por la decadencia en  que vivía no eran de lo más elegante, destruían
  1254. 2:33:29en parte aquel efecto. Causaron impresión a  la joven las palabras del estropeado galán,
  1255. 2:33:36y se retiró para llorar a solas, allá en la  cocina, sobre el pecho amigo y leal de Saturna;
  1256. 2:33:44pero no había transcurrido media hora, cuando  don Lope tiró de la campanilla para llamarla.
  1257. 2:33:51En la manera de tocar conocía la señorita que la  llamaba a ella y no a la criada, y acudió cediendo
  1258. 2:33:59a una costumbre puramente mecánica. No, no pedía  ni la flor de malva, ni las bayetas calientes:
  1259. 2:34:08lo que pedía era la compañía dulce de la  esclava, para entretener su insomnio de
  1260. 2:34:14libertino averiado, a quien los años  atormentan como espectros acusadores.
  1261. 2:34:21Encontrole paseándose por el cuarto, con un gabán  viejo sobre los hombros, porque su pobreza no le
  1262. 2:34:28permitía ya el uso de un batín nuevo y elegante;  la cabeza descubierta, pues antes de que ella
  1263. 2:34:36entrara, se quitó el gorro con que solía cubrirla  por las noches. Estaba guapo sin duda, con varonil
  1264. 2:34:44y avellanada hermosura de Cuadro de Las Lanzas. —Te he llamado, hija mía
  1265. 2:34:51—le dijo, echándose en una butaca y sentando  a la esclava sobre sus rodillas—, porque no
  1266. 2:34:57quería acostarme sin charlar algo más. Sé que no  he de dormir si me acuesto dejándote disgustada...
  1267. 2:35:05Conque vamos a ver..., cuéntame tu idilio... —No tengo ninguna historia que contar —replicó
  1268. 2:35:12Tristana, rechazando sus caricias con  buen modo, como haciéndose la distraída.
  1269. 2:35:19—Bueno, pues yo lo descubriré. No, no  te riño. ¡Si aun portándote mal conmigo,
  1270. 2:35:26tengo mucho que agradecerte! Me has querido en  mi vejez, me has dado tu juventud, tu candor;
  1271. 2:35:33cogí flores en la edad en que no me  correspondía tocar más que abrojos.
  1272. 2:35:39Reconozco que he sido malo para ti, y que no debí  arrancarte del tallo. Pero no lo puedo remediar;
  1273. 2:35:46no me puedo convencer de que soy viejo, porque  Dios parece que me pone en el alma un sentimiento
  1274. 2:35:53de eterna juventud... ¿Qué dices a esto? ¿Qué  piensas? ¿Te burlas?... Ríete todo lo que quieras;
  1275. 2:36:01pero no te alejes de mí. Yo sé que no puedo dorar  tu cárcel (Con amargura vivísima), porque soy
  1276. 2:36:10pobre. Es la pobreza también una forma de vejez;  pero a ésta me resigno menos que a la otra. El
  1277. 2:36:17ser pobre me anonada, no por mí, sino por ti,  porque me gustaría rodearte de las comodidades,
  1278. 2:36:24de las galas que te corresponden. Mereces vivir  como una princesa, y te tengo aquí como una
  1279. 2:36:31pobrecita hospiciana... No puedo vestirte como  quisiera. Gracias que tú estás bien de cualquier
  1280. 2:36:38modo, y en esta estrechez, en nuestra miseria mal  disimulada, siempre, siempre eres y serás perla.
  1281. 2:36:47Con gestos más que con palabras, dio a entender  Tristana que le importaba un bledo la pobreza...
  1282. 2:36:54—¡Ah!..., no, estas cosas se dicen, pero rara  vez se sienten. Nos resignamos porque no hay más
  1283. 2:37:01remedio; pero la pobreza es cosa muy mala, hija,  y todos, más o menos sinceramente, renegamos de
  1284. 2:37:08ella. Cree que mi mayor suplicio es no poder  dorarte la jaulita. ¡Y qué bien te la doraría
  1285. 2:37:16yo! Porque lo entiendo, cree que lo entiendo. Fui  rico; al menos tenía para vivir solo holgadamente,
  1286. 2:37:24y hasta con lujo. Tú no te acordarás, porque eras  entonces muy niña, de mi cuarto de soltero en la
  1287. 2:37:31calle de Luzón. Josefina te llevó alguna vez,  y tú tenías miedo a las armaduras que adornaban
  1288. 2:37:38mi sala. ¡Cuántas veces te cogí en brazos, y te  paseé por toda la casa, mostrándote mis pinturas,
  1289. 2:37:46mis pieles de león, y de tigre, mis panoplias,  los retratos de damas hermosas...! ¡Y tú sin
  1290. 2:37:54acabar de perder el miedo! Era un presentimiento,  ¿verdad? ¡Quién nos había de decir entonces que
  1291. 2:38:02andando los años...! Yo, que todo lo preveo,  tratándose de amores posibles, no preví esto,
  1292. 2:38:10no se me ocurría. ¡Ay, cuánto he decaído desde  entonces! De escalón en escalón he ido bajando,
  1293. 2:38:18hasta llegar a esta miseria vergonzosa. Primero  tuve que privarme de mis caballos, de mi coche...,
  1294. 2:38:26dejé el cuarto de la calle de Luzón, cuando  resultaba demasiado costoso para mí. Tomé otro,
  1295. 2:38:32y luego, cada pocos años, he ido buscándolos  más baratos, hasta tener que refugiarme en este
  1296. 2:38:40arrabal excéntrico y vulgarote. A cada etapa,  a cada escalón, iba perdiendo algo de las cosas
  1297. 2:38:47buenas y cómodas que me rodeaban. Ya me privaba  de mi bodega, bien repuesta de exquisitos vinos;
  1298. 2:39:00ya de mis tapices flamencos y españoles; después  de mis cuadros; luego de mis armas preciosísimas,
  1299. 2:39:07y por fin, ya no me quedan más que cuatro  trastos indecentes... Pero no debo quejarme del
  1300. 2:39:15rigor de Dios, porque me quedas tú, que  vales más que cuantas joyas he perdido.
  1301. 2:39:22Afectada por las nobles expresiones del caballero  en decadencia, Tristana no supo cómo contestarlas,
  1302. 2:39:30pues no quería ser esquiva con él, por no  parecer ingrata, ni tampoco amable, temerosa
  1303. 2:39:36de las consecuencias. No se determinó a pronunciar  una sola palabra tierna que indicase flaqueza de
  1304. 2:39:44ánimo, porque no ignoraba el partido que el muy  taimado sacaría al instante de tal situación.
  1305. 2:39:51Por el pensamiento de Garrido cruzó una idea que  no quiso expresar. Le amordazaba la delicadeza,
  1306. 2:39:59en la cual era tan extremado, que ni una sola vez,  cuando hablaba de su penuria, sacó a relucir sus
  1307. 2:40:06sacrificios en pro de la familia de Tristana.  Aquella noche sintió cierta comezón de ajustar
  1308. 2:40:14cuentas de gratitud; pero la frase expiró en  sus labios, y sólo con el pensamiento le dijo:
  1309. 2:40:22«No olvides que casi toda mi fortuna la devoraron  tus padres. ¿Y esto no se pesa y se mide también?
  1310. 2:40:29¿Ha de ser todo culpa en mí? ¿No se te ocurre  que algo hay que echar en el otro platillo? ¿Es
  1311. 2:40:36esa manera justa de pesar, niña, y de juzgar?». —Por fin —dijo en alta voz después de una pausa,
  1312. 2:40:44en la cual juzgó y pesó la frialdad de su  cautiva—, quedamos en que no tienes maldita
  1313. 2:40:50gana de contarme tu idilio. Eres tonta. Sin  hablar, me lo estás contando con la repugnancia
  1314. 2:40:56que tienes de mí, y que no puedes disimular.  Entendido, hija, entendido (Poniéndola en pie,
  1315. 2:41:04y levantándose él también). No estoy acostumbrado  a inspirar asco, francamente, ni soy hombre que
  1316. 2:41:12gusta de echar tantos memoriales para obtener  lo que le corresponde. No me estimo en tan poco.
  1317. 2:41:18¿Qué pensabas? ¿Que te iba a pedir de rodillas...?  Guarda tus encantos juveniles para algún monigote
  1318. 2:41:25de estos de ahora, sí, de estos que no podemos  llamar hombres sin acortar la palabra o estirar
  1319. 2:41:31la persona. Vete a tu cuartito, y medita sobre  lo que hemos hablado. Bien podría suceder que tu
  1320. 2:41:39idilio me resultara indiferente..., mirándolo  yo como un medio fácil de que aprendieras,
  1321. 2:41:45por demostración experimental, lo que va de  hombre a hombre... ¡Pero bien podría suceder
  1322. 2:41:51también que se me indigestara, y que sin  atufarme mucho, porque el caso no lo merece,
  1323. 2:41:57como quien aplasta hormigas, te enseñara yo...! Indignose tanto la niña de aquella amenaza,
  1324. 2:42:04y hubo de encontrarla tan insolente, que sintió  resurgir de su pecho el odio que en ocasiones su
  1325. 2:42:11tirano le inspiraba. Y como las tumultuosas  apariciones de aquel sentimiento le quitaban
  1326. 2:42:17por ensalmo la cobardía, se sintió fuerte ante  él, y le soltó redonda una valiente respuesta:
  1327. 2:42:26—Pues mejor; no temo nada. Mátame cuando quieras. Y don Lope, al verla salir en tan decidida y
  1328. 2:42:34arrogante actitud, se llevó las manos a la cabeza  y se dijo: «No me teme ya. Ciertos son los toros».
  1329. 2:42:44En tanto, Tristana corrió a la cocina en busca de  Saturna, y entre cuchicheos y lágrimas, le dio sus
  1330. 2:42:51órdenes, que palabra más o menos eran así: «Mañana, cuando vayas por la cartita,
  1331. 2:42:58le dices que no traiga coche, que no salga, que  me espere en el estudio, pues allá voy aunque me
  1332. 2:43:04muera... Oye; adviértele que despida el modelo,  si lo tiene mañana, y que no reciba a nadie...,
  1333. 2:43:11que esté solo, vamos... Si este  hombre me mata, máteme con razón».
  1334. 2:43:19Capítulo XIII Y desde aquel día ya no pasearon más.
  1335. 2:43:25Pasearon, sí, en el breve campo del estudio,  desde el polo de lo ideal al de las realidades;
  1336. 2:43:32recorrieron toda la esfera, desde lo humano  a lo divino, sin poder determinar fácilmente
  1337. 2:43:40la divisoria entre uno y otro, pues lo humano  les parecía del cielo, y lo divino revestíase
  1338. 2:43:47a sus ojos de carne mortal. Cuando su alegre  embriaguez permitió a Tristana enterarse del
  1339. 2:43:55medio en que pasaba tan dulces horas, una nueva  aspiración se reveló a su espíritu, el arte, hasta
  1340. 2:44:03entonces simplemente soñado por ella, ahora visto  de cerca y comprendido. Encendieron sus fantasías
  1341. 2:44:11y embelesaron sus ojos las formas humanas o  inanimadas que, traducidas de la naturaleza,
  1342. 2:44:18llenaban el estudio de su amante; y aunque  antes de aquella ocasión había visto cuadros,
  1343. 2:44:26nunca vio a tan corta distancia el natural del  procedimiento. Y tocaba con su dedito la fresca
  1344. 2:44:32pasta, creyendo apreciar mejor así los secretos de  la obra pintada, y sorprenderla en su misteriosa
  1345. 2:44:40gestación. Después de ver trabajar a Díaz, se  prendó más de aquel arte delicioso, que le parecía
  1346. 2:44:47fácil en su procedimiento, y entráronle ganas  de probar también su aptitud. Púsole él en la
  1347. 2:44:54izquierda mano la paleta, el pincel en la derecha,  y la incitó a copiar un trozo. Al principio, ¡ay!,
  1348. 2:45:03entre risotadas y contorsiones, sólo pudo cubrir  la tela de informes manchas; pero al segundo día,
  1349. 2:45:11¡caramba!, ya consiguió mezclar hábilmente  dos o tres colores y ponerlos en su sitio,
  1350. 2:45:17y aun fundirlos con cierta destreza. ¡Qué risa!  ¡Si resultaría que también ella era pintora! No
  1351. 2:45:25le faltaban, no, disposiciones, porque la  mano perdía de hora en hora su torpeza,
  1352. 2:45:31y si la mano no le ayudaba, la mente iba muy  altanera por delante, sabiendo cómo se hacía,
  1353. 2:45:39aunque hacerlo no pudiera. Desalentada ante las  dificultades del procedimiento, se impacientaba,
  1354. 2:45:46y Horacio reía, diciéndole: «¿Pues qué  crees tú?, ¿que esto es cosa de juego?».
  1355. 2:45:52Quejábase amargamente de no haber tenido a su  lado, en tanto tiempo, personas que supieran
  1356. 2:45:59ver en ella una aptitud para algo, aplicándola al  estudio de un arte cualquiera. «Ahora me parece a
  1357. 2:46:06mí que si de niña me hubiesen enseñado el dibujo,  hoy sabría yo pintar, y podría ganarme la vida, y
  1358. 2:46:13ser independiente con mi honrado trabajo. Pero mi  pobre mamá no pensó más que en darme la educación
  1359. 2:46:20insubstancial de las niñas que aprenden para  llevar un buen yerno a casa, a saber: un poco de
  1360. 2:46:26piano, el indispensable barniz de francés, y qué  sé yo..., tonterías. ¡Si aún me hubiesen enseñado
  1361. 2:46:34idiomas, para que, al quedarme sola y pobre,  pudiera ser profesora de lenguas...! Luego, este
  1362. 2:46:41hombre maldito me ha educado para la ociosidad y  para su propio recreo, a la turca verdaderamente,
  1363. 2:46:49hijo... Así es que me encuentro inútil de toda  inutilidad. Ya ves, la pintura me encanta;
  1364. 2:46:55siento vocación, facilidad. ¿Será inmodestia?  No, dime que no; dame bombo, anímame... Pues si
  1365. 2:47:04con voluntad, paciencia y una aplicación continua  se vencieran las dificultades, yo las vencería,
  1366. 2:47:10y sería pintora, y estudiaríamos juntos, y  mis cuadros..., ¡muérete de envidia!, dejarían
  1367. 2:47:16tamañitos a los tuyos... ¡Ah, no, eso no; tú eres  el rey de los pintores! No, no te enfades; lo
  1368. 2:47:24eres, porque yo te lo digo. ¡Tengo un instinto...!  Yo no sabré hacer las cosas, pero las sé juzgar».
  1369. 2:47:32Estos alientos de artista, estos arranques  de mujer superior encantaban al buen Díaz,
  1370. 2:47:38el cual, a poco de aquellos íntimos tratos,  empezó a notar que la enamorada joven se iba
  1371. 2:47:45creciendo a los ojos de él, y le empequeñecía. En  verdad que esto le causaba sorpresa, y casi, casi,
  1372. 2:47:54empezaba a contrariarle, porque había soñado  en Tristana la mujer subordinada al hombre en
  1373. 2:48:00inteligencia y en voluntad, la esposa que vive de  la savia moral e intelectual del esposo, y que con
  1374. 2:48:07los ojos y con el corazón de él ve y siente. Pero  resultaba que la niña discurría por cuenta propia,
  1375. 2:48:15lanzándose a los espacios libres del pensamiento,  y demostraba las aspiraciones más audaces.
  1376. 2:48:23—Mira, hijo de mi alma —le decía en aquellas  divagaciones deliciosas que les columpiaban
  1377. 2:48:29desde los transportes del amor a los problemas más  graves de la vida—, yo te quiero con toda mi alma;
  1378. 2:48:37segura estoy de no poder vivir sin ti. Toda  mujer aspira a casarse con el hombre que ama:
  1379. 2:48:43yo no. Según las reglas de la sociedad, estoy  ya imposibilitada de casarme. No podría hacerlo,
  1380. 2:48:50ni aun contigo, con la frente bien alzada,  pues por muy bueno que conmigo fueras,
  1381. 2:48:56siempre tendría ante ti cierto resquemor  de haberte dado menos de lo que mereces,
  1382. 2:49:02y temería que tarde o temprano, en un momento de  mal humor o de cansancio, me dijeras que habías
  1383. 2:49:09tenido que cerrar los ojos para ser mi marido...  No, no. ¿será esto orgullo, o qué será? Yo te
  1384. 2:49:16quiero y te querré siempre; pero deseo ser libre.  Por eso ambiciono un modo de vivir; cosa difícil,
  1385. 2:49:24¿verdad? Saturna me pone en solfa, y dice que  no hay más que tres carreras para las mujeres:
  1386. 2:49:30el matrimonio, el teatro, y... Ninguna de las tres  me hace gracia. Buscaremos otra. Pero yo pregunto:
  1387. 2:49:39¿es locura poseer un arte, cultivarlo, y  vivir de él? ¿Tan poco entiendo del mundo,
  1388. 2:49:44que tengo por posible lo imposible?  Explícamelo tú, que sabes más que yo.
  1389. 2:49:50Y Horacio, apuradísimo, después de muchos rodeos,  concluía por hacer suya la afirmación de Saturna.
  1390. 2:49:58—Pero tú —agregaba—, eres una mujer  excepcional, y esa regla no va contigo.
  1391. 2:50:04Tú encontrarás la fórmula, tú resolverás quizás  el problema endiablado de la mujer libre...
  1392. 2:50:11—Y honrada, se entiende, porque también te digo  que no creo faltar a la honradez queriéndote,
  1393. 2:50:17ya vivamos o no juntos... Vas a decirme  que he perdido toda idea de moralidad.
  1394. 2:50:23—No, por Dios. Yo creo... —Soy muy mala yo. ¿No lo habías conocido?
  1395. 2:50:29Confiésame que te has asustado un poquitín al  oírme lo último que te he dicho. Hace tiempo,
  1396. 2:50:35mucho tiempo que sueño con esa libertad honrada;  y desde que te quiero, como se me ha despertado la
  1397. 2:50:41inteligencia, y me veo sorprendida por rachas de  saber que me entran en el magín, lo mismo que el
  1398. 2:50:48viento por una puerta mal cerrada, veo muy claro  eso de la honradez libre. Pienso en esto a todas
  1399. 2:50:55horas, pensando en ti, y no ceso de echar pestes  contra los que no supieron enseñarme un arte,
  1400. 2:51:01siquiera un oficio, porque si me hubieran puesto a  ribetear zapatos, a estas horas sería yo una buena
  1401. 2:51:08oficiala, y quizás maestra. Pero aún soy joven.  ¿No te parece a ti que soy joven? Veo que pones
  1402. 2:51:16carita burlona. Eso quiere decir que soy joven  para el amor, pero que tengo los huesos duros para
  1403. 2:51:22aprender un arte. Pues mira, me rejuveneceré;  me quitaré años; volveré a la infancia,
  1404. 2:51:29y mi aplicación suplirá el tiempo perdido. Una  voluntad firme lo vence todo. ¿No lo crees tú así?
  1405. 2:51:36Subyugado por tanta firmeza, Horacio se mostraba  más amante cada día, reforzando el amor con la
  1406. 2:51:44admiración. Al contacto de la fantasía exuberante  de ella, despertáronse en él poderosas energías
  1407. 2:51:51de la mente; el ciclo de sus ideas se agrandó; y  comunicándose de uno a otro el poderoso estímulo
  1408. 2:51:58de sentir fuerte y pensar hondo, llegaron a  un altisímo grado de tempestuosa embriaguez
  1409. 2:52:05de los sentidos, con relámpagos de atrevidas  utopías eróticas y sociales. Filosofaban con
  1410. 2:52:12peregrino desenfado entre delirantes ternuras, y  vencidos del cansancio, divagaban lánguidamente
  1411. 2:52:20hasta perder el aliento. Callaban las bocas, y  los espíritus seguían aleteando por el espacio.
  1412. 2:52:27En tanto, nada digno de referirse ocurría  en las relaciones de Tristana con su señor,
  1413. 2:52:34el cual había tomado una actitud observadora y  expectante, mostrándose con ella muy atento, mas
  1414. 2:52:42no cariñoso. Veíala entrar tarde algunas noches,  y atentamente la observaba; mas no la reprendía,
  1415. 2:52:51adivinando que, al menor choque, la esclava sabría  mostrar intenciones de no serlo. Algunas noches
  1416. 2:52:58charlaron de diversos asuntos, esquivando don  Lope, con fría táctica, el tratar del idilio;
  1417. 2:53:06y tal viveza de espíritu mostraba la niña, de  tal modo se transfiguraba su nacarado rostro
  1418. 2:53:12de dama japonesa, al reflejar en sus negros  ojos la inteligencia soberana, que don Lope,
  1419. 2:53:19refrenando sus ganas de comérsela a besos, se  llenaba de melancolía, diciendo para su sayo:
  1420. 2:53:27«Le ha salido talento... Sin duda ama». No pocas veces la sorprendió en el comedor,
  1421. 2:53:35a horas desusadas, bajo el foco luminoso de la  lámpara colgante, dibujando el contorno de alguna
  1422. 2:53:41figura en grabado, o copiando cualquier  objeto de los que en la estancia había.
  1423. 2:53:48—Bien, bien —le dijo a la tercera o cuarta vez  que la encontró en semejante afán—. Adelantas,
  1424. 2:53:54hija, adelantas. De anteanoche  acá, noto una gran diferencia.
  1425. 2:53:59Y encerrándose en su alcoba con sus  melancolías, el pobre galán decadente
  1426. 2:54:04exclamaba, dando un puñetazo sobre la  mesa: «Otro dato. El tal es pintor».
  1427. 2:54:11Pero no quería meterse en averiguaciones  directas, por creerlas ofensivas a su decoro,
  1428. 2:54:18e impropias de su nunca profanada  caballerosidad. Una tarde, no obstante,
  1429. 2:54:25en la plataforma del tranvía, charlando con uno  de los cobradores, que era su amigo, le preguntó:
  1430. 2:54:32—Pepe, ¿hay por aquí algún estudio de pintor? Precisamente en aquel instante pasaban frente
  1431. 2:54:38a la calle transversal, formada por edificios  nuevos de pobretería, destacándose entre ellos
  1432. 2:54:45una casona de ladrillo al descubierto, grande y  de provecho, rematada en una especie de estufa,
  1433. 2:54:52cono taller de fotógrafo o de artista. —Allí —dijo el cobrador—, tenemos al señor
  1434. 2:54:59de Díaz, retratista al óleo... —¡Ah! sí, le conozco —replicó
  1435. 2:55:05don Lope—. Ese que... —Ese que va y viene por mañana
  1436. 2:55:09y tarde. No duerme aquí. ¡Guapo chico! —Sí, ya sé... Moreno, chiquitín.
  1437. 2:55:17—No, es alto. —Alto, sí; pero un poco cargado de espaldas.
  1438. 2:55:22—No, garboso. —Justo, con melenas...
  1439. 2:55:26—¡Si lleva el pelo al rape! —Se lo habrá cortado ahora.
  1440. 2:55:30Parece de estos italianos que tocan el arpa. —No sé si toca el arpa. Pero es muy aplicado
  1441. 2:55:36a los pinceles. A un compañero nuestro  le llevó de modelo para apóstol...
  1442. 2:55:40Crea usted que le sacó hablando. —Pues yo pensé que pintaba paisajes.
  1443. 2:55:46—También..., y caballerías... Flores retrata  que parecen vivas; frutas bien maduras,
  1444. 2:55:52y codornices muertas. De todo propiamente. Y  las mujeres en cueros que tiene en el estudio
  1445. 2:55:58le ponen a uno encandilado. —¿También niñas desnudas?
  1446. 2:56:03—O a medio vestir, con una tela que tapa  y no tapa. Suba y véalo todo, don Lope. Es
  1447. 2:56:09buen chico ese don Horacio, y le recibirá bien. —Yo estoy curado de espanto, Pepe. No sé admirar
  1448. 2:56:17esas hembras pintadas. Me han gustado  siempre más las vivas. Vaya... con Dios.
  1449. 2:56:26Capítulo XIV Justo es decir que la serie borrascosa de
  1450. 2:56:33turcas de amor cogidas por el espiritual artista  en aquella temporada, le desviaron de su noble
  1451. 2:56:40profesión. Pintaba poco, y siempre sin modelo;  empezó a sentir los remordimientos del trabajador,
  1452. 2:56:49esa pena que causan los trozos sin concluir  pidiendo hechura y encaje; mas entre el arte y el
  1453. 2:56:56amor prefería éste, por ser cosa nueva en él, que  despertaba las emociones más dulces de su alma;
  1454. 2:57:05un mundo recién descubierto, florido, exuberante,  riquísimo, del cual había que tomar posesión,
  1455. 2:57:14afianzando sólidamente en él la planta de geógrafo  y de conquistador. El arte ya podía esperar; ya
  1456. 2:57:23volvería cuando las locas ansias se calmasen; y se  calmarían, tomando el amor un carácter pacífico,
  1457. 2:57:31más de colonización reposada que de furibunda  conquista. Creía sinceramente el bueno de Horacio
  1458. 2:57:39que aquel era el amor de toda su vida, que ninguna  otra mujer podría agradarle ya, ni sustituir en
  1459. 2:57:46su corazón a la exaltada y donosa Tristana; y se  complacía en suponer que el tiempo iría templando
  1460. 2:57:55en ella la fiebre de ideación, pues para esposa o  querida perpetua, tal flujo de pensar temerario le
  1461. 2:58:03parecía excesivo. Esperaba que su constante cariño  y la acción del tiempo rebajarían un poco la talla
  1462. 2:58:11imaginativa y razonante de su ídolo, haciéndola  más mujer, más doméstica, más corriente y útil.
  1463. 2:58:22Esto pensaba; mas no lo decía.  Una noche que juntos charlaban,
  1464. 2:58:28mirando la puesta de sol y saboreando la dulcísima  melancolía de una tarde brumosa, se asustó Díaz de
  1465. 2:58:36oírla expresarse en estos términos: —Es muy particular lo que me pasa:
  1466. 2:58:42aprendo fácilmente las cosas difíciles; me apropio  las ideas y las reglas de un arte... hasta de una
  1467. 2:58:49ciencia si me apuras; pero no puedo enterarme de  las menudencias prácticas de la vida. Siempre que
  1468. 2:58:56compro algo, me engañan; no sé apreciar el valor  de las cosas; no tengo ninguna idea de gobierno,
  1469. 2:59:03ni de orden, y si Saturna no se entendiera con  todo en mi casa, aquello sería una leonera.
  1470. 2:59:10Es indudable que cada cual sirve para una cosa; yo  podré servir para muchas, pero para ésa está visto
  1471. 2:59:17que no valgo. Me parezco a los hombres en que  ignoro lo que cuesta una arroba de patatas y un
  1472. 2:59:23quintal de carbón. Me lo ha dicho Saturna mil  veces, y por un oído me entra y por otro me
  1473. 2:59:29sale. ¿Habré nacido para gran señora? Puede que  sí. Como quiera que sea, me conviene aplicarme,
  1474. 2:59:37aprender todo eso, y sin perjuicio de poseer un  arte, he de saber criar gallinas y remendar la
  1475. 2:59:43ropa. En casa trabajo mucho, pero sin iniciativa.  Soy pincha de Saturna, la ayudo, barro, limpio y
  1476. 2:59:52fregoteo, eso sí; pero, ¡desdichada casa si yo  mandara en ella! Necesito aprenderlo, ¿verdad?
  1477. 3:00:00El maldito don Lope ni aun eso se ha cuidado  de enseñarme. Nunca he sido para él más que
  1478. 3:00:06una circasiana comprada para su recreo, y se ha  contentado con verme bonita, limpia y amable.
  1479. 3:00:15Respondiole el pintor que no se apurara  por adquirir el saber doméstico,
  1480. 3:00:19pues fácilmente se lo enseñaría la práctica. —Eres una niña —agregó—, con muchísimo talento
  1481. 3:00:27y grandes disposiciones. Te falta  sólo el pormenor, el conocimiento
  1482. 3:00:31menudo que dan la independencia y la necesidad. —Un recelo tengo —dijo Tristana, echándole al
  1483. 3:00:39cuello los brazos—: que dejes de quererme por no  saber yo lo que se puede comprar con un duro...,
  1484. 3:00:46porque temas que te convierta la casa en una  escuela de danzantes. La verdad es que si
  1485. 3:00:51pinto como tú, o descubro otra profesión en que  pueda lucir y trabajar con fe, ¿cómo nos vamos a
  1486. 3:00:58arreglar, hijo de mi vida? Es cosa que espanta. Expresó su confusión de una manera tan graciosa,
  1487. 3:01:06que Horacio no pudo menos de soltar la risa: —No te apures, hija. Ya veremos. Me
  1488. 3:01:12pondré yo las faldas. ¡Que remedio hay! —No, no —dijo Tristana, alzando un dedito,
  1489. 3:01:19y marcando con él las expresiones de un modo muy  salado—. Si encuentro mi manera de vivir, viviré
  1490. 3:01:26sola. ¡Viva la independencia!... sin perjuicio  de amarte y de ser siempre tuya. Yo me entiendo:
  1491. 3:01:33tengo acá mis ideítas. Nada de matrimonio, para  no andar a la greña por aquello de quién tiene las
  1492. 3:01:40faldas y quién no. Creo que has de quererme menos  si me haces tu esclava; creo que te querré poco si
  1493. 3:01:47te meto en un puño. Libertad honrada es mi tema...  o si quieres, mi dogma. Ya sé que es difícil,
  1494. 3:01:55muy difícil, porque la sociedaz, como dice  Saturna... No acabo de entenderlo... Pero
  1495. 3:02:02yo me lanzo al ensayo... ¿Que fracaso? Bueno. Y  si no fracaso, hijito, si me salgo con la mía,
  1496. 3:02:09¿qué dirás tú? ¡Ay!, has de verme en mi casita,  sola, queriéndote mucho, eso sí, y trabajando,
  1497. 3:02:17trabajando en mi arte para ganarme el pan; tú en  la tuya, juntos a ratos, separados muchas horas,
  1498. 3:02:24porque... ya ves, eso de estar siempre juntos,  siempre juntos, noche y día, es así, un poco...
  1499. 3:02:32—¡Qué graciosa eres y recuantísimo te quiero!  No paso por estar separado de ti parte del día.
  1500. 3:02:39Seremos dos en uno, los hermanos siameses; y si  quieres ponerte pantalones, póntelos; si quieres
  1501. 3:02:46hacer el marimacho, anda con Dios... Pero ahora  se me ocurre una grave dificultad. ¿Te la digo?
  1502. 3:02:53—Sí, hombre, dila. —No, no quiero. Es pronto.
  1503. 3:02:58—¿Cómo pronto? Dímela, o te arranco una oreja. —Pues yo... ¿Te acuerdas de lo que hablábamos
  1504. 3:03:04anoche? —Chi.
  1505. 3:03:07—Que no te acuerdas. —Que sí, bobillo. Tengo
  1506. 3:03:10yo una memoria...! Me dijiste que para  completar la ilusión de tu vida deseabas...
  1507. 3:03:15—Dilo. —No, dilo tú.
  1508. 3:03:18—Deseaba tener un chiquillín. —¡Ay! no, no; le querría yo tanto,
  1509. 3:03:23que me moriría de pena si me le quitaba Dios.  Porque se mueren todos (Con exaltación). ¿No
  1510. 3:03:30ves pasar continuamente los carros fúnebres con  las cajitas blancas? ¡Me da una tristeza...!
  1511. 3:03:36Ni sé para qué permite Dios que vengan al mundo,  si tan pronto se los ha de llevar... No, no; niño
  1512. 3:03:43nacido es niño muerto..., y el nuestro se moriría  también. Más vale que no lo tengamos. Di que no.
  1513. 3:03:51—Digo que sí. Déjalo, tonta. ¿Y por qué  se ha de morir? Supón que vive..., y
  1514. 3:03:56aquí entra el problema. Puesto que hemos de vivir  separados, cada uno en su casa, independiente yo,
  1515. 3:04:03libre y honrada tú, cada cual en su hogar  honradísimo y librísimo... digo, libérrimo,
  1516. 3:04:11¿en cuál de los hogares vivirá el angelito? Tristana se quedó absorta, mirando las rayas del
  1517. 3:04:19entarimado. No se esperaba la temida proposición,  y al pronto no encontró manera de resolverla.
  1518. 3:04:27De súbito, congestionado su pensamiento con  un mundo de ideas que en tropel lo asaltaron,
  1519. 3:04:33echose a reír, bien segura de poseer  la verdad, y la expresó en esta forma:
  1520. 3:04:41—Toma, pues conmigo, conmigo..., ¿qué duda puede  haber? Si es mío, mío, ¿con quién ha de estar?
  1521. 3:04:48—Pero como será mío también,  como será de los dos...
  1522. 3:04:52—Sí..., pero... te diré..., tuyo, porque...,  vamos, no lo quiero decir... Tuyo, sí:
  1523. 3:04:58pero es más mío que tuyo. Nadie puede  dudar que es mío, porque la naturaleza,
  1524. 3:05:04de mí propia lo arranca. Lo de tuyo  es indudable; pero... no consta tanto,
  1525. 3:05:09para el mundo, se entiende... ¡Ay!, no me  hagas hablar así, ni dar estas explicaciones.
  1526. 3:05:16—Al contrario, mejor es explicarlo todo.  Nos encontraremos en tal situación,
  1527. 3:05:21que yo pueda decir: mío, mío. —Más fuerte lo podré decir yo: mío,
  1528. 3:05:27mío, y eternamente mío. —Y mío también.
  1529. 3:05:31—Convengo; pero... —No hay pero que valga.
  1530. 3:05:35—No me entiendes. Claro es que  tuyo... Pero me pertenece más a mí.
  1531. 3:05:40—No, por igual. —Calla, hombre;
  1532. 3:05:43por igual, nunca. Bien lo comprendes: podría  haber otros casos en que... Hablo en general.
  1533. 3:05:50—No hablamos sino en particular. —Pues en particular te digo que es mío,
  1534. 3:05:54y que no lo suelto, ¡ea! —Es que..., veríamos...
  1535. 3:05:59—No hay veríamos que valga. —Mío, mío...
  1536. 3:06:03—Tuyo, sí; pero... fíjate bien..., quiero decir  que eso de tuyo no es tan claro, en la generalidad
  1537. 3:06:09de los casos. Luego la naturaleza me da más  derechos que a ti... Y se llamará como yo, con mi
  1538. 3:06:15apellidito nada más. ¿Para qué tanto ringorrango? —Tristana, ¿qué dices? (Incomodándose).
  1539. 3:06:24—Pero qué, ¿te enojas? Hijo, si tú tienes  la culpa. ¿Para qué me...? No, por Dios,
  1540. 3:06:30no te enfades. Me vuelvo atrás, me desdigo... La nubecilla pasó, y pronto fue todo claridad
  1541. 3:06:38y luz en el cielo de aquellas dichas,  ligeramente empañado. Pero Díaz quedó
  1542. 3:06:44un poco triste. Con sus dulces carantoñas,  quiso Tristana disipar aquella fugaz aprensión,
  1543. 3:06:52y más mona y hechicera que nunca le dijo: —¡Vaya que reñir por una cosa tan remota,
  1544. 3:06:59por lo que quizás no suceda! Perdóname. No puedo  remediarlo. Me salen ideas, como me podrían salir
  1545. 3:07:07granos en la cara. Yo, ¿qué culpa tengo? Cuando  menos se piensa, pienso cosas que no debe una
  1546. 3:07:13pensar... Pero no hagas caso. Otra vez, coges  un palito y me pegas. Considera esto como una
  1547. 3:07:20enfermedad nerviosa o cerebral, que se corrige  con unturas de vara de fresno. ¡Qué tontería,
  1548. 3:07:27afanarnos por lo que no existe, por lo que no  sabemos si existirá, teniendo un presente tan
  1549. 3:07:33fácil, tan bonito, para gozar de él! Capítulo XV
  1550. 3:07:42Bonito, realmente bonito a no poder más era  el presente, y Horacio se extasiaba en él,
  1551. 3:07:50como si transportado se viera a un rincón de la  eterna gloria. Mas era hombre de carácter grave,
  1552. 3:07:57educado en la soledad meditabunda, y por costumbre  medía y pesaba todas las cosas, previendo el
  1553. 3:08:04desarrollo posible de los sucesos. No era de estos  que fácilmente se embriagan con las alegrías, sin
  1554. 3:08:12ver el reverso de ellas. Su claro entendimiento  le permitía analizarse con observación segura,
  1555. 3:08:20examinando bien su ser inmutable al través de  los delirios o tempestades que en él se iban
  1556. 3:08:27sucediendo. Lo primero que encontró en aquel  análisis fue la seducción irresistible que la
  1557. 3:08:33damita japonesa sobre él ejercía, fenómeno  que en él era como una dulce enfermedad,
  1558. 3:08:40de que no quería en ningún modo curarse.  Consideraba imposible vivir sin sus gracias,
  1559. 3:08:47sin sus monerías inenarrables, sin las mil  formas fascinadoras que la divinidad tomaba en
  1560. 3:08:54ella al humanizarse. Encantábale su modestia  cuando humilde se mostraba, y su orgullo
  1561. 3:09:00cuando se embravecía. Sus entusiasmos locos y sus  desalientos o tristezas le enamoraban del mismo
  1562. 3:09:07modo. Jovial, era deliciosa la niña; enojada,  también. Reunía un sin fin de dotes y cualidades,
  1563. 3:09:16graves las unas, frívolas y mundanas las otras;  a veces su inteligencia juzgaba de todo con claro
  1564. 3:09:23sentido, a veces con desvarío seductor. Sabía  ser dulce y amarga, blanda y fresca como el agua,
  1565. 3:09:32ardiente como el fuego, vaga y rumorosa como el  aire. Inventaba travesuras donosas, vistiéndose
  1566. 3:09:39con los trajes de los modelos, e improvisando  monólogos, o comedias en que ella sola hacía
  1567. 3:09:46dos o tres personajes; pronunciaba discursos  saladísimos; remedaba a su viejo don Lope;
  1568. 3:09:54y en suma, tales talentos y donaires iba sacando,  que el buen Díaz, enamorado como un salvaje,
  1569. 3:10:02pensaba que su amiguita compendiaba y resumía  todos los dones concedidos a la naturaleza mortal.
  1570. 3:10:10Pues en el ramo, si así puede llamarse,  de la ternura, era la señorita de Reluz
  1571. 3:10:16igualmente prodigiosa. Sabía expresar su cariño en  términos siempre nuevos; ser dulce sin empalagar,
  1572. 3:10:25candorosa sin insulsez, atrevidilla sin asomos de  corrupción, con la sinceridad siempre por delante,
  1573. 3:10:34como la primera y más visible de  sus infinitas gracias. Y Horacio,
  1574. 3:10:39viendo además en ella algo que sintomatizaba el  precioso mérito de la constancia, creía que la
  1575. 3:10:46pasión duraría en ambos tanto como la vida, y aún  más; porque, como creyente sincero, no daba por
  1576. 3:10:54extinguidos sus ideales en la oscuridad del morir. El arte era el que salía perdiendo con estas
  1577. 3:11:01pasiones eternas y estos crecientes ardores.  Por las mañanas se entretenía pintando flores
  1578. 3:11:08o animales muertos. Llevábanle el almuerzo del  merendero del Riojano, y comía con voracidad,
  1579. 3:11:16abandonando los restos en cualquier mesilla del  estudio. Este ofrecía un desorden encantador,
  1580. 3:11:23y la portera, que intentaba arreglarlo todas las  mañanas, aumentaba la confusión y el desarreglo.
  1581. 3:11:31Sobre el ancho diván veíanse libros revueltos, una  manta morellana; en el suelo, las cajas de color,
  1582. 3:11:39tiestos, perdices muertas; sobre las corvas  sillas, tablas a medio pintar, más libros,
  1583. 3:11:46carpetas de estampas; en el cuartito anexo,  destinado a lavatorio y a guardar trastos,
  1584. 3:11:53más tablitas, el jarro del agua con ramas de  arbustos puestas a refrescar, una bata de Tristana
  1585. 3:12:00colgada de la percha, y lindos trajes esparcidos  por doquiera; un alquicel árabe, un ropón japonés,
  1586. 3:12:08antifaces, quirotecas, chupas y casacas bordadas,  pelucas, babuchas de odalisca y delantales de
  1587. 3:12:16campesina romana. Máscaras griegas de cartón,  y telas de casullas decoraban las paredes,
  1588. 3:12:23entre retratos y fotografías mil de  caballos, barcos, perros y toros.
  1589. 3:12:30Después de almorzar esperó Díaz una media hora,  y como su amada no pareciera, se impacientó,
  1590. 3:12:38y para entretenerse se puso a leer a Leopardi.  Sabía con perfección castiza el italiano,
  1591. 3:12:45que le enseñó su madre, y aunque en el  largo espacio de la tiranía del abuelo
  1592. 3:12:50se le olvidaron algunos giros, la raíz de aquel  conocimiento vivió siempre en él, y en Venecia,
  1593. 3:12:58Roma y Nápoles se adestró de tal modo que  fácilmente pasaba por italiano en cualquier parte,
  1594. 3:13:05aun en la misma Italia. Dante era su única pasión  literaria. Repetía, sin olvidar un solo verso,
  1595. 3:13:14cantos enteros del Infierno y Purgatorio. Dicho se  está que, casi sin proponérselo, dio a su amiguita
  1596. 3:13:23lecciones del bel parlare. Con su asimilación  prodigiosa, Tristana dominó en breves días la
  1597. 3:13:29pronunciación, y leyendo a ratos como por juego,  y oyéndole leer a él, a las dos semanas recitaba
  1598. 3:13:38con admirable entonación de actriz consumada  el pasaje de Francesca, el de Ugolino y otros.
  1599. 3:13:46Pues, a lo que iba: engañaba Horacio el tiempo  leyendo al melancólico poeta de Recanati,
  1600. 3:13:52y se detenía meditabundo ante aquel profundo  pensamiento: e discoprendo, solo il nulla
  1601. 3:13:59s’accresce, cuando sintió los pasitos que anhelaba  oír; y ya no se acordó de Leopardi, ni se cuidó de
  1602. 3:14:07que il nulla creciera o menguara discoprendo. ¡Gracias a Dios! Tristana entró con aquella
  1603. 3:14:15agilidad infantil que no cedía ni al  cansancio de la interminable escalera,
  1604. 3:14:20y se fue derecha a él para abrazarle,  cual si hubiera pasado un año sin verle.
  1605. 3:14:27—¡Rico, facha, cielo, pintamonas, qué largo  el tiempo de ayer a hoy! Me moría de ganas de
  1606. 3:14:33verte... ¿Te has acordado de mí? ¿A que no has  soñado conmigo como yo contigo? Soñé que...,
  1607. 3:14:40no te lo cuento. Quiero hacerte rabiar. —Eres más mala que un tabardillo. Dame esos
  1608. 3:14:46morros, dámelos o te estrangulo ahora mismo. —¡Sátrapa, corso, gitano! (Cayendo fatigada
  1609. 3:14:53en el diván). No me engatusas con tu parlare  honesto... ¡Eh!, sella el labio... Denantes
  1610. 3:14:59que del sol la crencha rubia... ¡Jesús  mío, cuantísimo disparate! No hagas caso:
  1611. 3:15:05estoy loca; tú tienes la culpa. ¡Ay, tengo que  contarte muchas cosas, carino. ¡Qué hermoso es
  1612. 3:15:11el italiano y qué dulce, qué grato al alma es  decir mio diletto! Quiero que me lo enseñes bien,
  1613. 3:15:17y seré profesora. Pero vamos a nuestro  asunto. Ante todo, respóndeme: ¿la jazemos?
  1614. 3:15:25Bien demostraba esta mezcla de lenguaje  chocarrero y de palabras italianas,
  1615. 3:15:30con otras rarezas de estilo que irán saliendo, que  se hallaban en posesión de ese vocabulario de los
  1616. 3:15:36amantes, compuesto de mil formas de lenguaje  sugeridas por cualquier anécdota picaresca,
  1617. 3:15:43por este o el otro chascarrillo, por la lectura  de un pasaje grave o de algún verso célebre.
  1618. 3:15:50Con tales accidentes se enriquece el diccionario  familiar de los que viven en comunidad absoluta
  1619. 3:15:56de ideas y sentimientos. De un cuento que ella  oyó a Saturna, salió aquello de ¿la jazemos?,
  1620. 3:16:04manera festiva de expresar sus proyectos de fuga;  y de otro cuentecillo chusco que Horacio sabía,
  1621. 3:16:12salió el que Tristana no le llamase nunca  por su nombre, sino con el de señó Juan,
  1622. 3:16:17que era un gitano muy bruto y de muy malas pulgas.  Sacando la voz más bronca que podía, cogíale
  1623. 3:16:24Tristana de una oreja, diciéndole: «Señó Juan, ¿me  quieres?». Rara vez la llamaba él por su nombre.
  1624. 3:16:32Ya era Beatrice, ya Francesca, o más bien la  Paca de Rimini; a veces Chispa, o señá Restituta.
  1625. 3:16:42Estos motes, y los terminachos grotescos o  expresiones líricas que eran el saborete de
  1626. 3:16:48su apasionada conversación, variaban cada pocos  días, según las anécdotas que iban saliendo.
  1627. 3:16:55—La jaremos cuando tú dispongas, querida Restituta  —replicó Díaz—. ¡Si no deseo otra cosa...! ¿Crees
  1628. 3:17:02tú que puede un hombre estar de amor extático  tanto tiempo?... Vámonos: para ti la jaca torda,
  1629. 3:17:09la que, cual dices tú, los campos borda... —Al extranjero, al extranjero (palmoteando).
  1630. 3:17:17Yo quiero que tú y yo seamos extranjeros  en alguna parte, y que salgamos del
  1631. 3:17:21bracete sin que nadie nos conozca. —Sí, mi vida. ¡Quién te verá a ti...!
  1632. 3:17:28—Entre los fránceses (Cantando) y entre los  íngleses... Pues te diré. Ya no puedo resistir
  1633. 3:17:34más a mi tirano de Siracusa. ¿Sabes? Saturna no le  llama sino don Lepe, y así le llamaré yo también.
  1634. 3:17:42Ha tomado una actitud patética. Apenas me habla,  de lo que me alegro mucho. Se hace el interesante,
  1635. 3:17:49esperando que yo me enternezca. Anoche, verás,  estuvo muy amable conmigo, y me contó algunas
  1636. 3:17:55de sus aventuras. Piensa sin duda el muy pillo  que con tales ejemplos se engrandece a mis ojos;
  1637. 3:18:02pero se equivoca. No puedo verle. Hay días en que  me toca mirarle con lástima; días en que me toca
  1638. 3:18:10aborrecerle, y anoche le aborrecí, porque en la  relación de sus trapisondas, que son tremendas,
  1639. 3:18:17tremendísimas, veía yo un plan depravado para  encenderme la imaginación. Es lo más zorro que
  1640. 3:18:24hay en el mundo. A mí me dieron ganitas de decirle  que no me interesa más aventura que la de mi señó
  1641. 3:18:31Juan de mi alma, a quien adoro con todas mis  potencias irracionales, como decía el otro.
  1642. 3:18:38—Pues te digo la verdad: me gustaría oírle  contar a don Lope sus historias galantes.
  1643. 3:18:43—Como bonitas, cree que lo son. ¡Lo de la  marquesa del Cabañal es de lo más chusco...!
  1644. 3:18:48El marido mismo, más celoso que Otelo, le  llevaba... Pero si me parece que te lo he
  1645. 3:18:54contado. ¿Pues y cuando robó del convento de  San Pablo en Toledo a la monjita...? El mismo
  1646. 3:19:00año mató en duelo al general que se decía  esposo de la mujer más virtuosa de España,
  1647. 3:19:06y la tal se escapó con don Lope a Barcelona.  Allí tuvo éste siete aventuras en un mes,
  1648. 3:19:12todas muy novelescas. Debía de ser atrevido el  hombre, muy bien plantado, y muy bravo para todo.
  1649. 3:19:20—Restituta, no te entusiasmes  con tu Tenorio arrumbado.
  1650. 3:19:24—Yo no me entusiasmo más que con este  pintamonas. ¡Qué mal gusto tengo!
  1651. 3:19:28Miren esos ojos..., ¡ay qué feos y qué sin  gracia! ¿Pues y esa boca?, da asco mirarla;
  1652. 3:19:35y ese aire tan desgarbado..., uf, no sé cómo  te miro. No; si ya me repugnas, quítate de ahí.
  1653. 3:19:42—¡Y tú qué horrible!..., con esos dientazos de  jabalí, y esa nariz de remolacha, y ese cuerpo
  1654. 3:19:49de botijo. ¡Ay, tus dedos son tenazas! —Tenazas, sí, tenazas de jierro,
  1655. 3:19:55para arrancarte tira a tira toda tu piel de burro.  ¿Por qué eres así? ¡Gran Dio, morir si giovine!
  1656. 3:20:02—Mona, más mona que los Santos Padres, y  más hechicera que el Concilio de Trento y
  1657. 3:20:07que don Alfonso el Sabio..., oye una cosa  que se me ocurre. ¿Si ahora se abriera
  1658. 3:20:12esta puerta y apareciera tu don Lope...? —¡Ay! tú no conoces a don Lepe. Don Lepe
  1659. 3:20:18no viene aquí, ni por nada del mundo hace él el  celoso de comedia. Creería que su caballerosidad
  1660. 3:20:25se llenaba de oprobio. Fuera de la seducción de  mujeres más o menos virtuosas, es todo dignidad.
  1661. 3:20:33—¿Y si entrara yo una noche en tu  casa, y él me sorprendiera allí?
  1662. 3:20:37—Entonces, puede que, como medida preventiva,  te partiera en dos pedazos, o convirtiera tu
  1663. 3:20:43cráneo en hucha para guardar todas las balitas  de su revólver. Con tanta caballerosidad, sabe
  1664. 3:20:49ser muy bruto cuando le tocan el punto delicado.  Por eso más vale que no vayas. Yo no sé cómo ha
  1665. 3:20:55sabido esto; pero ello es que lo sabe. De todo se  entera el maldito, con su sagacidad de perro viejo
  1666. 3:21:02y su experiencia de maestro en picardías. Ayer me  dijo con retintín: «¿Conque pintorcitos tenemos?»
  1667. 3:21:10Yo no le contesté. Ya no le hago caso. El mejor  día entra en casa, y el pájaro voló... Ahi Pisa,
  1668. 3:21:17vituperio delle genti. ¿A dónde nos vamos, hijo  de mi alma? ¿A do me conducirás? (Cantando) La ci
  1669. 3:21:25darem la mano... Sé que no hay congruencia en nada  de lo que digo. Las ideas se me atropellan aquí,
  1670. 3:21:32disputándose cuál sale primero, como cuando se  agolpa el gentío a la puerta de una iglesia,
  1671. 3:21:37y se estrujan y se... Quiéreme, quiéreme  mucho, que todo lo demás es música.
  1672. 3:21:44A veces se me ocurren ideas tristes; por ejemplo,  que seré muy desgraciada, que todos mis sueños de
  1673. 3:21:50felicidad se convertirán en humo. Por eso  me aferro más a la idea de conquistar mi
  1674. 3:21:56independencia, y de arreglármelas con mi ingenio  como pueda. Si es verdad que tengo algún pesquis,
  1675. 3:22:03¿por qué no he de utilizarlo dignamente,  como otras explotan la belleza o la gracia?
  1676. 3:22:09—Tu deseo no puede ser más noble —díjole Horacio  meditabundo—. Pero no te afanes, no te aferres
  1677. 3:22:16tanto a esa aspiración, que podría resultar  impracticable. Entrégate a mí sin reserva.
  1678. 3:22:22¡Ser mi compañera de toda la vida; ayudarme y  sostenerme con tu cariño...!, ¿te parece que
  1679. 3:22:28hay un oficio mejor, ni arte más hermoso? Hacer  feliz a un hombre, que te hará feliz, ¿qué más?
  1680. 3:22:36—¡Qué más! (Mirando al suelo) Diverse  lingue, orribile favelle... parole di
  1681. 3:22:42dolore, accenti d’ira... Ya, ya; la congruencia  es la que no parece... Señó Juan, ¿me quieres
  1682. 3:22:49mucho? Bueno; has dicho: «¿qué más?». Nada, nada.  Me conformo con que no haya más. Te advierto que
  1683. 3:22:57soy una calamidad como mujer casera. No doy  pie con bola, y te ocasionaré mil desazones.
  1684. 3:23:03Y fuera de casa, en todo menester de compras o  negocios menudos de mujer, también soy de oro.
  1685. 3:23:10¡Con decirte que no conozco ninguna calle, ni sé  andar sola sin perderme! El otro día no supe ir de
  1686. 3:23:16la Puerta del Sol a la calle de Peligros,  y recalé allá por la plaza de la Cebada.
  1687. 3:23:22No tengo el menor sentido topográfico. El mismo  día, al comprar unas horquillas en el bazar,
  1688. 3:23:28di un duro, y no me cuidé de recoger la vuelta.  Cuando me acordé, ya estaba en el tranvía...,
  1689. 3:23:35por cierto que me equivoqué y me metí en el del  Barrio. De todo esto y de algo más que observo en
  1690. 3:23:40mí, deduzco... ¿En qué piensas? ¿Verdad que nunca  querrás a nadie más que a tu Paquita de Rímini?...
  1691. 3:23:48Pues sigo diciéndote... No, no te lo digo. —Dime lo que pensabas (Incomodándose). He
  1692. 3:23:56de quitarte esa pícara costumbre  de decir las cosas a medias...
  1693. 3:24:00—Pégame, hombre, pega..., rómpeme una costilla.  ¡Tienes un geniazo!..., ni del dorado techo... se
  1694. 3:24:07admira, fabricado... del sabio moro, en jaspes  sustentado. Tampoco esto tiene congruencia.
  1695. 3:24:14—Maldita. ¿Qué ha de tener? —Pues diréte, Inés, la cosa... Oye (Abrazándole).
  1696. 3:24:22Lo que he pensado de mí, estudiándome mucho,  porque yo me estudio, ¿sabes?, es que sirvo,
  1697. 3:24:28que podré servir para las cosas grandes; pero  que decididamente no sirvo para las pequeñas.
  1698. 3:24:35Lo que Horacio le contestó, perdiose en la oleada  de ternezas que vino después, llenando de vagos
  1699. 3:24:42rumores la plácida soledad del estudio. XVI
  1700. 3:24:52Como contrapeso moral y físico de la enormísima  exaltación de las tardes, Horacio, al retirarse
  1701. 3:24:59de noche a su casa, se derrumbaba en el seno  tenebroso de una melancolía sin ideas, o con ideas
  1702. 3:25:07vagas, toda languidez y zozobra indefinibles.  ¿Qué tenía? No le era fácil contestarse. Desde
  1703. 3:25:16los tiempos de su lento martirio en poder del  abuelo, solía padecer fuertes ataques periódicos
  1704. 3:25:23de spleen, que se le renovaban en todas las  circunstancias anormales de su vida. Y no era que
  1705. 3:25:30en aquellas horas de recogimiento se hastiara de  Tristana, o tuviese dejos amargos de las dulzuras
  1706. 3:25:36del día, no; la visión de ella le acosaba; el  recuerdo fresquísimo de sus donaires ponía en
  1707. 3:25:44continuo estremecimiento su naturaleza, y antes  que buscar un término a tan abrasadoras emociones,
  1708. 3:25:51deseaba repetirlas, temeroso de que algún  día pudieran faltarle. Al propio tiempo que
  1709. 3:25:59consideraba su destino inseparable del de aquella  singular mujer, un terror sordo le rebullía
  1710. 3:26:05en el fondo del alma, y por más que procuraba,  haciendo trabajar furiosamente a la imaginación,
  1711. 3:26:12figurarse el porvenir al lado de Tristana, no  podía conseguirlo. Las aspiraciones de su ídolo
  1712. 3:26:20a cosas grandes causábanle asombro; pero al  querer seguirla por los caminos que ella con
  1713. 3:26:28tenacidad graciosa señalaba, la hechicera  figura se le perdía en un término nebuloso.
  1714. 3:26:36No causaron inquietud a doña Trinidad (que así  se llamaba la señora con quien Horacio vivía)
  1715. 3:26:42las murrias de su sobrino, hasta que pasado algún  tiempo advirtió en él un aplanamiento sospechoso.
  1716. 3:26:51Entrábale como un sopor, conservando los ojos  abiertos, y no había medio de sacarle del cuerpo
  1717. 3:26:58una palabra. Veíasele inmóvil en un sillón del  comedor, sin prestar la menor atención a la
  1718. 3:27:06tertulia de dos o tres personas que amenizaban  las tristes noches de doña Trini. Era ésta de
  1719. 3:27:14dulcísimo carácter, achacosa, aunque no muy vieja,  y derrumbada por los pesares que habían gravitado
  1720. 3:27:22sobre ella, pues no tuvo tranquilidad hasta que se  quedó sin padre y sin marido. Bendecía la soledad,
  1721. 3:27:30y debía mucha gratitud a la muerte. De su vida de afanes quedole una debilidad
  1722. 3:27:36nerviosa, relajación de los músculos de los  párpados. No abría los ojos sino a medias,
  1723. 3:27:43y esto con dificultad en ciertos días, o cuando  reinaban determinados aires, llegando a veces
  1724. 3:27:50al sensible extremo de tener que levantarse el  párpado con los dedos si quería ver bien a una
  1725. 3:27:57persona. Por añadidura, estaba muy delicadita del  pecho, y en cuanto entraba el invierno se ponía
  1726. 3:28:04fatal, ahogada de tos, con horribles frialdades  en pies y manos, y todo se le volvía imaginar
  1727. 3:28:12defensas contra el frío, en la casa como en  su persona. Adoraba a su sobrino, y por nada
  1728. 3:28:20del mundo se separaría de él. Una noche, después  de comer, y antes de que llegaran los tertulios,
  1729. 3:28:27doña Trini se sentó, hecha un ovillo, frente  a la butaca en que Horacio fumaba, y le dijo:
  1730. 3:28:35—Si no fuera por ti, yo no aguantaría las  crudezas de este frío maldito que me está
  1731. 3:28:40matando. ¡Y pensar que con irme a tu casa de  Villajoyosa resucitaría! ¿Pero cómo me voy y
  1732. 3:28:47te dejo aquí solo? Imposible, imposible. Replicóle el sobrino que bien podía
  1733. 3:28:53irse y dejarle, pues nadie se lo comería. —¡Quién sabe, quién sabe si te comerán...!
  1734. 3:29:00Tú andas también delicadillo. No me voy;  no me separo de ti por nada de este mundo.
  1735. 3:29:07Desde aquella noche empezó una lucha tenaz  entre los deseos de emigración de la señora y la
  1736. 3:29:13pasividad sedentaria del señorito. Anhelaba doña  Trini largarse; él también quería que se fuera,
  1737. 3:29:20porque el clima de Madrid la minaba rápidamente.  Habría tenido gusto en acompañarla; pero, ¿cómo,
  1738. 3:29:27¡Santo Dios!, si no veía forma humana de romper  su amorosa cadena, ni siquiera de aflojarla?
  1739. 3:29:35—Iré a llevarla a usted —dijo a su tía, buscando  una transacción—, y me volveré enseguida.
  1740. 3:29:42—No, no. —Iré después a buscarla a usted,
  1741. 3:29:45a la entrada de primavera. —Tampoco.
  1742. 3:29:49La tenacidad de doña Trini no se  fundaba sólo en su horror al invierno,
  1743. 3:29:54que aquel año vino con espada en mano. Nada  sabía concretamente de los devaneos de Horacio;
  1744. 3:30:00pero sospechaba que algo anormal y peligroso  ocurría en la vida del joven, y con feliz
  1745. 3:30:07instinto estimó conveniente llevársele de Madrid.  Alzando la cabeza para mirarle bien, pues aquella
  1746. 3:30:14noche funcionaban muy mal los párpados, y abrir  no podía más que un tercio de ojos, le dijo:
  1747. 3:30:22—Pues me parece que en Villajoyosa  pintarías como aquí, y aun mejor.
  1748. 3:30:26En todas partes hay naturaleza y natural... Y  sobre todo, tontín, allí te librarás de tanto
  1749. 3:30:33quebradero de cabeza, y de las angustias que  estás pasando. Te lo dice quien bien te quiere,
  1750. 3:30:39quien sabe algo de este mundo traicionero. No hay  cosa peor que apegarse a un vicio de querer...
  1751. 3:30:46Despréndete de un tirón. Pon tierra por medio. Dicho esto, doña Trini dejó caer el párpado,
  1752. 3:30:54como tronera que se cierra después de  salir el tiro. Horacio nada contestó;
  1753. 3:31:00pero las ideas de su tía quedaron en su mente  como semillas dispuestas a germinar. Repitió
  1754. 3:31:07sus sabias exhortaciones a la siguiente noche la  simpática viuda, y a los dos días ya no le pareció
  1755. 3:31:15al pintor muy disparatada la idea de partir, ni  vio, como antes, en la separación de su amada,
  1756. 3:31:22un suceso tan grave como la rotura del planeta en  pedazos mil. De improviso sintió que del fondo de
  1757. 3:31:29su naturaleza salía un prurito, una reclamación  de descanso. Su existencia toda pedía tregua,
  1758. 3:31:38uno de esos paréntesis que la guerra y el amor  suelen solicitar con necesidad imprescindible
  1759. 3:31:45para poder seguir peleando y viviendo. La primera vez que comunicó a Tristana los deseos
  1760. 3:31:52de doña Trini, aquélla puso el grito en el cielo.  El también se indignó; protestaron ambos contra el
  1761. 3:32:00importuno viaje, y... antes morir que consentir  tiranos. Mas otro día, tratando de lo mismo,
  1762. 3:32:09Tristana pareció conformarse. Sentía lástima de  la pobre viuda. ¡Era tan natural que no quisiera
  1763. 3:32:16ir sola...! Horacio afirmó que doña Trini no  resistiría en Madrid los rigores del invierno,
  1764. 3:32:24ni se determinaba a separarse de su sobrino.  Mostrose la de Reluz más compasiva, y por fin...
  1765. 3:32:32¿Sería que también a ella le pedían el cuerpo y el  alma tregua, paréntesis, solución de continuidad?
  1766. 3:32:40Ni uno ni otro cedían en su amoroso anhelo; pero  la separación no les asustaba; al contrario,
  1767. 3:32:47querían probar el desconocido encanto de  alejarse, sabiendo que era por tiempo breve;
  1768. 3:32:53probar el sabor de la ausencia, con sus  inquietudes, el esperar y recibir cartas,
  1769. 3:33:00el desearse recíprocamente, y el contar  lo que faltaba para tenerse de nuevo.
  1770. 3:33:07En resumidas cuentas, que Horacio tomó las  de Villadiego. Tierna fue la despedida:
  1771. 3:33:14se equivocaron, creyéndose con serenidad bastante  para soportarla, y al fin se hallaban como
  1772. 3:33:20condenados al patíbulo. Horacio, la verdad, no se  sintió muy pesaroso por el camino; respiraba con
  1773. 3:33:29desahogo, como jornalero en sábado por la tarde,  después de una semana de destajo; saboreaba el
  1774. 3:33:37descanso moral, el placer pálido de no sentir  emociones fuertes. El primer día de Villajoyosa,
  1775. 3:33:45ninguna novedad ocurrió. Tan conforme el hombre, y  muy bien hallado con su destierro. Pero al segundo
  1776. 3:33:52día, aquel mar tranquilo de su espíritu empezó  a moverse y picarse con leve ondulación, y luego
  1777. 3:34:00fue el crecer, el encresparse. A los cuatro días  el hombre no podía vivir de soledad, de tristeza,
  1778. 3:34:08de privación. Todo le aburría: la casa, doña  Trini, la parentela. Pidió auxilio al arte,
  1779. 3:34:16y el arte no le proporcionó más que desaliento  y rabia. El paisaje hermosísimo, el mar azul,
  1780. 3:34:25las pintorescas rocas, los silvestres pinos, todo  le ponía cara fosca. La primera carta le consoló
  1781. 3:34:33en su soledad; no podían faltar en ella ausencias  dulcísimas, ni aquello tan sobado de nessun
  1782. 3:34:41maggior dolore... ni los términos del vocabulario  formado en las continuas charlas de amor. Habían
  1783. 3:34:48convenido en escribirse dos cartitas por semana  y resultaba carta todos los días diariamente,
  1784. 3:34:55según decía Tristana. Si las de él ardían,  las de ella quemaban. Veáse la clase:
  1785. 3:35:03«He pasado un día cruel, y una noche de todos  los perros de la jauría de Satanás. ¿Por qué
  1786. 3:35:09te fuiste?... Hoy estoy tranquila; oí misa, recé  mucho. He comprendido que no debo quejarme, que
  1787. 3:35:17hay que poner frenos al egoísmo. Demasiado bien  me ha dado Dios, y no debo ser exigente. Merezco
  1788. 3:35:25que me riñas y me pegues, y aun que me quieras un  poco menos (¡no, por Dios!), cuando me aflijo por
  1789. 3:35:32una ausencia breve y necesaria... Me mandas que  esté tranquila, y lo estoy. Tu duca, tu maestro,
  1790. 3:35:40tu signore. Sé que mi señó Juan volverá pronto,  que ha de quererme siempre, y Paquita de Rímini
  1791. 3:35:48espera confiada, y se resigna con su soleá». De él a ella:
  1792. 3:35:55«Hijita, ¡qué días paso! Hoy quise pintar un  burro, y me salió... algo así como un pellejo de
  1793. 3:36:01vino con orejas. Estoy de remate; no veo el color,  no veo la línea, no veo más que a mi Restituta,
  1794. 3:36:09que me encandila los ojos con sus monerías.  Día y noche me persigue la imagen de mi
  1795. 3:36:15monstrua serrana, con todo el pesquis del  Espíritu Santo y toda la sal del botiquín».
  1796. 3:36:22(Nota del colector: llamaban botiquín al mar,  por aquel cuento andaluz del médico de a bordo,
  1797. 3:36:29que todo lo curaba con agua salada.) »... Mi tía no está bien. No puedo
  1798. 3:36:34abandonarla. Si tal barbaridad  hiciera, tú misma no me la perdonarías.
  1799. 3:36:40Mi aburrimiento es una horrible tortura que se le  quedó en el tintero a nuestro amigo Alighieri...
  1800. 3:36:46»He vuelto a leer tu carta del jueves, la de las  pajaritas, la de los éxtasis... inteligenti pauca.
  1801. 3:36:54Cuando Dios te echó al mundo, llevose las manos  a la cabeza augusta, arrepentido y pesaroso de
  1802. 3:37:01haber gastado en ti todo el ingenio que tenía  dispuesto para fabricar cien generaciones. Haz
  1803. 3:37:07el favor de no decirme que tú no vales, que  eres un cero. ¡Ceritos a mí! Pues yo te digo,
  1804. 3:37:13aunque la modestia te salga a la cara  como una aurora boreal, yo te digo,
  1805. 3:37:18¡oh Restituta!, que todos los bienes del mundo son  una perra chica comparados con los que tú vales;
  1806. 3:37:24y que todas las glorias humanas, soñadas por  la ambición y perseguidas por la fortuna,
  1807. 3:37:30son un zapato viejo comparadas con la gloria de  ser tu dueño... No me cambio por nadie... No, no,
  1808. 3:37:37digo mal: quisiera ser Bismarck para crear un  imperio, y hacerte a ti emperatriz. Chiquilla,
  1809. 3:37:45yo seré tu vasallo humilde; pisotéame,  escúpeme, y manda que me azoten».
  1810. 3:37:52De ella a él: «... Ni en broma me
  1811. 3:37:55digas que puede mi señó Juan dejar de quererme. No  conoces tú bien a tu Panchita de Rímini, que no se
  1812. 3:38:01asusta de la muerte, y se siente con valor para  suicidarse a sí misma con la mayor sal del mundo.
  1813. 3:38:08Yo me mato como quien se bebe un vaso de agua.  ¡Qué gusto, qué dulcísimo estímulo de curiosidad!
  1814. 3:38:15¡Enterarse de todo lo que hay por allá, y verle  la cara al pusuntra!... ¡Curarse radicalmente de
  1815. 3:38:21aquella dudita fastidiosa de ser o no ser, como  dijo Chispecrís...! En fin, que no me vuelvas a
  1816. 3:38:29decir eso de quererme un poquito menos, porque  mira tú..., ¡si vieras qué bonita colección de
  1817. 3:38:34revólveres tiene mi don Lepe! Y te advierto que  los sé manejar, y que si me atufo, ¡pim!, me voy
  1818. 3:38:41a dormir la siesta con el Espíritu Santo...». ¡Y cuando el tren traía y llevaba todo este
  1819. 3:38:47cargamento de sentimentalismo, no se  inflamaban los ejes del coche-correo,
  1820. 3:38:54ni se disparaba la locomotora, como corcel en  cuyos ijares aplicaran espuelas calentadas al
  1821. 3:39:01rojo! Tantos ardores permanecían latentes  en el papelito en que estaban escritos.
  1822. 3:39:10Capítulo XVII
  1823. 3:39:16Tan voluble y extremosa era en sus impresiones  la señorita de Reluz, que fácilmente pasaba
  1824. 3:39:22del júbilo desenfrenado y epiléptico a una  desesperación lúgubre. He aquí la muestra:
  1825. 3:39:31«Caro bene, mio diletto, ¿es verdad que me quieres  tanto, y que en tanto me estimas? Pues a mí me
  1826. 3:39:38da por dudar que sea verdad tanta belleza. Dime:  ¿existes tú, o no eres más que un fantasma vano,
  1827. 3:39:45obra de la fiebre, de esta ilusión de lo  hermoso y de lo grande que me trastorna?
  1828. 3:39:51Hazme el favor de echar para acá una carta  fuera de abono, o un telegrama que diga: Existo.
  1829. 3:39:59Firmado, señó Juan... Soy tan feliz, que a veces  paréceme que vivo suspendida en el aire, que mis
  1830. 3:40:07pies no tocan la tierra, que huelo la eternidad y  respiro el airecillo que sopla más allá del sol.
  1831. 3:40:15No duermo. ¡Ni qué falta me hace dormir!...,  más quiero pasarme toda la noche pensando que
  1832. 3:40:21te gusto, y contando los minutos que faltan para  ver tu jeta preciosa. No son tan felices como yo
  1833. 3:40:29los justos que están en éxtasis a la verita de la  Santísima Trinidad; no lo son, no pueden serlo...
  1834. 3:40:37Sólo un recelo chiquito y fastidioso, como el  grano de tierra que en un ojo se nos mete y nos
  1835. 3:40:43hace sufrir tanto, me estorba para la felicidad  absoluta. Y es la sospecha de que todavía no me
  1836. 3:40:51quieras bastante, que no has llegado al supremo  límite del querer, ¿qué digo límite, si no lo
  1837. 3:40:57hay?, al principio del último cielo, pues yo no  puedo hartarme de pedir más, más, siempre más;
  1838. 3:41:05y no quiero, no quiero sino cosas infinitas,  entérate..., todo infinito, infinitísimo,
  1839. 3:41:12o nada... ¿Cuántos abrazos crees que te voy a  dar cuando llegues? Ve contando. Pues tantos
  1840. 3:41:19como segundos tarde una hormiga en dar la vuelta  al globo terráqueo. No; más, muchos más. Tantos
  1841. 3:41:28como segundos tarde la hormiga en partir en  dos, con sus patas, la esferita terrestre,
  1842. 3:41:34dándole vueltas siempre por una misma  línea... Conque saca esa cuenta, tonto».
  1843. 3:41:41Y otro día: «No sé lo que me pasa, no vivo en mí,
  1844. 3:41:45no puedo vivir de ansiedad, de temor. Desde  ayer no hago más que imaginar desgracias,
  1845. 3:41:52suponer cosas tristes: o que tú te mueres, y viene  a contármelo don Lope con cara de regocijo, o que
  1846. 3:41:59me muero yo y me meten en aquella caja horrible, y  me echan tierra encima. No, no, no quiero morirme,
  1847. 3:42:07no me da la gana. No deseo saber lo de allá, no  me interesa. Que me resuciten, que me vuelvan mi
  1848. 3:42:14vidita querida. Me espanta mi propia calavera.  Que me devuelvan mi carne fresca y bonita,
  1849. 3:42:21con todos los besos que tú me has dado en ella. No  quiero ser sólo huesos fríos y después polvo. No,
  1850. 3:42:29esto es un engaño. Ni me gusta que mi espíritu  ande pidiendo hospitalidad de estrella en
  1851. 3:42:35estrella, ni que San Pedro, calvo y con cara  de malas pulgas, me dé con la puerta en los
  1852. 3:42:41hocicos... Pues aunque supiera que había  de entrar allí, no me hablen de muerte;
  1853. 3:42:47venga mi vidita mortal, y la tierra en que  padecí y gocé, en que está mi pícaro señó Juan.
  1854. 3:42:54No quiero yo alas ni alones, ni andar entre  ángeles sosos que tocan el arpa. Déjenme a mí de
  1855. 3:43:01arpas y acordeones, y de fulgores celestes. Venga  vida mortal, y salud y amor, y todo lo que deseo.
  1856. 3:43:11»El problema de mi vida me anonada más cuanto  más pienso en él. Quiero ser algo en el mundo,
  1857. 3:43:17cultivar un arte, vivir de mí misma.  El desaliento me abruma. ¿Será verdad,
  1858. 3:43:23Dios mío, que pretendo un imposible? Quiero  tener una profesión, y no sirvo para nada,
  1859. 3:43:30ni sé nada de cosa alguna. Esto es horrendo. »Aspiro a no depender de nadie, ni del hombre
  1860. 3:43:37que adoro. No quiero ser su manceba, tipo innoble,  la hembra que mantienen algunos individuos para
  1861. 3:43:44que les divierta, como un perro de caza; ni  tampoco que el hombre de mis ilusiones se me
  1862. 3:43:50convierta en marido. No veo la felicidad en el  matrimonio. Quiero, para expresarlo a mi manera,
  1863. 3:43:57estar casada conmigo misma, y ser mi propia  cabeza de familia. No sabré amar por obligación;
  1864. 3:44:05sólo en la libertad comprendo mi fe constante  y mi adhesión sin límites. Protesto,
  1865. 3:44:12me da la gana de protestar contra los hombres,  que se han cogido todo el mundo por suyo,
  1866. 3:44:16y no nos han dejado a nosotras más que las veredas  estrechitas por donde ellos no saben andar...
  1867. 3:44:24»Estoy cargante, ¿verdad? No hagas caso  de mí. ¡Qué locuras!, no sé lo que pienso,
  1868. 3:44:30ni lo que escribo; mi cabeza es un nidal  de disparates. ¡Pobre de mí! Compadéceme;
  1869. 3:44:37hazme burla... Manda que me pongan la camisa de  fuerza, y que me encierren en una jaula. Hoy no
  1870. 3:44:44puedo escribirte ninguna broma, no está la masa  para rosquillas. No sé más que llorar, y este
  1871. 3:44:51papel te lleva un botiquín de lágrimas. Dime tú,  ¿por qué he nacido?, ¿por qué no me quedé allá,
  1872. 3:44:58en el regazo de la señora nada, tan hermosa, tan  tranquila, tan dormilona, tan...?, no sé acabar».
  1873. 3:45:09En tanto que estas ráfagas tempestuosas cruzaban  el largo espacio entre la villa mediterránea y
  1874. 3:45:16Madrid, en el espíritu de Horacio se iniciaba una  crisis, obra de la inexorable ley de adaptación,
  1875. 3:45:24que hubo de encontrar adecuadas condiciones  locales para cumplirse. La suavidad del clima
  1876. 3:45:31le embelesaba, y los encantos del paisaje se  abrieron paso al fin, si así puede decirse, por
  1877. 3:45:38entre las brumas que envolvían su alma. El arte  se confabuló con la naturaleza para conquistarle,
  1878. 3:45:46y habiendo pintado un día, después de mil  tentativas infructuosas, una marina soberbia,
  1879. 3:45:54quedó para siempre prendado del mar azul, de las  playas luminosas y del risueño contorno de tierra.
  1880. 3:46:03Los términos próximos y lejanos, el pintoresco  anfiteatro de la villa, los almendros,
  1881. 3:46:10los tipos de labradores y mareantes le inspiraban  deseos vivísimos de transportarlo todo al lienzo;
  1882. 3:46:18entrole la fiebre del trabajo, y por fin, el  tiempo, antes tan estirado y enojoso, hízosele
  1883. 3:46:26breve y fugaz; de tal modo que, al mes de residir  en Villajoyosa, las tardes se comían las mañanas,
  1884. 3:46:34y las noches se merendaban las tardes, sin que  el artista se acordara de merendar ni de comer.
  1885. 3:46:42Fuera de esto, empezó a sentir las querencias del  propietario, esas atracciones vagas que sujetan
  1886. 3:46:49al suelo la planta, y el espíritu a las pequeñeces  domésticas. Suya era la hermosa casa en que vivía
  1887. 3:46:56con doña Trini: un mes tardó en hacerse cargo  de su comodidad y de su encantadora situación.
  1888. 3:47:04La huerta poblada de añosos frutales, algunos de  especies rarísimas, todos en buena conservación,
  1889. 3:47:12suya era también, y el fresal espeso, la  esparraguera y los plantíos de lozanas hortalizas;
  1890. 3:47:20suya la acequia que atravesaba caudalosa la huerta  y terrenos colindantes. No lejos de la casa, podía
  1891. 3:47:28mirar asimismo con ojos de propietario un grupo  de palmeras gallardas, de bíblica hermosura, y un
  1892. 3:47:36olivar de austero color, con ejemplares viejos,  retorcidos y berrugosos como los de Getsemaní.
  1893. 3:47:44Cuando no pintaba, echábase a pasear de largo,  en compañía de gentes sencillas del pueblo,
  1894. 3:47:51y sus ojos no se cansaban de contemplar la  extensión cerúlea, el siempre admirable botiquín,
  1895. 3:47:59que a cada instante cambiaba de tono, como inmenso  ser vivo, dotado de infinita impresionabilidad.
  1896. 3:48:07Las velas latinas que lo moteaban, blancas a  veces, a veces resplandecientes como tejuelos
  1897. 3:48:14de oro bruñido, añadían toques picantes  a la majestad del grandioso elemento,
  1898. 3:48:21que algunas tardes parecía lechoso y dormilón,  otras rizado y transparente, dejando ver, en sus
  1899. 3:48:28márgenes quietas, cristalinos bancos de esmeralda. Lo que observaba Horacio, dicho se está que al
  1900. 3:48:37punto era comunicado a Tristana. Del mismo a la misma:
  1901. 3:48:43«¡Ay, niña mía, no sabes cuán hermoso es esto!  ¿Pero cómo has de comprenderlo tú, si yo mismo
  1902. 3:48:49he vivido hasta hace poco ciego a tanta belleza  y poesía? Admiro y amo este rincón del planeta,
  1903. 3:48:57pensando que algún día hemos de amarlo y  admirarlo juntos. ¡Pero si estás conmigo aquí,
  1904. 3:49:03si en mí te llevo, y no dudo que tus ojos ven  dentro de los míos lo que los míos ven!... ¡Ay,
  1905. 3:49:10Restitutilla, cuánto te gustaría mi casa, nuestra  casa, si en ella te vieras! No me satisface, no,
  1906. 3:49:19tenerte aquí en espíritu. ¡En espíritu!  Retóricas, hija, que llenan los labios y
  1907. 3:49:25dejan vacío el corazón. Ven, y verás. Resuélvete  a dejar a ese viejo absurdo, y casémonos ante este
  1908. 3:49:32altar incomparable, o ante cualquier otro altarito  que el mundo nos designe, y que aceptaremos para
  1909. 3:49:39estar bien con él... ¿No sabes? Me he franqueado  con mi ilustre tía. Imposible guardar más tiempo
  1910. 3:49:48el secreto. Pásmate, chiquilla; no puso  mala cara. Pero aunque la pusiera...,
  1911. 3:49:54¿y qué? Le he dicho que te tengo ley, que no puedo  vivir sin ti, y ha soltado la risa. ¡Vaya que
  1912. 3:50:01tomar a broma una cosa tan seria! Pero más vale  así... Dime que te alegra lo que te cuento hoy,
  1913. 3:50:08y que al leerme te entran ganas de echar a  correr para acá. Dime que has hecho el hatillo,
  1914. 3:50:14y me lanzo a buscarte. No sé lo que pensará mi  tía de una resolución tan súpita. Que piense lo
  1915. 3:50:22que quiera. Dime que te gustará esta vida oscura y  deliciosa; que amarás esta paz campestre; que aquí
  1916. 3:50:29te curarás de las locas efervecencias que turban  tu espíritu, y que anhelas ser una feliz y robusta
  1917. 3:50:37villana, ricachona en medio de la sencillez y la  abundancia, teniendo por maridillo al más chiflado
  1918. 3:50:45de los artistas, al más espiritual habitante  de esta tierra de luz, fecundidad y poesía.
  1919. 3:50:53»Nota bene. Tengo un palomar que da la hora,  con treinta o más pares. Me levanto al alba,
  1920. 3:51:00y mi primera ocupación es abrirles la puerta.  Salen mis amiguitas adoradas, y para saludar al
  1921. 3:51:07nuevo día, dan unas cuantas vueltas por  el aire, trazando espirales graciosas;
  1922. 3:51:13después vienen a comer a mi mano, o en derredor  de mí, hablándome con sus arrullos un lenguaje
  1923. 3:51:20que siento no poder transmitirte. Convendría  que tú lo oyeras y te enteraras por ti misma».
  1924. 3:51:30Capítulo XVIII De Tristana a Horacio:
  1925. 3:51:37«¡Qué entusiasmadito y qué tonto está el señó  Juan! ¡Y cómo con las glorias de ese terruño
  1926. 3:51:42se le van las memorias de este páramo en que yo  vivo! Hasta te olvidas de nuestro vocabulario,
  1927. 3:51:49y ya no soy la Frasquita de Rímini. Bueno, bueno.  Bien quisiera entusiasmarme con tu rustiquidad
  1928. 3:51:57(ya sabes que yo invento palabras), que del oro  y del cetro pone olvido. Hago lo que me mandas,
  1929. 3:52:03y te obedezco... hasta donde pueda. Bello país  debe ser... ¡Yo de villana, criando gallinitas,
  1930. 3:52:11poniéndome cada día más gorda, hecha un animal,  y con un dije que llaman maridillo colgado de la
  1931. 3:52:18punta de la nariz! ¡Qué guapota estaré, y tú qué  salado, con tus tomates tempranos y tus naranjas
  1932. 3:52:25tardías, saliendo a coger langostinos, y pintando  burros con zaragüelles, o personas racionales con
  1933. 3:52:32albarda..., digo, al revés. Oigo desde aquí las  palomitas, y entiendo sus arrullos. Pregúntales
  1934. 3:52:41por qué tengo yo esta ambición loca que no me deja  vivir; por qué aspiro a lo imposible, y aspiraré
  1935. 3:52:47siempre, hasta que el imposible mismo se me  plante enfrente y me diga: «¿Pero no me ve usted,
  1936. 3:52:54so...?». Pregúntales por qué sueño despierta  con mi propio ser transportado a otro mundo,
  1937. 3:53:01en el cual me veo libre y honrada, queriéndote  más que a las señoritas de mis ojos, y... Basta,
  1938. 3:53:08basta, per pietá. Estoy borracha hoy. Me he bebido  tus cartas de los días anteriores, y las encuentro
  1939. 3:53:16horriblemente cargadas de amílico. ¡Mistificador! »Noticia fresca. Don Lope, el gran don Lope,
  1940. 3:53:25ante quien muda se postró la tierra, anda malucho.  El reúma se está encargando de vengar al sinnúmero
  1941. 3:53:32de maridillos que burló, y a las vírgenes honestas  o esposas frágiles que inmoló en el ara nefanda de
  1942. 3:53:40su livianidad. ¡Vaya una figurilla!... Pues esto  no quita que yo le tenga lástima al pobre don Juan
  1943. 3:53:47caído, porque fuera de su poquísima vergüenza  en el ramo de mujeres, es bueno y caballeroso.
  1944. 3:53:55Ahora que renquea y no sirve para nada, ha dado  en la flor de entenderme, de estimar en algo este
  1945. 3:54:01afán mío de aprender una profesión. ¡Pobre don  Lepe! Antes se reía de mí; ahora me aplaude, y
  1946. 3:54:09se arranca los pelos que le quedan, rabioso por no  haber comprendido antes lo razonable de mi anhelo.
  1947. 3:54:17»Pues verás: haciendo un gran sacrificio, me ha  puesto profesor de inglés, digo, profesora, aunque
  1948. 3:54:24más bien la creerías del género masculino o del  neutro; una señora alta, huesuda, andariega, con
  1949. 3:54:32feísima cara de rosas y leche, y un sombrero que  parece una jaula de pájaros. Llámase doña Malvina,
  1950. 3:54:40y estuvo en la capilla evangélica, ejerciendo  de sacerdota protestanta, hasta que le cortaron
  1951. 3:54:47los víveres, y se dedicó a dar lecciones...  Pues espérate ahora y sabrás lo más gordo:
  1952. 3:54:54dice mi maestra que tengo unas disposiciones  terribles, y se pasma de ver que apenas me ha
  1953. 3:55:00enseñado las cosas, ya yo me las sé. Asegura que  en seis meses sabré tanto inglés como Chaskaperas,
  1954. 3:55:08o el propio Lord Mascaole. Y al paso que me  enseña inglés, me hace recordar el franchute,
  1955. 3:55:16y luego le meteremos el diente al alemán. Give  me a kiss, pedazo de bruto. Parece mentira
  1956. 3:55:22que seas tan iznorante, que no entiendas esto. »Bonito es el inglés, casi tan bonito como tú,
  1957. 3:55:30que eres una fresca rosa de mayo... si las rosas  de mayo fueran negras como mis zapatos. Pues digo
  1958. 3:55:37que estoy metida en unos afanes espantosos.  Estudio a todas horas, y devoro los temas.
  1959. 3:55:44Perdona mi inmodestia; pero no puedo contenerme:  soy un prodigio. Me admiro de encontrarme que sé
  1960. 3:55:52las cosas, cuando intento saberlas. Y a propósito,  señó Juan naranjero y con zaragüelles, sácame de
  1961. 3:56:00esta duda: «¿Has comprado la pluma de acero del  hijo de la jardinera de tu vecino?». Tonto, no;
  1962. 3:56:07lo que has comprado es la palmatoria de marfil  de la suegra del... sultán de Marruecos.
  1963. 3:56:14»Te muerdo una oreja. Expresiones a las palomitas.  To be or not to be... All the world a stage».
  1964. 3:56:23De señó Juan a señá Restituta: «Cielín mío, miquina, no te hagas tan sabia. Me
  1965. 3:56:32asustas. De mí sé decirte que en esta rustiquidad  (admitida la nueva palabra) casi me dan ganas de
  1966. 3:56:40olvidar lo poquito que sé. ¡Viva la naturaleza!  ¡Abajo la ciencia! Quisiera acompañarte en tu
  1967. 3:56:47aborrecimiento de la vida oscura; ma non posso.  Mis naranjos están cargados de azahares, para que
  1968. 3:56:54lo sepas, ¡rabia, rabiña!, y de frutas de oro.  Da gozo verlos. Tengo unas gallinas que cada vez
  1969. 3:57:02que ponen huevo, preguntan al cielo, cacareando,  qué razón hay para que no vengas tú a comértelos.
  1970. 3:57:09Son tan grandes que parecen tener dentro un  elefantito. Las palomas dicen que no quieren nada
  1971. 3:57:16con ingleses, ni aun con los que son émulos del  gran Sáspirr. Por lo demás, comprenden y practican
  1972. 3:57:23la libertad honrada, o la honradez libre. Se me  olvidó decirte que tengo tres cabras con cada ubre
  1973. 3:57:31como el bombo grande de la lotería. No me compares  esta leche con la que venden en la cabrería de
  1974. 3:57:37tu casa, con aquellos lacteos virgineos candores,  que tanto asco nos daban. Las cabritas te esperan,
  1975. 3:57:45inglesilla de tres al cuarto, para ofrecerte sus  senos turgentes. Dime otra cosa... ¿has comido
  1976. 3:57:53turrón estas navidades? Yo tengo aquí almendra y  avellana bastantes para empacharte a ti y a toda
  1977. 3:57:59tu casta. Ven, y te enseñaré cómo se hace lo de  Jijona, lo de Alicante, y el sabrosísimo de yema,
  1978. 3:58:08menos dulce que tu alma gitana. ¿Te gusta a ti  el cabrito asado? Dígolo porque si probaras lo
  1979. 3:58:14de mi tierra, te chuparías el dedo; no, el  deíto ese de San Juan te lo chuparía yo.
  1980. 3:58:22Ya ves que me acuerdo del vocabulario. Hoy está  revuelto el botiquín, porque el poniente le hace
  1981. 3:58:28muchas cosquillas, poniéndole nervioso... »Si no te enfadas, ni me llamas prosaico,
  1982. 3:58:34te diré que como por siete. Me gustan  extraordinariamente las sopas de ajo tostaditas,
  1983. 3:58:41el bacalao y el arroz en sus múltiples aspectos,  los pavipollos y los salmonetes con piñones.
  1984. 3:58:49Bebo sin tasa del riquísimo licor de Engadi,  digo, de Aspe, y me estoy poniendo gordo, y
  1985. 3:58:56guapo inclusive, para que te enamores de mí cuando  me veas, y te extasíes delante de mis encantos o
  1986. 3:59:04appas, como dicen los franceses, y nosotros. ¡Ay,  qué appases los míos! ¿Pues y tú? Haz el favor de
  1987. 3:59:13no encanijarte con tanto estudio. Temo que la señá  Malvina te contagie de su fealdad seca y hombruna.
  1988. 3:59:20No te me vuelvas muy filósofa, no te encarames a  las estrellas, porque a mí me están pesando mucho
  1989. 3:59:27las carnazas, y no puedo subir a cogerte, como  cogería un limón de mis limoneros... ¿Pero no te
  1990. 3:59:34da envidia de mi manera de vivir? ¿A qué esperas?  Si no la jazemos ahora, ¿cuándo, per Baco? Vente,
  1991. 3:59:42vente. Ya estoy arreglando tu habitación, que será  manifica, digno estuche de tal joya. Dime que sí,
  1992. 3:59:51y parto, parto... (no el de los montes), quiero  decir que corro a traerte. ¡O, donna di virtú!
  1993. 3:59:59Aunque te vuelvas más marisabidilla que Minerva,  y me hables en griego para mayor claridad;
  1994. 4:00:05aunque te sepas de memoria las Falsas Decretales  y la tabla de logaritmos, te adoraré con toda la
  1995. 4:00:12fuerza de mi supina barbarie». De la señorita de Reluz:
  1996. 4:00:19«¡Qué pena, qué ansiedad, qué miedo! No pienso  más que cosas malas. No hago más que bendecir
  1997. 4:00:26este fuerte constipado que me sirve de pretexto  para poder limpiarme los ojos a cada instante. El
  1998. 4:00:33llanto me consuela. Si me preguntas por qué lloro,  no sabré responderte. ¡Ah! sí, sí, ya sé: lloro
  1999. 4:00:41porque no te veo, porque no sé cuándo te veré.  Esta ausencia me mata. Tengo celos del mar azul,
  2000. 4:00:49los barquitos, las naranjas, las palomas, y pienso  que todas esas cosas tan bonitas serán Galeotos de
  2001. 4:00:56la infidelidad de mi señó Juan... Donde hay  tanto bueno, ¿no ha de haber también buenas
  2002. 4:01:02mozas? Porque con todo mi marisabidillismo  (ve apuntando las palabras que invento),
  2003. 4:01:09yo me mato si tú me abandonas. Eres responsable  de la tragedia que puede ocurrir, y...
  2004. 4:01:16»Acabo de recibir tu carta. ¡Cuánto  me consuela! Me he reído de veras.
  2005. 4:01:22Ya se me pararon los esplines; ya no lloro; ya  soy feliz, tan feliz que no sabo expresarlo.
  2006. 4:01:30Pero no me engatusas, no, con tus limoneros y tus  acequias de undosa corriente. Yo libre y honrada,
  2007. 4:01:38te acepto así, aldeanote y criador de pollos.  Tú como eres, yo como ero. Eso de que dos
  2008. 4:01:46que se aman han de volverse iguales, y han de  pensar lo mismo, no me cabe a mí en la cabeza.
  2009. 4:01:53¡El uno para el otro! ¡Dos en uno! ¡Qué bobadas  inventa el egoísmo! ¿A qué esa confusión de los
  2010. 4:01:59caracteres? Sea cada cual como Dios le ha hecho,  y siendo distintos, se amarán más. Déjame suelta,
  2011. 4:02:07no me amarres, no borres mi..., ¿lo digo?  Estas palabras tan sabias se me atragantan;
  2012. 4:02:14pero en fin, la soltaré..., mi doisingracia. »A propósito. Mi maestra dice que pronto sabré
  2013. 4:02:21más que ella. La pronunciación es el caballo  de batalla; pero ya me soltaré, no te apures,
  2014. 4:02:28que esta lengüecita mía hace todo lo que quiero.  Y ahora, allá van los golpes de incensario que
  2015. 4:02:35me echo a mí misma. ¡Qué modesta es la nena!  Pues señor, sabrás que domino la gramática,
  2016. 4:02:42que me bebo el diccionario, que mi memoria es  prodigiosa, lo mismo que mi entendimiento (no,
  2017. 4:02:48si no lo digo yo; lo dice la señá Malvina). Esta  no se anda en bromas, y sostiene que conmigo hay
  2018. 4:02:55que empezar por el fin. De manos a boca nos hemos  ponido a leer a Don Guillermo, al inmenso poeta,
  2019. 4:03:03el que más ha creado después de Dios, como dijo  Séneca..., no, no, Alejandro Dumas. Doña Malvina
  2020. 4:03:11se sabe de memoria el Glosario, y conoce al  dedillo el texto de todos los dramas y comedias.
  2021. 4:03:17Me dio a escoger, y elegí el Macbeth, porque  aquella señora de Macbeth me ha sido siempre muy
  2022. 4:03:24simpática. Es mi amiga... En fin, que le metimos  el diente a la tragedia. Las brujitas me han
  2023. 4:03:31dicido que seré reina... y yo me lo creo. Pero en  fin, ello es que estamos traduciendo. ¡Ay, hijo,
  2024. 4:03:39aquella exclamación de la señá Macbeth, cuando  grita al cielo con toda su alma unsex me here, me
  2025. 4:03:47hace estremecer, y despierta no sé qué terribles  emociones en lo más profundo de mi naturaleza!
  2026. 4:03:54Como no perteneces a las clases ilustradas,  no entenderás lo que aquello quiere decir,
  2027. 4:04:00ni yo te lo explico, porque sería como echar  margaritas a... No, eres mi cielo, mi infierno,
  2028. 4:04:07mi polo maznético, y hacia ti marca siempre tu  brújula, tu chacha querida, tu... Lady Restituye».
  2029. 4:04:18Jueves 14. «¡Ay! no te había dicho nada. El gran
  2030. 4:04:23don Lope, terror de las familias, está conmigo  como un merengue. El reúma sigue mortificándole,
  2031. 4:04:30pero siempre tiene para mí palabras de cariño y  dulzura. Ahora le da por llamarme su hija, por
  2032. 4:04:37recrear su espíritu (así lo dice), llamándose mi  papá, y por figurarse que lo es. E se non piangi,
  2033. 4:04:46¿de che pianger suoli? Se arrepiente de no  haberme comprendido, de no haber cultivado
  2034. 4:04:52mi inteligencia. Maldice su abandono... Pero aún  es tiempo; aún podremos ganar el terreno perdido.
  2035. 4:05:00Porque yo tenga una profesión que me permita  ser honradamente libre, venderá él la camisa,
  2036. 4:05:06si necesario fuese. Ha empezado por traerme un  carro de libros, pues en casa jamás los hubo. Son
  2037. 4:05:13de la biblioteca de su amigo el marqués de Cícero.  Excuso decirte que he caído sobre ellos como lobo
  2038. 4:05:19hambriento, y a éste quiero, a éste no quiero,  heme dado unos atracones que ya, ya... ¡Dios mío,
  2039. 4:05:27cuánto sabo! En ocho días he tragado más  páginas que lentejas dan por mil duros.
  2040. 4:05:34Si vieras mi cerebrito por dentro te asustarías.  Allí andan las ideas a bofetada limpia unas con
  2041. 4:05:40otras... Me sobran muchas, y no sé con cuálas  quedarme... Y lo mismo le hinco el diente a un
  2042. 4:05:47tomo de historia que a un tratado de filosofía.  ¿A qué no sabes tú lo que son las mónadas del
  2043. 4:05:54señor de Leibnitz? Tonto, ¿crees que digo monadas?  Para monadas las tuyas, dirás, y con razón.
  2044. 4:06:02Pues si tropiezo con un libro de medicina,  no creas que le hago fu. Yo con todo apenco.
  2045. 4:06:08Quiero saber, saber, saber. Por cierto que...  No, no te lo digo. Otro día será. Es muy tarde:
  2046. 4:06:17he velado por escribirte; la pálida antorcha  se extingue, bien mío. Oigo el canto del gallo,
  2047. 4:06:25nuncio del nuevo día, y ya el plácido  beleño por mis venas se derrama...
  2048. 4:06:30Vamos, palurdo, confiesa que te ha  hecho gracia lo del beleño... En fin,
  2049. 4:06:35que estoy rendida, y me voy al almo lecho...,  sí, señor, no me vuelvo atrás: almo, almo».
  2050. 4:06:47XIX De la misma al mismo:
  2051. 4:06:53«Monigote, ¿en qué consiste que cuanto más sé, y  sé ya mucho, más te idolatro?... Ahora que estoy
  2052. 4:07:00malita y triste, pienso más en ti... Curiosón,  todo lo quieres saber. Lo que tengo no es nada,
  2053. 4:07:08nada; pero me molesta. No hablemos de eso... Hay  en mi cabeza un barullo tal, que no sé si esto
  2054. 4:07:15es cabeza o el manicomio donde están encerrados  los grillos que han perdido la razón grillesca...
  2055. 4:07:22¡Un aturdimiento, un pensar y pensar siempre cosas  mil, millones más bien, de cosas bonitas y feas,
  2056. 4:07:31grandes y chicas! Lo más raro de cuanto  me pasa es que se me ha borrado tu imagen:
  2057. 4:07:37no veo claro tu lindo rostro; lo veo así  como envuelto en una niebla, y no puedo
  2058. 4:07:44precisar las facciones, ni hacerme cargo de  la expresión, de la mirada. ¡Qué rabia!...
  2059. 4:07:51A veces me parece que la neblina se despeja...,  abro mucho los ojitos de la imaginación,
  2060. 4:07:56y me digo: «Ahora, ahora le voy a ver». Pero  resulta que veo menos, que te oscureces más,
  2061. 4:08:05que te borras completamente, y abur mi  señó Juan. Te me vuelves espíritu puro,
  2062. 4:08:12un ser intangible, un... no sé cómo decirlo.  Cuando considero la pobreza de palabras,
  2063. 4:08:18me dan ganas de inventar muchas, a fin de  que todo pueda decirse. ¿Serás tú mi-mito?
  2064. 4:08:26»Pienso que todo eso que me dices de que estás  hecho un ganso es por burlarte de mí. No, niño,
  2065. 4:08:34eres un gran artista, y tienes en la mollera  la divina luz; tú darás qué hacer a la fama,
  2066. 4:08:40y asombrarás al mundo con tu genio maravilloso.  Quiero que se diga que Velázquez y Rafael eran
  2067. 4:08:47unos pinta-puertas comparados contigo. Lo tienen  que decir. Tú me engañas: echándotelas de patán y
  2068. 4:08:55de huevero y de naranjista, trabajas en silencio,  y me preparas la gran sorpresa. ¡No son malos
  2069. 4:09:03huevos los que tú empollas! Estás preparando  con estudios parciales el gran cuadro que era
  2070. 4:09:09tu ilusión y la mía, el Embarque de los moriscos  expulsados, para el cual apuntaste ya algunas
  2071. 4:09:17figuras. Hazlo, por Dios, trabaja en eso. ¡Asunto  histórico, profundamente humano y patético!
  2072. 4:09:26No vaciles, y déjate de gallinas y vulgaridades  estúpidas. ¡El arte! ¡La gloria, señó Juanico! Es
  2073. 4:09:34la única rival de quien no tengo celos. Súbete a  los cuernos de la luna, pues bien puedes hacerlo.
  2074. 4:09:42Si hay otros que regarán las hortalizas mejor  que tú, ¿por qué no intentas lo que nadie como
  2075. 4:09:47tú hará? ¿No debe cada cual estar en lo suyo? Pues  lo tuyo es eso, el divino arte, en que tan poco te
  2076. 4:09:55falta para ser maestro. He dicho». Lunes.
  2077. 4:10:01«¿Te lo digo? No, no te le digo. Te vas a asustar,  creyendo que es más de lo que es. No, permíteme
  2078. 4:10:09que no te diga nada. Ya estoy viendo los morros  que me pones por este sistema mío de apuntar y
  2079. 4:10:16no hacer fuego, diciendo las cosas con misterio y  callándolas sin dejar de decirlas. Pues entérate,
  2080. 4:10:24aguza el oído y escucha. ¡Ay, ay, ay! ¿No oyes  cómo se queja tu Beatricita? ¿Crees que se queja
  2081. 4:10:30de amor, que se arrulla como tus palomas? No,  quéjase de dolor físico. ¿Pensarás que estoy
  2082. 4:10:38tísica pasada, como la Dama de las camelias? No,  hijo mío. Es que don Lope me ha pegado su reúma.
  2083. 4:10:46Hombre, no te asustes; don Lope no puede pegarme  nada, porque... ya sabes... No hay caso. Pero
  2084. 4:10:54se dan contagios intencionales. Quiero decir  que mi tirano se ha vengado de mis desdenes,
  2085. 4:11:00comunicándome por arte gitanesco o de mal  de ojo la endiablada enfermedad que padece.
  2086. 4:11:07Hace dos días, al levantarme de la cama,  sentí un dolor tan agudo, pero tan agudo,
  2087. 4:11:13hijo... No quiero decirte dónde: ya sabes que una  señorita, inglesa por añadidura, miss Restitute,
  2088. 4:11:22no puede nombrar decorosamente, delante de un  hombre, otras partes del cuerpo que la cara y las
  2089. 4:11:28manos. Pero, en fin, grandísimo poca vergüenza, yo  tengo confianza contigo, y quiero decírtelo claro:
  2090. 4:11:38me duele una pierna. ¡Ay, ay, ay! ¿Sabes dónde?  Junto a la rodilla, do existe aquel lunar...
  2091. 4:11:46¡Vamos, que si esto no es confianza...! ¿No  te parece cruel lo que hace Dios conmigo?
  2092. 4:11:52¡Que a ese perdulario le cargue de achaques en su  vejez, como castigo de una juventud de crímenes
  2093. 4:11:57contra la moral, muy santo y muy bueno; pero que a  mí, jovenzuela que empiezo a pecar, que apenas...,
  2094. 4:12:05y esto con circunstancias atenuantes; que  a mí me aflija, a las primeras de cambio,
  2095. 4:12:10con tan fiero castigo...! Ello será todo lo justo  que se quiera, pero no lo entiendo. Verdad que
  2096. 4:12:18somos unos papanatas. ¡No faltaba más sino que  entendiéramos los designios, etc...! En fin,
  2097. 4:12:26que los decretos del Altísimo me traen muy  apenada. ¿Qué será esto? ¿No se me quitará pronto?
  2098. 4:12:33Me desespero a ratos, y creo que no es Dios, que  no es el Altísimo, sino el Bajísimo quien me ha
  2099. 4:12:40traído este alifafe. El demonio es mala persona,  y quiere vengarse de mí por lo que le hice rabiar.
  2100. 4:12:48Poco antes de conocerte, mi desesperación anduvo  en tratos con él; pero te conocí, y le mandé
  2101. 4:12:56a freír espárragos. Me salvaste de caer en sus  uñas. El maldito juró vengarse, y ya lo ves. ¡Ay,
  2102. 4:13:04ay, ay! Tu Restituta, tu Curra de Rímini está  cojita. No creas que es broma: no puedo andar...
  2103. 4:13:13Me causa terror la idea de que, si estuvieras  aquí, no podría yo ir a tu estudio. Aunque sí,
  2104. 4:13:20iría, vaya si iría, arrastrándome. ¿Y tú me  querrás cojitranca? ¿No te burlarás de mí?
  2105. 4:13:28¿No perderás la ilusión? Dime que no; dime que  esta cojerilla es cosa pasajera. Vente para acá;
  2106. 4:13:36quiero verte; me mortifica horriblemente esto  de haber perdido la memoria de tu carátula.
  2107. 4:13:43Me paso largos ratos de la noche figurándome  cómo eres, sin poder conseguirlo. ¿Y qué hace
  2108. 4:13:50la niña? Reconstruirte a su manera, crearte,  con violencias de la imaginación. Ven pronto,
  2109. 4:13:59y por el camino pídele a Dios, como yo se lo  pido, que cuando llegues no cojee ya tu fenómena».
  2110. 4:14:08Martes. «¡Albricias, señó Juan,
  2111. 4:14:11hombre rústico y pedestre, estripaterrones, moro  de los dátiles, albricias! Ya no me duele. Hoy
  2112. 4:14:19no cojeo. ¡Qué alivio, qué alegrón! don Lope  celebra mi mejoría; pero se me figura a mí que
  2113. 4:14:25en su fuero interno (un foro de muchas esquinas)  siente que la esclava no claudique, porque la
  2114. 4:14:32cojera es como un grillete que la sujeta más a su  malditísima persona... Tu carta me ha hecho reír
  2115. 4:14:41mucho. Eso de no ver en mi enfermedad más que una  luxación, por los brincos que doy para escalar de
  2116. 4:14:48la inmortalidad el alto asiento, tiene mucha  sal. Lo que me aflige es que persistas en ser
  2117. 4:14:55tan rebrutísimo, y en apegarte a esas cominerías  ramplonas. ¡Que la vida es corta y hay que gozar
  2118. 4:15:03de ella! ¡Que el arte y la gloria no valen dos  ochavos! No decías eso cuando nos conocimos,
  2119. 4:15:10grandísimo tuno. ¡Que en vez de brincar, debo  sentarme con muchísima pachorra en las losas
  2120. 4:15:16calentitas de la vida doméstica! Hijo, si no  puedo; si cada vez soy menos doméstica! Mientras
  2121. 4:15:24más lecciones le da Saturna, más torpe es la niña.  Si esto es una falta grave, ten lástima de mí.
  2122. 4:15:32»¡Qué feliz soy! Primero: me dices tú que vendrás  pronto. Segundo: ya no cojeo. Tercero..., no,
  2123. 4:15:41lo tercero no te lo digo. Vamos, para que no  te devanes los sesos, allá va. Anoche estuve
  2124. 4:15:48muy desvelada, y una idea mariposeaba en torno  de mí, hasta que se me metió en la mollera,
  2125. 4:15:55y allí se quedó; y hecho su nido, ya me tienes  con mi plaga de ideítas que me están atormentando,
  2126. 4:16:02y que te comunicaré incontinenti. Sabrás  que ya he resuelto el temido problema.
  2127. 4:16:09La esfinge de mi destino desplegó los marmóreos  labios, y me dijo que para ser libre y honrada,
  2128. 4:16:17para gozar de independencia y vivir de mí misma,  debo ser actriz. Y yo he dicho que sí; lo apruebo,
  2129. 4:16:25me siento actriz. Hasta ahora dudé de poseer  las facultades del arte escénico; pero ya estoy
  2130. 4:16:32segura de poseerlas. Me lo dicen ellas mismas  gritando dentro de mí. ¡Representar los afectos,
  2131. 4:16:39las pasiones, fingir la vida! ¡Jesús, qué cosa más  fácil! ¡Si yo sé sentir, no sólo lo que siento,
  2132. 4:16:48sino lo que sentiría en los varios casos  de la vida que puedan ocurrir! Con esto,
  2133. 4:16:53y buena voz, y una figura que..., vamos,  no es maleja, tengo todo lo que me basta.
  2134. 4:17:01»Ya, ya veo lo que me dices: que me faltará  presencia de ánimo para soportar la mirada de
  2135. 4:17:07un público, que me cortaré... Quítate, hombre,  ¡qué he de turbarme yo! No tengo vergüenza,
  2136. 4:17:14dicho sea en el mejor sentido. Te juro que en  este instante me encuentro con alientos para
  2137. 4:17:20representar los más difíciles dramas de pasión,  las más delicadas comedias de gracia y coquetería.
  2138. 4:17:28¿Qué?, ¿te burlas?, ¿no me crees? Pues a probarlo.  Que me saquen a la escena, y verás quién es tu
  2139. 4:17:35Restituta. Nada, hombre, que ya te convencerás,  ya te irás convenciendo. ¿A ti qué te parece?
  2140. 4:17:43Ya me figuro que no te gustará, que tendrás  celos del teatro. Eso de que un galán me abrace,
  2141. 4:17:51eso de que a un actorcillo cualquiera tenga  yo que hacerle mimos y decirle mil ternezas,
  2142. 4:17:57te desagrada, ¿verdad? Ni tiene maldita gracia  que veinte mil majaderos se prenden de mí,
  2143. 4:18:03y me lleven ramos, y se crean autorizados para  declararme la mar de pasiones volcánicas. No, no
  2144. 4:18:11seas tonto. Yo te quiero más que a mi vida. Pero  hazme el favor de concederme que el arte escénico
  2145. 4:18:18es un arte noble, de los pocos que puede cultivar  honradamente una mujer. Concédemelo, bruto,
  2146. 4:18:26y también que esa profesión me dará independencia,  y que en ella sabré y podré quererte más,
  2147. 4:18:33siempre más, sobre todo si te decides a ser grande  hombre. Hazme el favor de serlo, niño, y no te vea
  2148. 4:18:40yo convertido en un terrateniente vulgar y oscuro.  No me hables a mí de dulces tinieblas. Quiero luz,
  2149. 4:18:49más luz, siempre más luz». Sábado.
  2150. 4:18:55«¡Ay, ay, ay! Mi gozo en un pozo. Estarás en  ascuas, sin carta mía desde el martes. ¿Pero no
  2151. 4:19:01sabes lo que me pasa? Me muero de pena... ¡Coja  otra vez, con dolores horribles! He pasado tres
  2152. 4:19:09días crueles. La mejoría traidora del martes  me engañó. El miércoles, después de una noche
  2153. 4:19:15infernal, amanecí en un grito. Don Lope trajo al  médico, un tal Miquis, joven y agradable. ¡Qué
  2154. 4:19:24vergüenza! No tuve más remedio que enseñarle  mi pierna. Vio el lunarcito, ¡ay, ay, ay!,
  2155. 4:19:31y me dijo no sé qué bromas para hacerme reír.  Creo que su pronóstico no es muy tranquilizador,
  2156. 4:19:38aunque don Lepe asegura lo contrario, sin duda  para animarme. Dios mío, ¿cómo voy a ser actriz
  2157. 4:19:45con esta cojera maldita? No puede ser, no puede  ser. Estoy loca: no pienso más que horrores. Y
  2158. 4:19:53todo ello ¿qué es? Nada; alrededor del lunarcito,  una dureza..., y si me toco, veo las estrellas, lo
  2159. 4:20:02mismo que si ando. Ese Miquis, que parta un rayo,  me ha mandado no sé qué ungüentos, y una venda sin
  2160. 4:20:11fin, que Saturna me arrolla con muchísimo  cuidado... ¡Estoy bien, vive Dios! Tienes
  2161. 4:20:17a tu Beatrice hecha una cataplasma. Debo de estar  feísima, ¡y qué facha!... Te escribo en el sillón,
  2162. 4:20:25del cual no puedo moverme. Saturna mantiene el  tintero... ¿Y cómo te veo ahora, si vienes? No,
  2163. 4:20:32no vengas hasta que esto se me quite. Yo le pido a  Dios y a la Virgen que me curen pronto. No he sido
  2164. 4:20:39tan mala que este castigo merezca. ¿Qué crimen he  cometido? ¿Quererte? ¡Vaya un crimen! Como tengo
  2165. 4:20:47esta maldita costumbre de buscar siempre el perché  delle cose, cavilo que Dios se ha equivocado con
  2166. 4:20:53respecto a mí. ¡Jesús, qué blasfemia! No, ¡cuando  Él lo hace...! Sufriremos; venga paciencia,
  2167. 4:21:02aunque, francamente, esto de no poder ser actriz  me vuelve loca, y me hace tirar a un lado toda la
  2168. 4:21:08paciencia que había podido reunir... ¿Pero y si  me curo?..., porque esto se curará, y no cojearé,
  2169. 4:21:16o cojearé tan poquito que lo pueda disimular. »Vamos, que si ahora no tienes lástima de mí,
  2170. 4:21:23no sé para cuándo la guardas. Y si  ahora no me quieres más, más, más,
  2171. 4:21:28mereces que el Bajísimo te coja por su cuenta  y te saque los ojos. ¡Soy tan desgraciada!...
  2172. 4:21:35No sé si por la congoja que siento, o efecto  de la enfermedad, ello es que todas las ideas
  2173. 4:21:41se me han escapado, como si se echaran a volar.  Volverán, ¿no crees tú que volverán? Y me pongo a
  2174. 4:21:49pensar y digo: pero, Señor, todo lo que leí, todo  lo que aprendí en tantos librotes, ¿dónde está?
  2175. 4:21:57Debe de andar revoloteando en torno de mi  cabeza, como revolotean los pajaritos alrededor
  2176. 4:22:03del árbol antes de acostarse, y ya entrarán, ya  entrará todo otra vez. Es que estoy muy triste,
  2177. 4:22:11muy desalentada, y la idea de andar con muletas  me abruma. No, yo no quiero ser coja. Antes...
  2178. 4:22:20»Malvina, por distraerme, me propone  que la emprendamos con el alemán.
  2179. 4:22:25La he mandado a paseo. No quiero alemán, no quiero  lenguas, no quiero más que salud, aunque sea más
  2180. 4:22:31tonta que un cerrojo. ¿Me querrás tú cojita? ¡No,  si me curaré...! ¡Pues no faltaba más! Si no,
  2181. 4:22:40sería injusticia muy grande, una barbaridad de  la Providencia, del Altísimo, del..., no sé qué
  2182. 4:22:47decir. Me vuelvo loca. Necesito llorar, pasarme  todo el día llorando..., pero estoy rabiosa,
  2183. 4:22:54y con rabia no puedo llorar. Tengo odio a todo el  género humano, menos a ti. Quisiera que ahorcaran
  2184. 4:23:02a doña Malvina, que fusilaran a Saturna, que a  don Lope le azotaran públicamente, paseándole
  2185. 4:23:08en un burro, y después le quemaran vivo. Estoy  atroz, no sé lo que pienso, no sé lo que digo...».
  2186. 4:23:18XX Al caer de la tarde,
  2187. 4:23:23en uno de los últimos días de enero, entró en su  casa don Lope Garrido, melancólico y taciturno,
  2188. 4:23:31como hombre sobre cuyo ánimo pesan gravísimas  tristezas y cuidados. En pocos meses, la vejez
  2189. 4:23:39había ganado a su persona el terreno que supieron  defender la presunción y el animoso espíritu de
  2190. 4:23:46sus años maduros; inclinábase hacia la tierra; su  noble semblante tomaba un color terroso y sombrío;
  2191. 4:23:55las canas iban prosperando en su cabeza, y  para completar la estampa del decaimiento,
  2192. 4:24:01hasta en el vestir se marcaba cierta negligencia,  más lastimosa que el bajón de la persona. Y las
  2193. 4:24:09costumbres no se quedaban atrás en este cambiazo,  porque don Lope apenas salía de noche, y el día
  2194. 4:24:17se lo pasaba casi enteramente en casa. Bien se  comprendía el motivo de tanto estrago, porque,
  2195. 4:24:24habrá que repetirlo, fuera de su absoluta ceguera  moral en cosas de amor, el libertino inservible
  2196. 4:24:32era hombre de buenos sentimientos, y no podía ver  padecer a las personas de su intimidad. Cierto que
  2197. 4:24:39él había deshonrado a Tristana, matándola para  la sociedad y el matrimonio, hollando su fresca
  2198. 4:24:46juventud; pero lo cortés no quitaba lo valiente;  la quería con entrañable afecto, y se acongojaba
  2199. 4:24:55de verla enferma y con pocas esperanzas de  pronto remedio. Era cosa larga, ¡ay!, según
  2200. 4:25:03dijo Miquis en la primera visita, sin asegurar  que quedase bien, es decir, libre de cojera.
  2201. 4:25:11Entró, pues, don Lope, y soltando la capa en  el recibimiento, se fue derechito al cuarto
  2202. 4:25:17de su esclava. ¡Cuán desmejorada la pobrecilla  con la inacción, con la pena moral y física de
  2203. 4:25:24su dolorosa enfermedad! Encajada y quieta en  un sillón de resortes que su viejo le compró,
  2204. 4:25:31y que se extendía para dormir, cuando la  necesidad de sueño la agobiaba; envuelta en un
  2205. 4:25:38mantón de cuadros, las manos en cruz y la cabeza  al aire, Tristana no era ya ni sombra de sí misma.
  2206. 4:25:46Su palidez a nada puede compararse; la pasta  del papel de que su lindo rostro parecía
  2207. 4:25:53formado era ya de una diafanidad y de una blancura  increíbles; sus labios se habían vuelto morados;
  2208. 4:26:02la tristeza y el continuo llorar rodeaban sus  ojos de un cerco de transparencias opalinas.
  2209. 4:26:11—¿Qué tal, mona? —le dijo don Lope acariciándole  la barbilla, y sentándose a su lado—. Mejor,
  2210. 4:26:19¿verdad? Me ha dicho Miquis que ahora vas bien,  y que el mucho dolor es señal de mejoría. Claro,
  2211. 4:26:26ya no tienes aquel dolor sordo, profundo,  ¿verdad? Ahora te duele, te duele de firme;
  2212. 4:26:33pero como una desolladura..., eso es.  Precisamente es lo que se quiere: que te duela.
  2213. 4:26:40La hichazón va cediendo. Ahora..., niña (Sacando  una cajita de farmacia), vas a tomar esto. No sabe
  2214. 4:26:49mal: dos pildoritas cada tres horas. En cuanto al  medicamento externo, dice don Augusto que sigamos
  2215. 4:26:56con lo mismo. Conque anímate, que dentro de un mes  ya podrás brincar y hasta bailar unas malagueñas.
  2216. 4:27:04—¡Dentro de un mes! ¡Ay!, yo apuesto  a que no. Dices eso por consolarme. Lo
  2217. 4:27:09agradezco; pero, ¡ay!... Ya no brincaré más. El tono de hondísima tristeza con que lo dijo
  2218. 4:27:17enterneció a don Lope, hombre valiente y de mucho  corazón para otras cosas; pero que no servía para
  2219. 4:27:24nada delante de un enfermo. El dolor físico en  persona de su intimidad le ponía corazón de niño.
  2220. 4:27:32—Ea, no hay que acobardarse. Yo tengo confianza;  tenla tú también. ¿Quieres más libros para
  2221. 4:27:39distraerte? ¿Quieres dibujar? Pide por esa boca.  ¿Tráigote comedias para que vayas estudiando tus
  2222. 4:27:46papeles? (Tristana hacía signos negativos de  cabeza). Bueno, pues te traeré novelas bonitas,
  2223. 4:27:54o libros de historia. Ya que has empezado a  llenar tu cabeza de sabiduría, no te quedes
  2224. 4:28:00a la mitad. A mí me da el corazón que has  de ser una mujer extraordinaria. ¡Y yo tan
  2225. 4:28:06bruto que no comprendí desde el principio tus  grandes facultades! No me lo perdonaré nunca.
  2226. 4:28:13—Todo perdonado —murmuró Tristana  con señales de profundo aburrimiento.
  2227. 4:28:19—Y ahora, ¿comemos? ¿Tienes ganita? ¿Que no? Pues  hija, hay que hacer un esfuerzo. Ya que no otra
  2228. 4:28:27cosa, el caldo y la copita de Jerez. ¿Te chuparías  una patita de gallina? ¿Que no? Pues no insisto...
  2229. 4:28:35Ahora, si la egregia Saturna quiere darme algún  alimento, se lo agradeceré. No tengo muchas ganas;
  2230. 4:28:42pero me siento desfallecido, y algo  hay que echar al cuerpo miserable.
  2231. 4:28:48Fuese al comedor, y sin enterarse  del contenido de los platos, pues sus
  2232. 4:28:53pensamientos le abstraían completamente  de todo lo externo, despachó sopa,
  2233. 4:28:59un poco de carne y algo más. Con el último bocado  entre los dientes, volvió al lado de Tristana.
  2234. 4:29:07—¿Qué tal?..., ¿has tomado el caldito?  Bien, me gusta que no hagas ascos a la
  2235. 4:29:12comida. Ahora te daré tertulia hasta que te  entre sueño. No salgo, por acompañarte... No,
  2236. 4:29:20no te lo digo para que me lo agradezcas. Ya sé  que en otros tiempos debí hacerlo y no lo hice.
  2237. 4:29:26Es tarde, es tarde ya, y estos mimos resultan  algo trasnochados. Pero no hablemos de eso;
  2238. 4:29:34no me abochornes... Si te incomodo, me lo dices;  si gustas de estar sola, me voy a mi cuarto.
  2239. 4:29:41—No, no. Estáte aquí. Cuando me  quedo sola pienso cosas malas.
  2240. 4:29:47—¿Cosas malas, vida mía? No desbarres. Tú no  te has hecho cargo de lo mucho bueno y grande
  2241. 4:29:53que te reserva tu destino. Un poquillo tarde he  comprendido tu mérito; pero lo comprendo al fin.
  2242. 4:29:59Reconozco que no soy digno ni del honor  de darte mis consejos; pero te los doy,
  2243. 4:30:05y tú los tomas o los dejas, según te acomode. No era la primer vez que don Lope le hablaba
  2244. 4:30:12en este tono; y la señorita de Reluz, dicha sea  la verdad, le oía gozosa, porque el marrullero
  2245. 4:30:20galán sabía herirla en lo más sensible de  su ser, adulando sus gustos y estimulando su
  2246. 4:30:27soñadora fantasía. Hay que advertir, además, que  algunos días antes de la escena que se refiere,
  2247. 4:30:34el tirano dio a su víctima pruebas de increíble  tolerancia. Escribía ella sus cartas sin moverse
  2248. 4:30:41del sillón, sobre una tabla que para el caso  le había preparado convenientemente Saturna.
  2249. 4:30:48Una mañana, hallándose la joven en lo más recio de  su ocupación epistolar, entró inesperadamente don
  2250. 4:30:56Lope, y como la viese esconder con precipitación  papel y tintero, díjole con bondad risueña:
  2251. 4:31:04—No, no, mocosa, no te prives de escribir  tus cartitas. Me voy para no estorbarte.
  2252. 4:31:13Pasmada oyó Tristana las gallardas expresiones  que desmentían en un punto el carácter receloso
  2253. 4:31:19y egoísta del viejo galán, y continuó escribiendo  tan tranquila. En tanto, don Lepe, metido en su
  2254. 4:31:28cuarto, y a solas con su conciencia, se despachó  a su gusto consigo mismo en esta forma: «No,
  2255. 4:31:36no puedo hacerla más desgraciada de lo que  es... ¡Me da mucha pena, pero mucha pena...,
  2256. 4:31:42pobrecilla...! Que en esta última temporada,  hallándose sola, aburrida, encontrara por ahí
  2257. 4:31:49a un mequetrefe y que éste me la trastornara  con cuatro palabras amorosas... Vamos...,
  2258. 4:31:55pase. No quiero hacer a ese danzante el honor de  preocuparme de él... Bueno, bueno; que se aman,
  2259. 4:32:03que se han hecho mil promesas estúpidas... Los  jóvenes de hoy no saben enamorar; pero fácilmente
  2260. 4:32:09le llenan la cabeza de viento a muchacha tan  soñadora y exaltada como ésta. De fijo que
  2261. 4:32:15le ha ofrecido casarse, y ella se lo cree... Bien  claro está que van y vienen cartitas... ¡Dios mío,
  2262. 4:32:23las tonterías que se dirán!... Como si las leyera.  Y matrimonio por arriba, matrimonio por abajo,
  2263. 4:32:30el estribillo de siempre. Tanta imbecilidad  me movería a risa, si no se tratara de esta
  2264. 4:32:36niña hechicera, mi último trofeo, y como el  último, el más caro a mi corazón. ¡Vive Dios,
  2265. 4:32:44que si estúpidamente me la dejé quitar, ha de  volver a mí; no para nada malo, bien lo sabe Dios,
  2266. 4:32:51pues ya estoy mandado recoger, sino para tener el  gusto de arrancársela al chisgarabís, quien quiera
  2267. 4:32:57que sea, que me la birló, y probar que cuando el  gran don Lope se atufa, nadie puede con él! La
  2268. 4:33:05querré como hija, la defenderé contra todos,  contra las formas y especies varias de amor,
  2269. 4:33:11ya sea con matrimonio, ya sin él... Y ahora, ¡por  vida de...!, ahora me da la gana de ser su padre,
  2270. 4:33:19y de guardarla para mí solo, para mí solo,  pues aún pienso vivir muchos años, y si no
  2271. 4:33:25me cuadra retenerla como mujer, la retendré  como hija querida; pero que nadie la toque,
  2272. 4:33:31¡vive Dios!, nadie la mire siquiera». El profundo egoísmo que estas ideas
  2273. 4:33:38entrañaban fue expresado por el viejo galán  con un resoplido de león, accidente muy suyo
  2274. 4:33:45en los casos críticos de su vida. Fuese  luego junto a Tristana, y con mansedumbre
  2275. 4:33:51que parecía surgir de su ánimo sin ningún  esfuerzo, le acarició las mejillas diciéndole:
  2276. 4:33:58«Pobre alma mía, cálmate. Ha llegado la hora de la  suprema indulgencia. Necesitas un padre amoroso,
  2277. 4:34:06y lo tendrás en mí... Sé que has claudicado  moralmente, antes de cojear con tu piernecita...
  2278. 4:34:13No, no te apures, no te riño... Mía es la culpa;  sí, a mí, sólo a mí, debo echarme los tiempos por
  2279. 4:34:21ese devaneo tuyo, resultado de mi abandono, del  olvido... Eres joven, bonita, ¿Qué extraño es que
  2280. 4:34:29cuantos monigotes te ven en la calle te galanteen?  ¿Qué extraño que entre tantos haya saltado uno,
  2281. 4:34:36menos malo que los demás, y que te haya caído en  gracia..., y que creas en sus promesas tontas,
  2282. 4:34:42y te lances con él a proyectillos de felicidad,  que pronto se te vuelven humo?... Ea, no hablemos
  2283. 4:34:49más de eso. Te lo perdono... Absolución total. Ya  ves..., quiero ser tu padre, y empiezo por...».
  2284. 4:34:57Trémula, recelosa de que tales expresiones fueran  astuto ardid para reducirla a confesar su secreto,
  2285. 4:35:05y sintiendo más que nunca el misterioso  despotismo que don Lope ejercía sobre ella,
  2286. 4:35:11la cautiva negó, balbuciendo excusas; pero  el tirano, con increíble condescendencia,
  2287. 4:35:19redobló sus ternuras y mimos  paternales en estos términos:
  2288. 4:35:25—Es inútil que niegues lo que declara tu  turbación. No sé nada, y lo sé todo. Ignoro y
  2289. 4:35:31adivino. El corazón de la mujer no tiene secretos  para mí. He visto mucho mundo. Ni te pregunto
  2290. 4:35:39quién es el caballerito, ni me importa saberlo.  Conozco la historia, que es de las más viejas,
  2291. 4:35:46de las más adocenadas y vulgares del humano  repertorio. El tal te habrá vuelto tarumba con esa
  2292. 4:35:53ilusión cursi del matrimonio, buena para horteras  y gente menuda. Te habrá hablado del altarito, de
  2293. 4:36:00las bendiciones, y de la vida chabacana y oscura,  con sopa boba, criaturitas, ovillito de algodón,
  2294. 4:36:08brasero, camilla y demás imbecilidades.  Y si tú te tragas semejante anzuelo,
  2295. 4:36:14haz cuenta que te pierdes, que echas a rodar tu  porvenir y le das una bofetada a tu destino...
  2296. 4:36:22—¡Mi destino! —exclamó Tristana,  reanimándose; y sus ojos se llenaron de luz.
  2297. 4:36:29—Tu destino, sí. Has nacido para algo muy grande,  que no podemos precisar aún. El matrimonio te
  2298. 4:36:36zambulliría en la vulgaridad. Tú no puedes  ni debes ser de nadie, sino de ti misma. Esa
  2299. 4:36:43idea tuya de la honradez libre, consagrada a una  profesión noble; esa idea que yo no supe apreciar
  2300. 4:36:50antes y que al fin me ha conquistado, demuestra  la profunda lógica de tu vocación, de tu ambición
  2301. 4:36:58diré, si quieres. Ambicionas porque vales. Si tu  voluntad se dilata, es porque tu entendimiento no
  2302. 4:37:06cabe en ti... ¡Si esto no tiene vuelta de hoja,  niña querida! (Adoptando el tonillo zumbón) ¡Vaya
  2303. 4:37:15que a una mujer de tu temple salirle con  la monserga de las tijeras y el dedalito,
  2304. 4:37:21de la echadura de huevos, del amor de la lumbre,  y del contigo pan y cebolla! Mucho cuidado,
  2305. 4:37:28hija mía, mucho cuidado con esas seducciones para  costureras y señoritas de medio pelo... Porque te
  2306. 4:37:35pondrás buena de la pierna, y serás una actriz tan  extraordinaria, que no haya otra en el mundo. Y si
  2307. 4:37:42no te cuadra ser comedianta, serás otra cosa,  lo que quieras, lo que se te antoje... Yo no
  2308. 4:37:49lo sé..., tú misma lo ignoras aún; no sabemos  más sino que tienes alas. ¿Hacia dónde volarás?
  2309. 4:37:57¡Ah!..., si lo supiéramos, penetraríamos los  misterios del destino, y eso no puede ser.
  2310. 4:38:08XXI —¡Ay,
  2311. 4:38:12Dios mío —decía Tristana para sí, cruzando  las manos y mirando fijamente a su viejo—,
  2312. 4:38:20cuánto sabe este maldito! Él es un  pillastre redomado, sin conciencia;
  2313. 4:38:25pero como saber... ¡vaya si sabe...! —¿Estás conforme con lo que te digo,
  2314. 4:38:31pichona? —le preguntó don Lepe, besando  sus manos, sin disimular la alegría que
  2315. 4:38:37le causaba el sentimiento íntimo de su victoria. —Te diré..., sí... Yo creo que no sirvo para lo
  2316. 4:38:45doméstico; vamos, que no puedo entender... Pero no  sé, no sé si las cosas que sueño se realizarán...
  2317. 4:38:53—¡Ay, yo lo veo tan claro como ésta es luz!  —replicó Garrido, con el acento de honrada
  2318. 4:38:59convicción que sabía tomar en sus fórmulas de  perjurio—. Créeme a mí... Un padre no engaña,
  2319. 4:39:06y yo, arrepentido del daño que te hice, quiero  ser padre para ti, y nada más que padre.
  2320. 4:39:14Siguieron hablando de lo mismo, y don  Lope, con suma habilidad estratégica,
  2321. 4:39:20evolucionó para ganarle al enemigo sus  posiciones, y allí fue el ridiculizar la
  2322. 4:39:26vida boba, la unión eterna con un ser vulgar  y las prosas de la intimidad matrimoñesca.
  2323. 4:39:34Al propio tiempo que estas ideas lisonjeaban a  la señorita, servíanle de lenitivo en su grave
  2324. 4:39:41dolencia. Se sintió mejor aquella tarde, y al  quedarse sola con Saturna, antes de que ésta la
  2325. 4:39:48acostara, tuvo momentos de ideal alborozo, con las  ambiciones más despiertas que nunca, y gozándose
  2326. 4:39:57en la idea de verlas realizadas. «Sí, sí, ¿por  qué no he de ser actriz? Si no, seré lo que
  2327. 4:40:04quiera... Viviré con holgura decorosa, sin ligarme  eternamente a nadie, ni al hombre que amo y amaré
  2328. 4:40:11siempre. Le querré más cuanto más libre sea». Ayudada de Saturna, se acostó, después que
  2329. 4:40:19ésta le hubo curado con esmero exquisito la  rodilla enferma, renovándole los vendajes.
  2330. 4:40:26Intranquila pasó la noche; pero se consolaba  con los efluvios de su imaginación ardorosa,
  2331. 4:40:33y con la idea de pronto restablecimiento.  Aguardaba con ansia el día para escribir a
  2332. 4:40:40Horacio y al amanecer, antes de que se levantara  don Lope, enjaretó una larga y nerviosa epístola.
  2333. 4:40:49«Amor mío, paletito mío, mio diletto, sigo mal;  pero estoy contenta. Mira tú qué cosa tan rara...
  2334. 4:40:57¡Ay, quién me entenderá a mí, si yo misma no me  entiendo! Estoy alegre, sí, y llena de esperanzas,
  2335. 4:41:04que se me cuelan en el alma cuando menos las  llamo. Dios es bueno y me manda estas alegrías,
  2336. 4:41:11sin duda porque me las merezco. Se me  antoja que me curaré, aunque no mejore;
  2337. 4:41:16pero se me antoja, y basta. Me da por pensar  que se cumplirán mis deseos, que seré actriz
  2338. 4:41:23del género trágico, que podré adorarte desde  el castillo de mi independencia comiquil.
  2339. 4:41:29Nos querremos de castillo a castillo, dueños  absolutos de nuestras respectivas voluntades,
  2340. 4:41:35tú libre, libre yo, y tan señora como la que más,  con dominios propios, y sin vida común, ni sagrado
  2341. 4:41:43vínculo, ni sopas de ajo, ni nada de eso. »No me hables a mí del altarito, porque
  2342. 4:41:50te me empequeñeces tanto que no te veo de tan  chiquitín como te vuelves. Esto será un delirio;
  2343. 4:41:57pero nací para delirante crónica, y soy... como  la carne de oveja: se me toma o se me deja. No,
  2344. 4:42:05dejarme no: te retengo, te amarro, pues  mis locuras necesitan de tu amor para
  2345. 4:42:11convertirse en razón. Sin ti, me volvería  tonta, que es lo peor que me podría pasar.
  2346. 4:42:19»Y yo no quiero ser tonta, ni que lo seas tú.  Yo te engrandezco con mi imaginación cuando
  2347. 4:42:25quieres achicarte, y te vuelvo bonito cuando  te empeñas en ponerte feo, abandonando tu arte
  2348. 4:42:31sublime para cultivar rábanos y calabazas. No te  opongas a mi deseo, no desvanezcas mi ilusión;
  2349. 4:42:39te quiero grande hombre, y me saldré con la  mía. Lo siento, lo veo..., no puede ser de
  2350. 4:42:45otra manera. Mi voz interior se entretiene  describiéndome las perfecciones de tu ser...
  2351. 4:42:52No me niegues que eres como te sueño. Déjame a mí  que te fabrique..., no, no es esa la palabra; que
  2352. 4:42:59te componga..., tampoco..., que te reconstruya...,  tampoco... Déjame que te piense conforme a mi real
  2353. 4:43:07gana. Soy feliz así; déjame, déjame». Siguieron a esta carta otras,
  2354. 4:43:14en que la imaginación de la pobre enferma se  lanzaba sin freno a los espacios de lo ideal,
  2355. 4:43:21recorriéndolos como corcel desbocado, buscando el  imposible fin de lo infinito, sin sentir fatiga en
  2356. 4:43:28su loca y gallarda carrera. Véase el género:
  2357. 4:43:34«Mi señor, ¿cómo eres? Mientras más te adoro, más  olvido tu fisonomía; pero te invento otra a mi
  2358. 4:43:41gusto, según mis ideas, según las perfecciones  de que quiero ver adornada tu sublime persona.
  2359. 4:43:48¿Quieres que te hable un poquito de mí?  ¡Ay, padezco mucho! Creí que mejoraba;
  2360. 4:43:54pero no, no quiere Dios. El sabrá por qué.  Tu bello ideal, tu Tristanita podrá ser,
  2361. 4:44:02andando el tiempo, una celebridad; pero yo te  aseguro que no será bailarina... ¡Lo que es
  2362. 4:44:08eso...! Mi piernecita se opondría. Y también voy  creyendo que no será actriz, por la misma razón.
  2363. 4:44:16Estoy furiosa..., cada día peor, con sufrimientos  horribles. ¡Qué médicos estos! No entienden una
  2364. 4:44:24palabra del arte de curar... Nunca creí que  en el destino de las personas influyera tanto
  2365. 4:44:30cosa tan insignificante como es una pierna,  una triste pierna, que sólo sirve para andar.
  2366. 4:44:37El cerebro, el corazón, creí yo que mandarían  siempre; pero ahora, una estúpida rodilla se ha
  2367. 4:44:45erigido en tirana, y aquellos nobles órganos  la obedecen... Quiero decir, no la obedecen,
  2368. 4:44:52ni le hacen maldito caso; pero sufren un absurdo  despotismo, que confío será pasajero. Es como
  2369. 4:44:59si se sublevara la soldadesca... Al fin,  al fin, la canalla tendrá que someterse.
  2370. 4:45:06»Y tú, mi rey querido, ¿qué dices? Si  no fuera porque tu amor me sostiene,
  2371. 4:45:12ya habría yo sucumbido ante la sedición de esta  pata que se me quiere subir a la cabeza. Pero no,
  2372. 4:45:18no me acobardo, y pienso las cosas atrevidas que  he pensado siempre..., no, que pienso más, mucho
  2373. 4:45:26más, y subo, subo siempre. Mis aspiraciones son  ahora más acentuadas que nunca; mi ambición, si
  2374. 4:45:35así quieres llamarla, se desata y brinca como una  loca. Créelo, tú y yo hemos de hacer algo grande
  2375. 4:45:42en el mundo. ¿No aciertas cómo? Pues yo no puedo  explicártelo; pero lo sé. Me lo dice mi corazón,
  2376. 4:45:50que todo lo sabe, que no me ha engañado nunca, ni  puede engañarme. Tú mismo no te formas una idea
  2377. 4:45:56clara de lo que eres y de lo que vales. ¿Será  preciso que yo te descubra a ti mismo? Mírate
  2378. 4:46:03en mí, que soy tu espejo, y te verás en el supremo  Tabor de la glorificación artística. Estoy segura
  2379. 4:46:11de que no te ríes de lo que digo, como segura  estoy de que eres tal y como te pienso, la suma
  2380. 4:46:17perfección moral y física. En ti no hay defectos,  ni puede haberlos, aunque los ojos del vulgo los
  2381. 4:46:24vean. Conócete; haz caso de mí; entrégate sin  recelo a quien te conoce mejor que tú mismo...
  2382. 4:46:33No puedo seguir... Me duele horriblemente...  ¡Que un hueso, un miserable hueso nos...!».
  2383. 4:46:41Jueves. «¡Qué día ayer, y qué noche! Pero
  2384. 4:46:46no me acobardo. El espíritu se me crece con los  sufrimientos. ¿Creerás una cosa? Anoche, cuando el
  2385. 4:46:54pícaro dolor me daba algunos ratitos de descanso,  me volvía todo el saber que leyendo adquirí,
  2386. 4:47:00y que se me había como desvanecido y evaporado.  Entraban las ideas una tras otra, atropellándose,
  2387. 4:47:08y la memoria, una vez que las cogía dentro, ¡zas!,  cerraba la puerta para no dejarlas salir. No te
  2388. 4:47:16asombres; no sólo sé todo lo que sabía, sino que  sé más, muchísimo más. Con las ideas de casa,
  2389. 4:47:23han entrado otras nuevas, desconocidas. Debo yo  de tener un ideón, palomo ladrón, que al salir
  2390. 4:47:31por esos aires, seduce cuantas ideítas encuentra,  y me las trae. Sé más, mucho más que antes. Lo
  2391. 4:47:39sé todo..., no; esto es mucho decir... Hoy me he  sentido muy aliviada, y me dedico a pensar en ti.
  2392. 4:47:47¡Qué bueno eres! Tu inteligencia no conoce igual;  ¡para tu genio artístico no hay dificultades! Te
  2393. 4:47:54quiero con más alma que nunca, porque respetas mi  libertad, porque no me amarras a la pata de una
  2394. 4:48:00silla ni a la pata de una mesa con el cordel  del matrimonio. Mi pasión reclama libertad.
  2395. 4:48:07Sin ese campo no podría vivir. Necesito comerme  libremente la hierba, que crecerá más arrancada
  2396. 4:48:14del suelo por mis dientes. No se hizo para mí  el establo. Necesito la pradera sin término».
  2397. 4:48:22En sus últimas cartas, ya Tristana olvidaba el  vocabulario de que solían ambos hacer alarde
  2398. 4:48:29ingenioso en sus íntimas expansiones habladas  o escritas. Ya no volvió a usar el señó Juan ni
  2399. 4:48:37la Paca de Rímini, ni los terminachos y licencias  gramaticales que eran la sal de su picante estilo.
  2400. 4:48:45Todo ello se borró de su memoria, como se fue  desvaneciendo la persona misma de Horacio,
  2401. 4:48:51sustituida por un ser ideal, obra temeraria de  su pensamiento, ser en quien se cifraban todas
  2402. 4:48:59las bellezas visibles e invisibles. Su corazón se  inflamó en un cariñazo que bien podría llamarse
  2403. 4:49:06místico, por lo incorpóreo y puramente soñado del  ser que tales afectos movía. El Horacio nuevo e
  2404. 4:49:15intangible parecíase un poco al verdadero, pero  nada más que un poco. De aquel bonito fantasma
  2405. 4:49:24iba haciendo Tristana la verdad elemental de su  existencia, pues sólo vivía para él, sin caer
  2406. 4:49:31en la cuenta de que tributaba culto a un Dios de  su propia cosecha. Y este culto se expresaba en
  2407. 4:49:39cartas centellantes, trazadas con trémula mano,  entre las alternadas excitaciones del insomnio
  2408. 4:49:46y la fiebre, y que sólo por mecánica costumbre  eran dirigidas a Villajoyosa, pues en realidad
  2409. 4:49:54debían expedirse por la estafeta del ensueño  hacia la estación de los espacios imaginarios.
  2410. 4:50:02Miércoles. «Maestro y señor, mis dolores me llevan a ti,
  2411. 4:50:08como me llevarían mis alegrías si algunas tuviera.  Dolor y gozo son un mismo impulso para volar...
  2412. 4:50:15cuando se tienen alas. En medio de las desgracias  con que me aflige, Dios me hace el inmenso bien
  2413. 4:50:22de concederme tu amor. ¿Qué importa el dolor  físico? Nada. Lo soportaré con resignación,
  2414. 4:50:30siempre que tú... no me duelas. ¡Y no me digan  que estás lejos! Yo te traigo a mi lado, te siento
  2415. 4:50:37junto a mí, y te veo y te toco; tengo bastante  poder de imaginación para suprimir la distancia,
  2416. 4:50:45y contraer el tiempo conforme se me antoja». Jueves.
  2417. 4:50:52«Aunque no me lo digas, sé que eres como debes  ser. Lo siento en mí. Tu inteligencia sin par,
  2418. 4:50:58tu genio artístico lanzan sus chispazos dentro de  mi propio cerebro. Tu sentimiento elevadísimo del
  2419. 4:51:06bien, en mi propio corazón parece que ha hecho su  nido... ¡Ay, para que veas la virtud del espíritu!
  2420. 4:51:14Cuando pienso mucho en ti, se me quita el dolor.  Eres mi medicina, o al menos un anestésico que
  2421. 4:51:21mi doctor no entiende. ¡Si vieras..! Miquis se  pasma de mi serenidad. Sabe que te adoro; pero
  2422. 4:51:29no conoce lo que vales, ni que eres el pedacito  más selecto de la divinidad. Si lo supiera, sería
  2423. 4:51:35parco en recetar calmantes, menos activos que  la idea de ti... He metido en un puño el dolor,
  2424. 4:51:42porque necesitaba reposo para escribirte. Con mi  fuerza de voluntad, que es enorme, y con el poder
  2425. 4:51:49del pensamiento, consigo algunas treguas. Llévese  el demonio la pierna. Que me la corten. Para nada
  2426. 4:51:56la necesito. Tan espiritualmente te amaré con  una pierna, como con dos..., como sin ninguna».
  2427. 4:52:04Viernes. «No me hace falta ver los primores
  2428. 4:52:08de tu arte maravilloso. Me los figuro como si  delante de mis ojos los tuviera. La naturaleza
  2429. 4:52:15no tiene secretos para ti. Más que tu maestra es  tu amiga. De sopetón se introduce en tus obras,
  2430. 4:52:23sin que tú lo solicites, y tus miradas la clavan  en el lienzo antes que los pinceles. Cuando yo me
  2431. 4:52:31ponga buena, haré lo mismo. Me rebulle aquí dentro  la seguridad de que lo he de hacer. Trabajaremos
  2432. 4:52:37juntos, porque ya no podré ser actriz; voy viendo  que es imposible..., ¡pero lo que es pintora...!
  2433. 4:52:45No hay quien me lo quite de la cabeza. Tres o  cuatro lecciones tuyas me bastarán para seguir
  2434. 4:52:50tus huellas, siempre a distancia, se entiende...  ¿Me enseñarás? Sí, porque tu grandeza de alma
  2435. 4:52:58corre parejas con tu entendimiento, y eres el  sumo bien, la absoluta bondad, como eres...,
  2436. 4:53:06aunque no quieras confesarlo, la suprema belleza». XXII
  2437. 4:53:16El efecto que estas deshilvanadas y  sutiles razones hacían en Horacio,
  2438. 4:53:21fácilmente se comprenderá. Viose convertido  en un ser ideal, y a cada carta que recibía,
  2439. 4:53:29entrábanle dudas acerca de su propia personalidad,  llegando al extremo increíble de preguntarse si
  2440. 4:53:36era él como era, o como le pintaba con su indómita  pluma la visionaria niña de don Lepe. Pero su
  2441. 4:53:45inquietud y confusión no le impidieron ver el  peligro tras ellas oculto, y empezó a creer que
  2442. 4:53:51Paquita de Rímini más padecía de la cabeza que de  las extremidades. Asaltado de ideas pesimistas,
  2443. 4:53:59y lleno de zozobra y cavilaciones, resolvió  marchar a Madrid, y ya tenía dispuesto todo
  2444. 4:54:06para el viaje, a últimos de febrero, cuando un  repentino ataque de hemoptisis de doña Trinidad
  2445. 4:54:13le encadenó a Villajoyosa en tan mala ocasión. En los mismos últimos días de esta ocurrencia,
  2446. 4:54:21pasaban en Madrid y en la casa de don Lope  cosas de extraordinaria gravedad, que deben ser
  2447. 4:54:27puntualmente referidas. Tristana empeoró tanto,  que nada pudo su fuerza de voluntad contra el
  2448. 4:54:35dolor intensísimo, acompañado de fiebre, vómitos  y malestar general. Desesperado y aturdido, sin
  2449. 4:54:44la presencia de ánimo que requería el caso, don  Lope creía conjurar el peligro clamando al Cielo,
  2450. 4:54:52ya con acento de piedad, ya con amenazas y  blasfemias. Su irreflexivo temor le hacía
  2451. 4:55:00ver la salvación de la enferma en los cambios de  tratamiento: despedido Miquis, hubo que llamarle
  2452. 4:55:08otra vez, porque su sucesor era de los que todo  lo curan con sanguijuelas, y esta medicación,
  2453. 4:55:14si al principio determinó algún alivio, luego  aniquiló las cortas fuerzas de la paciente.
  2454. 4:55:22Alegrose Tristana de la vuelta de Miquis,  porque le inspiraba simpatía y confianza,
  2455. 4:55:28levantándole el espíritu con el poder terapéutico  de su afabilidad. Los calmantes enérgicos le
  2456. 4:55:36devolvieron por algunas horas cada día la virtud  preciosa de consolarse con su propia imaginación,
  2457. 4:55:44de olvidar el peligro, pensando en bienes  imaginarios y en glorias remotísimas.
  2458. 4:55:51Aprovechó los momentos de sedación para  escribir algunas cartas breves, compendiosas,
  2459. 4:55:58que el mismo don Lope, sin hacer ya misterio de  su indulgencia, se encargaba de echar al correo.
  2460. 4:56:06—Basta de tapujos, niña mía —le dijo con alardes  de confianza paterna—. Para mí no hay secretos.
  2461. 4:56:13Y si tus cartitas te consuelan, yo no te riño, ni  me opongo a que las escribas. Nadie te comprende
  2462. 4:56:20como yo, y el mismo que tiene la dicha de leer  tus garabatos, no está a la altura de ellos,
  2463. 4:56:26ni merece tanto honor. En fin, ya te irás  convenciendo... Entre tanto, muñeca de mi vida,
  2464. 4:56:34escribe todo lo que quieras, y si algún día no  tuvieras ganas de manejar la pluma, díctame,
  2465. 4:56:40y seré tu secretario. Ya ves la importancia que  doy a ese juego infantil... ¡Cosas de chiquillos,
  2466. 4:56:48que comprendo perfectamente, porque yo también  he tenido veinte años, yo también he sido tonto,
  2467. 4:56:55y a cuanta niña me caía por delante, la llamaba mi  bello ideal, y le ofrecía mi blanquísima mano...
  2468. 4:57:03Terminaba estas bromas con una risita  no muy sincera, que inútilmente quería
  2469. 4:57:09comunicar a Tristana, y al fin él solo  reía sus propios chistes, disimulando la
  2470. 4:57:17terrible procesión que por dentro le andaba. Augusto Miquis iba tres veces al día, y aún no
  2471. 4:57:24estaba contento don Lope, decidido a emplear todos  los recursos de la ciencia médica para sanar a su
  2472. 4:57:32muñeca infeliz. En aquel caso no se contentaba  con dar la camisa, pues la piel misma le hubiera
  2473. 4:57:39parecido corto sacrificio para objeto tan grande. —Si mis recursos se acaban por completo —decía—,
  2474. 4:57:47lo que no es imposible al paso que vamos,  haré lo que siempre me repugnó y me repugna,
  2475. 4:57:53daré sablazos, me rebajaré a pedir auxilio a mis  parientes de Jaén, que es para mí el colmo de la
  2476. 4:57:59humillación y de la vergüenza. Mi dignidad no vale  un pito ante la tremenda desgracia que me desgarra
  2477. 4:58:06el corazón, este corazón que era de bronce y ahora  es pura manteca. ¡Quién me lo había de decir!
  2478. 4:58:14Nada me afectaba, y los sentimientos de toda la  humanidad me importaban un ardite... Pues ahora,
  2479. 4:58:21la piernecita de esta pobre mujer me parece a mí  que nos va a traer el desequilibrio del universo.
  2480. 4:58:28Creo que hasta el momento presente no he conocido  cuánto la quiero, ¡pobrecilla! Es el amor de mi
  2481. 4:58:35vida, y no consiento perderla por nada de este  mundo. A Dios mismo, a la muerte se la disputaré.
  2482. 4:58:43Reconozco en mí un egoísmo capaz de mover las  montañas, un egoísmo que no vacilo en llamar
  2483. 4:58:48santo, porque me lleva a la reforma de mi carácter  y de todo mi ser. Por él abomino de mis aventuras,
  2484. 4:58:55de mis escándalos; por él me consagraré, si  Dios me concede lo que le pido, al bien y a
  2485. 4:59:02la dicha de esta sin par mujer, que no es mujer,  sino un ángel de sabiduría y de gracia. ¡Y yo la
  2486. 4:59:09tuve en mis manos y no supe entenderla! Confiesa  y declara, Lope amigo, que eres un zote, que sólo
  2487. 4:59:17la vida instruye, y que la ciencia verdadera  no crece sino en los eriales de la vejez...
  2488. 4:59:25En su trastorno insano, tan pronto volvía los  ojos a la medicina como al charlatanismo. Una
  2489. 4:59:32mañana le llevó Saturna el cuento de que  cierta curandera, establecida en Tetuán,
  2490. 4:59:38y cuya fama y pestigio llegaban por acá hasta  Cuatro Caminos, y por allá hasta los mismos muros
  2491. 4:59:45de Fuencarral, curaba los tumores blancos con  la aplicación de las llamadas hierbas calleras.
  2492. 4:59:53Oírlo don Lope y mandar que viniera la que tales  prodigios hacía, fue todo uno, y poco le importaba
  2493. 5:00:01que don Augusto pusiese mala cara. Descolgose la  comadre con un pronóstico muy risueño, y aseguró
  2494. 5:00:09que aquello era cosa de días. Revivió en don Lepe  la esperanza; hízose cuanto la vieja dispuso;
  2495. 5:00:17enterose Miquis aquella misma tarde y no se  enojó, dando a entender que el emplasto de la
  2496. 5:00:24profesora libre de Tetuán no produciría daño ni  provecho a la enferma. Maldijo don Lope a todas
  2497. 5:00:31las charlatanas habidas y por haber, mandándolas  que se fueran con cien mil pares de demonios, y se
  2498. 5:00:39restablecieron los planes y estilos de la ciencia. Pasó Tristana una noche infernal, con violentos
  2499. 5:00:48accesos de fiebre, entrecortados de intensísimo  frío en la espalda. Garrido, a quien se podía
  2500. 5:00:56ahorcar con un cabello, no tuvo más que ver  la cara del doctor, en su visita matutina,
  2501. 5:01:03para comprender que el mal entraba en un período  de gravedad crítica, pues aunque el bueno de
  2502. 5:01:09Augusto sabía disfrazar ante los enfermos su  impresión diagnóstica, aquel día pudo más la
  2503. 5:01:16pena que el disimulo. La misma Tristana se  le adelantó, diciendo con aparente serenidad:
  2504. 5:01:24—Comprendido, doctor... Esta... no la  cuento. No me importa. La muerte me gusta;
  2505. 5:01:31se me está haciendo simpática. Tanto padecer va  consumiendo las ganas de vivir... Hasta anoche,
  2506. 5:01:38figurábaseme que el vivir es algo bonito...  a veces... Pero ya me encariño con la idea
  2507. 5:01:44de que lo más gracioso es morirse..., no  sentir dolor..., ¡qué delicia, qué gusto!...
  2508. 5:01:52Echose a llorar, y el bravo don Lepe necesitó  evocar todo su coraje para no hacer pucheros.
  2509. 5:02:00Después de consolar a la enferma con  cuatro mentiras muy bien tramadas,
  2510. 5:02:05encerrose Miquis con don Lope en el cuarto  de éste, dejándose en la puerta sus bromas y
  2511. 5:02:12la máscara de amabilidad caritativa, y le  habló con la solemnidad propia del caso.
  2512. 5:02:19—Amigo don Lope —dijo, poniendo sus dos manos  sobre los hombros del caballero, que parecía
  2513. 5:02:26más muerto que vivo—, hemos llegado a lo que yo me  temía. Tristanita está muy grave. A un hombre como
  2514. 5:02:34usted, valiente y de espíritu sereno, capaz de  atemperarse a las circunstancias más angustiosas
  2515. 5:02:40de la vida, se le debe hablar con claridad. —Sí —murmuró el caballero, haciéndose el valiente,
  2516. 5:02:49y creyendo que el cielo se le venía encima,  por lo cual, con movimiento instintivo,
  2517. 5:02:55alzó las manos como para sostenerlo. —Pues sí... La fiebre altísima,
  2518. 5:03:02el frío en la médula, ¿sabe usted lo que es?  Pues el síntoma infalible de la reabsorción...
  2519. 5:03:11—Ya, ya comprendo... —La reabsorción...,
  2520. 5:03:14el envenenamiento de la sangre..., la... —Sí..., y...
  2521. 5:03:20—Nada, amigo mío. Ánimo. No  hay más remedio que operar...
  2522. 5:03:26—¡Operar! —exclamó Garrido, en el  colmo del aturdimiento—. Cortar...,
  2523. 5:03:31¿no es eso? ¿Y usted cree...? —Puede salvarse, aunque no lo aseguro.
  2524. 5:03:37—¿Y cuándo...? —Hoy mismo. No hay que perder tiempo...
  2525. 5:03:41Una hora que perdamos, nos haría llegar tarde. Don Lope fue asaltado de una especie de demencia
  2526. 5:03:48al oír esto, y dando saltos como fiera  herida, tropezando con los muebles,
  2527. 5:03:54y golpeándose el cráneo, pronunció estas  incongruentes y desatentadas expresiones:
  2528. 5:04:01—¡Pobre niña...!, cortarle la... ¡Oh!, mutilarla  horriblemente... ¡Y qué pierna, doctor...!,
  2529. 5:04:07una obra maestra de la Naturaleza... Fidias  mismo la querría para modelar sus estatuas
  2530. 5:04:13inmortales... ¿Pero qué ciencia es esa,  que no sabe curar sino cortando? ¡Ah!,
  2531. 5:04:19no saben ustedes de la misa la media...  Don Augusto, por la salvación de su alma,
  2532. 5:04:25invente usted algún otro recurso. ¡Quitarle  una pierna! Si eso se arreglara cortándome a
  2533. 5:04:31mí las dos... ahora mismo, aquí están...  Ea, empiece usted..., y sin cloroformo.
  2534. 5:04:39Los gritos del buen caballero debieron  de oírse en el cuarto de Tristana,
  2535. 5:04:44porque entró Saturna, asustadísima, a  ver qué demonches le pasaba a su amo.
  2536. 5:04:51—Vete de aquí, bribona..., tú tienes la culpa.  Digo, no... ¡Cómo está mi cabeza!.. Vete,
  2537. 5:04:57Saturna, y dile a la niña que no consentiré se le  corte ni tanto así de pierna, ni de nada. Primero
  2538. 5:05:03me corto yo la cabeza... No, no se lo digas...  Cállate... Que no se entere... Pero habrá que
  2539. 5:05:10decírselo... Yo me encargo..., Saturna, mucho  cuidado con lo que hablas... Lárgate, déjanos.
  2540. 5:05:19Y volviéndose al médico, le dijo: —Dispénseme, querido Augusto,
  2541. 5:05:24no sé lo que pienso. Estoy loco... Se hará  todo, todo lo que la facultad disponga...
  2542. 5:05:31¿Qué dice usted?, ¿que hoy mismo...? —Sí, cuanto más pronto mejor. Vendrá mi
  2543. 5:05:37amigo el doctor Ruiz Alonso, cirujano de punta,  y... Veremos. Creo que practicada con felicidad
  2544. 5:05:44la amputación, la señorita podrá salvarse. —¡Podrá salvarse! De modo que ni aun así es
  2545. 5:05:50seguro... ¡Ay, doctor, no me vitupere usted  por mi cobardía! No sirvo para estas cosas...
  2546. 5:05:57Me vuelvo un chiquillo de diez años. ¡Quién lo  había de decir! ¡Yo que he sabido afrontar sin
  2547. 5:06:03un fruncimiento de cejas los mayores peligros...! —Señor don Lope —dijo Miquis con triste acento—,
  2548. 5:06:12en estas ocasiones de prueba se ven los puntos que  calza nuestra capacidad para el infortunio. Muchos
  2549. 5:06:18que se tienen por cobardes resultan animosos, y  otros que se creen gallos salen gallinitas. Usted
  2550. 5:06:24sabrá ponerse a la altura de la situación. —Y será forzoso prepararla... ¡Dios mío,
  2551. 5:06:30qué trance! Yo me muero...,  yo no sirvo, don Augusto...
  2552. 5:06:35—¡Pobrecilla! No se lo diremos  claramente. La engañaremos.
  2553. 5:06:40—¡Engañarla! No se ha enterado  usted todavía de su penetración.
  2554. 5:06:45—En fin, vamos allá, que  en estas cosas, señor mío,
  2555. 5:06:49hay que contar siempre con alguna circunstancia  inesperada y favorable. Es fácil que ella,
  2556. 5:06:54si tanta agudeza tiene, lo haya comprendido, y  no necesitemos... El enfermo suele ver muy claro.
  2557. 5:07:03XXIII No se equivocaba
  2558. 5:07:08el sagaz alumno de Hipócrates. Cuando entraron  a ver a Tristana, ésta les recibió con semblante
  2559. 5:07:15entre risueño y lloroso. Se reía, y dos gruesos  lagrimones corrían por sus mejillas de papel.
  2560. 5:07:23—Ya, ya sé lo que tienen que decirme... No  hay que apurarse. Soy valiente... Si casi me
  2561. 5:07:29alegro... Y sin casi..., porque vale más que me la  corten... Así no sufriré... ¿Qué importa tener una
  2562. 5:07:37sola pierna? Digo, como importar... ¡Pero si ya en  realidad no la tengo, si no me sirve para nada...!
  2563. 5:07:44Fuera con ella, y me pondré buena, y andaré...  con muletas, o como Dios me dé a entender...
  2564. 5:07:51—Hija mía, te quedarás buenísima —dijo don Lope,  envalentonándose al verla tan animosa—. Pues si yo
  2565. 5:07:59supiera que cortándome las dos me quedaba  sin reúma, hoy mismo... Después de todo,
  2566. 5:08:05las piernas se sustituyen por aparatos mecánicos  que fabrican los ingleses y alemanes, y con ellos
  2567. 5:08:12se anda mejor que con estos maldecidos  remos que nos ha encajado la naturaleza.
  2568. 5:08:18—En fin —agregó Miquis—, no se asuste la  muñeca, que no la haremos sufrir nada...,
  2569. 5:08:24pero nada... Ni se enterará usted. Y luego  se sentirá muy bien, y dentro de unos
  2570. 5:08:30cuantos días ya podrá entretenerse en pintar... —Hoy mismo —dijo el viejo, haciendo de tripas
  2571. 5:08:37corazón, y procurando tragarse el nudo que en  la garganta sentía—, te traigo el caballete,
  2572. 5:08:44la caja de colores... Verás, verás qué  cuadros tan bonitos nos vas a pintar.
  2573. 5:08:51Con un cordial apretón de manos se despidió  Augusto, anunciándole su pronta vuelta sin
  2574. 5:08:56precisar la hora, y solos Tristana y don  Lope, estuvieron un ratito sin hablarse.
  2575. 5:09:04—¡Ah!, tengo que escribir —dijo la enferma. —¿Podrás, vida mía? Mira que estás muy débil.
  2576. 5:09:11Díctame, y yo escribiré. Al decir esto, llevaba junto
  2577. 5:09:16a la cama la tabla que servía de mesa,  y la resmilla de papel y el tintero.
  2578. 5:09:22—No... Puedo escribir... Es particular lo que  ahora me pasa. Ya no me duele. Casi no siento
  2579. 5:09:29nada. ¡Vaya si puedo escribir! Venga... Un  poquito me tiembla el pulso, pero no importa.
  2580. 5:09:36Delante del tirano escribió estas líneas: «Allá va una noticia que no sé si es buena o mala.
  2581. 5:09:45Me la cortan. ¡Pobrecita pierna! Pero ella tiene  la culpa... ¿para qué es mala? No sé si me alegro,
  2582. 5:09:53porque, en verdad, la tal patita no me sirve para  nada. No sé si lo siento, porque me quitan lo que
  2583. 5:09:59fue parte de mi persona..., y voy a tener sin ella  cuerpo distinto del que tuve... ¿Qué piensas tú?
  2584. 5:10:07Verdaderamente, no es cosa de apurarse por  una pierna. Tú, que eres todo espíritu, lo
  2585. 5:10:13creerás así. Yo también lo creo. Y lo mismo has de  quererme con un remo que con dos. Ahora pienso que
  2586. 5:10:20habría hecho mal en dedicarme a la escena. ¡Uf!,  arte poco noble, que fatiga el cuerpo y empalaga
  2587. 5:10:26el alma. ¡La pintura!..., eso ya es otra cosa...  Me dicen que no sufriré nada en la... ¿lo digo?,
  2588. 5:10:34en la operación... ¡Ay!, hablando en plata,  esto es muy triste, y yo no lo soportaré sino
  2589. 5:10:41sabiendo que seré la misma para ti después de  la carnicería.... ¿Te acuerdas de aquel grillo
  2590. 5:10:46que tuvimos, y que cantaba más y mejor después de  arrancarle una de las patitas? Te conozco bien,
  2591. 5:10:53y sé que no desmereceré nada para ti... No  necesitas asegurármelo para que yo lo crea y lo
  2592. 5:10:59afirme... Vamos, ¿a que al fin resulta que estoy  alegre?... Sí, porque ya no padeceré más. Dios me
  2593. 5:11:08alienta, me dice que saldré bien del lance, y  que después tendré salud y felicidad, y podré
  2594. 5:11:14quererte todo lo que se me antoje, y ser pintora,  o mujer sabia, y filósofa por todo lo alto... No,
  2595. 5:11:22no puedo estar contenta. Quiero encandilarme, y...  no me resulta... Basta por hoy. Aunque sé que me
  2596. 5:11:30querrás siempre, dímelo para que conste. Como no  puedes engañarme, ni cabe la mentira en un ser que
  2597. 5:11:37reúne todas las formas del bien, lo que me digas  será mi Evangelio... Si tú no tuvieras brazos ni
  2598. 5:11:43piernas, yo te querría lo mismo. Conque...». Las últimas líneas apenas se entendían,
  2599. 5:11:50por el temblor de la escritura. Al soltar  la pluma, cayó la muñeca infeliz en grande
  2600. 5:11:57abatimiento. Quiso romper la carta, arrepintiose  de ello, y por fin la entregó a don Lope, abierta,
  2601. 5:12:06para que le pusiese el sobre y la enviase  a su destino. Era la primera vez que no se
  2602. 5:12:11cuidaba de defender ni poco ni mucho el secreto  epistolar. Llevose Garrido a su cuarto el papel,
  2603. 5:12:19y lo leyó despacio, sorprendido de la serenidad  con que la niña trataba de tan grave asunto.
  2604. 5:12:26«Lo que es ahora —dijo al escribir el sobre, y  como si hablara con la persona cuyo nombre trazaba
  2605. 5:12:33su pluma—, ya no te temo. La perdiste, la perdiste  para siempre, pues esas bobadas del amor eterno,
  2606. 5:12:41del amor ideal, sin piernas ni brazos, no son  más que un hervor insano de la imaginación. Te he
  2607. 5:12:49vencido. Triste es mi victoria, pero cierta. Dios  sabe que no me alegro de ella sino descartando el
  2608. 5:12:56motivo, que es la mayor pena de mi vida... Ya me  pertenece en absoluto hasta que mis días acaben!
  2609. 5:13:03¡Pobre muñeca con alas! Quiso alejarse de mí,  quiso volar; pero no contaba con su destino,
  2610. 5:13:10que no le permite revoloteos ni correrías;  no contaba con Dios, que me tiene ley...,
  2611. 5:13:17no sé por qué..., pues siempre se pone de mi  parte en estas contiendas... El sabrá la razón...,
  2612. 5:13:24y cuando se me escapa lo que quiero..., me lo  trae atadito de pies y manos. ¡Pobre alma mía,
  2613. 5:13:31adorable chicuela, la quiero, la querré siempre  como un padre! Ya nadie me la quita, ya no...».
  2614. 5:13:38En el fondo de estos sentimientos tristísimos  que don Lope no sacó del corazón a los labios,
  2615. 5:13:45palpitaba una satisfacción de amor propio, un  egoísmo elemental y humano de que él mismo no
  2616. 5:13:52se daba cuenta. «¡Sujeta para siempre! ¡Ya no  más desviaciones de mí!». Repitiendo esta idea,
  2617. 5:14:00parecía querer aplazar el contento que de  ella se derivaba, pues no era la ocasión
  2618. 5:14:06muy propicia para alegrarse de cosa alguna. Halló después a la joven bastante alicaída,
  2619. 5:14:13y empleó para reanimarla, ya los razonamientos  piadosos, ya consideraciones ingeniosísimas
  2620. 5:14:21acerca de la inutilidad de nuestras extremidades  inferiores. A duras penas tomó Tristana algún
  2621. 5:14:29alimento; el buen Garrido no pudo pasar nada. A  las dos entraron Miquis, Ruiz Alonso y un alumno
  2622. 5:14:39de Medicina, que hacía de ayudante, pasando a  la sala silenciosos y graves. Uno de los tres
  2623. 5:14:46llevaba, cuidadosamente envuelto en un paño,  el estuche que contenía las herramientas del
  2624. 5:14:52oficio. Poco después entró un mozo que llevaba  los frascos llenos de líquidos antisépticos.
  2625. 5:15:01Recibioles don Lope como si recibiera al  verdugo cuando va a pedir perdón al condenado
  2626. 5:15:07a muerte, y a prepararle para el suplicio. —Señores —dijo—, esto es muy triste, muy triste...
  2627. 5:15:16Y no pudo pronunciar una palabra más. Miquis fue  al cuarto de la enferma, y se anunció con donaire:
  2628. 5:15:25—Guapa moza, todavía no hemos venido...,  quiero decir..., he venido yo solo. A ver,
  2629. 5:15:31¿qué tal?, ese pulso... Tristana se puso lívida,
  2630. 5:15:36clavando en el médico una mirada medrosa,  infantil, suplicante. Para tranquilizarla,
  2631. 5:15:43asegurole Miquis que confiaba en curarla completa  y radicalmente, que su excitación era precursora
  2632. 5:15:49de la mejoría franca y segura, y que para  calmarla le iba a dar un poquitín de éter...
  2633. 5:15:57—Nada, hija, basta echar unas gotitas de líquido  en un pañuelo, y olerlo, para conseguir que los
  2634. 5:16:03pícaros nervios entren en caja. Mas no era fácil engañarla.
  2635. 5:16:09La pobre señorita comprendió las intenciones  de Augusto, y le dijo, esforzándose en sonreír:
  2636. 5:16:17—Es que quiere usted dormirme... Bueno. Me alegro  de conocer ese sueño profundo, con el cual no
  2637. 5:16:24puede ningún dolor, por muy perro que sea. ¡Qué  gusto! ¿Y si no despierto, si me quedo allá...?
  2638. 5:16:31—¡Qué ha de quedarse...! Buenos tontos  seríamos... —dijo Augusto, a punto que
  2639. 5:16:37entraba don Lope consternado, medio muerto. Y resueltamente se puso a preparar la droga,
  2640. 5:16:45volviendo la espalda a la enferma, dejando sobre  una cómoda el frasquito del precioso anestésico.
  2641. 5:16:52Hizo con su pañuelo una especie de nido chiquitín,  en el cual puso los algodones impregnados de
  2642. 5:16:58cloroformo, y entretanto se difundió por  la habitación un fuerte olor de manzanas.
  2643. 5:17:06—¡Qué bien huele! —dijo la señorita, cerrando  los ojos, como si rezara mentalmente.
  2644. 5:17:14Y al instante le aplicó Augusto a la nariz el  hueco del pañuelo. Al primer efecto de somnolencia
  2645. 5:17:20siguió sobresalto, inquietud epiléptica,  convulsiones y una verbosidad desordenada,
  2646. 5:17:27como de embriaguez alcohólica. «No quiero, no  quiero... Ya no me duele... ¿Para qué cortar?...
  2647. 5:17:35¡Está una tocando todas las sonatas de Beethoven,  tocándolas tan bien... al piano, cuando vienen
  2648. 5:17:40estos tíos indecentes a pellizcarle a una las  piernas!... Pues que sajen, que corten... y yo
  2649. 5:17:47sigo tocando. El piano no tiene secretos para  mí... Soy el mismo Beethoven, su corazón, su
  2650. 5:17:54cuerpo, aunque las manos sean otras... Que no me  quiten también las manos, porque entonces... Nada,
  2651. 5:18:01que no me dejo quitar esta mano; la agarro con  la otra para que no me la lleven... y la otra la
  2652. 5:18:06agarro con ésta, y así no me llevan ninguna.  Miquis, usted no es caballero, ni lo ha sido
  2653. 5:18:13nunca, ni sabe tratar con señoras, ni menos con  artistas eminentes... No quiero que venga Horacio
  2654. 5:18:20y me vea así. Se figurará cualquier cosa mala...  Si estuviera aquí señó Juan, no permitiría esta
  2655. 5:18:27infamia... Atar a una pobre mujer, ponerle sobre  el pecho una piedra tan grande, tan grande... y
  2656. 5:18:33luego llenarle la paleta de ceniza para que  no pueda pintar... ¡Cosa tan extraordinaria!
  2657. 5:18:40¡Cómo huelen las flores que he pintado! Pero si  las pinté creyendo pintarlas, ¿cómo es que ahora
  2658. 5:18:45me resultan vivas..., vivas? ¡Poder del genio  artístico! He de retocar otra vez el cuadro de
  2659. 5:18:52las Hilanderas para ver si me sale un poquitito  mejor. La perfección, esa perfección endiablada,
  2660. 5:19:00¿dónde está?... Saturna, Saturna..., ven, me  ahogo... Este olor de las flores... No, no, es la
  2661. 5:19:08pintura, que cuanto más bonita, más venenosa...». Quedó al fin inmóvil, la boca entreabierta,
  2662. 5:19:16quieta la pupila.. De vez en cuando lanzaba un  quejido como de mimo infantil, tímido esfuerzo del
  2663. 5:19:23ser aplastado bajo la losa de aquel sueño brutal.  Antes de que la cloroformización fuera completa,
  2664. 5:19:32entraron los otros dos sicarios, que así  en su pensamiento les llamaba don Lope,
  2665. 5:19:37y en cuanto creyeron bien preparada a la  paciente, colocáronla en un catre con colchoneta,
  2666. 5:19:44dispuesto para el caso, y ganando no ya minutos  sino segundos, pusieron manos en la triste obra.
  2667. 5:19:52Don Lope trincaba los dientes, y a ratos,  no pudiendo presenciar cuadro tan lastimoso,
  2668. 5:19:59se marchaba de la habitación para volver  enseguida, avergonzándose de su pusilanimidad.
  2669. 5:20:07Vio poner la venda de Esmarch, tira de goma  que parece una serpiente. Empezó luego el
  2670. 5:20:13corte por el sitio llamado de elección; y  cuando tallaban el colgajo, la piel que ha
  2671. 5:20:19de servir para formar después el muñón; cuando  a los primeros tajos del diligente bisturí vio
  2672. 5:20:26don Lope la primera sangre, su cobardía trocose  en valor estoico, altanero, incapaz de flaquear;
  2673. 5:20:35su corazón se volvió de bronce, de pergamino su  cara, y presenció hasta el fin con ánimo entero
  2674. 5:20:42la cruel operación, realizada con suma habilidad y  prestreza por los tres médicos. A la hora y cuarto
  2675. 5:20:51de haber empezado a cloroformizar a la paciente,  Saturna salía presurosa de la habitación con un
  2676. 5:20:59objeto largo y estrecho envuelto en una sábana.  Poco después, bien ligadas las arterias, cosida
  2677. 5:21:07la piel del muñón, y hecha la cura antiséptica con  esmero prolijo, empezó el despertar lento y triste
  2678. 5:21:16de la señorita de Reluz, su nueva vida, después  de aquel simulacro de muerte, su resurrección,
  2679. 5:21:25dejándose un pie y dos tercios de pierna en  el seno de aquel sepulcro que a manzanas olía.
  2680. 5:21:35XXIV —¡Ay,
  2681. 5:21:39todavía me duele! —fueron las primeras palabras  que pronunció al volver del tenebroso abismo.
  2682. 5:21:46Y después, su fisonomía pálida y descompuesta  revelaba como un profundo análisis autopersonal,
  2683. 5:21:55algo semejante a la intensísima fuerza  de observación que los aprensivos dirigen
  2684. 5:22:01sobre sus propios órganos, auscultando  su respiración y el correr de la sangre,
  2685. 5:22:07palpando mentalmente sus músculos, y acechando  el vibrar de sus nervios. Sin duda la pobre niña
  2686. 5:22:15concentraba todas las fuerzas de su mente en aquel  vacío de su extremidad inferior, para reponer el
  2687. 5:22:23miembro perdido, y conseguía restaurarlo tal como  fue antes de la enfermedad, sano, vigoroso y ágil.
  2688. 5:22:32Sin gran esfuerzo imaginaba que tenía sus dos  piernas, y que andaba con ellas garbosamente,
  2689. 5:22:39con aquel pasito ligero que la llevaba  en un periquete al estudio de Horacio.
  2690. 5:22:46—¿Qué tal, mi niña? —le preguntó  don Lope haciéndole caricias.
  2691. 5:22:51Y ella, tocando suavemente los blancos cabellos  del galán caduco, le contestó con gracia:
  2692. 5:22:59—Muy bien... Me siento muy descansadita. Si me  dejaran, ahora mismo me echaría a correr..., digo,
  2693. 5:23:06a correr no... No estamos para esas bromas. Augusto y don Lope, cuando los otros dos
  2694. 5:23:13médicos se habían marchado, diéronle  seguridades de completa curación,
  2695. 5:23:18y se felicitaron del éxito quirúrgico con  un entusiasmo que no podían comunicarle.
  2696. 5:23:24Pusiéronla cuidadosamente en su lecho en las  mejores condiciones de higiene y comodidad, y
  2697. 5:23:30ya no había más que hacer sino esperar los diez o  quince días críticos subsiguientes a la operación.
  2698. 5:23:38Durante este período, no tuvo sosiego el bueno  de Garrido, porque si bien el traumatismo se
  2699. 5:23:45presentaba en las mejores condiciones, el  abatimiento y postración de la niña eran para
  2700. 5:23:52causar alarma. No parecía la misma, y denegaba  su propio ser; ni una vez siquiera pensó en
  2701. 5:24:00escribir cartas, ni salieron a relucir aquellas  aspiraciones o antojos sublimes de su espíritu
  2702. 5:24:07siempre inquieto y ambicioso; ni se le ocurrieron  los donaires y travesuras que gastar solía hasta
  2703. 5:24:15en las horas más crueles de su enfermedad.  Entontecida y aplanada, su ingenio superior
  2704. 5:24:22sufría un eclipse total. Tanta pasividad y  mansedumbre, al principio agradaron a don Lope;
  2705. 5:24:30mas no tardó el buen señor en condolerse de  aquella mudanza de carácter. Ni un momento
  2706. 5:24:37se separaba de ella, dando ejemplo de paternal  solicitud, con extremos cariñosos que rayaban en
  2707. 5:24:44mimo. Por fin, al décimo día, Miquis declaró muy  satisfecho que la cicatrización iba perfectamente,
  2708. 5:24:54y que pronto la cojita sería dada de alta.  Coincidió con esto una resurrección súbita del
  2709. 5:25:01espiritualismo de la inválida, que una mañana,  como descontenta de sí misma, dijo a don Lope:
  2710. 5:25:08—¡Vaya, que tantos días sin escribir!  ¡Qué mal me estoy portando...!
  2711. 5:25:14—No te apures, hija mía —replicó con donaire el  viejo galán—. Los seres ideales y perfectos no
  2712. 5:25:21se enfadan por dejar de recibir una carta, y  se consuelan del olvido paseándose impávidos
  2713. 5:25:27por las regiones etéreas donde habitan...  Pero si quieres escribir, aquí tienes
  2714. 5:25:32los trebejos. Díctame: soy tu secretario. —No; escribiré yo misma... O si gustas...,
  2715. 5:25:40escribe tú. Cuatro palabras. —A ver; ya estoy pronto —dijo Garrido,
  2716. 5:25:46pluma en mano y el papel delante. «Pues como te decía —dictó Tristana—,
  2717. 5:25:53ya no tengo más que una piernecita. Estoy mejor.  Ya no me duele... padezco muy poco... ya...».
  2718. 5:26:02—¿Qué...?, ¿no sigues? —Mejor será que lo escriba yo.
  2719. 5:26:06No me salen, no me salen las ideas dictando. —Pues toma... Escribe tú, y despáchate a tu
  2720. 5:26:13gusto (Dándole la pluma, y poniéndole delante  la tabla con la carpeta y papel). ¿Qué...,
  2721. 5:26:20tan premiosa estás? Y esa inspiración y  esos arranques, ¿adónde diablos se han ido?
  2722. 5:26:27—¡Qué torpe estoy! No se me ocurre nada. —¿Quieres que te dicte yo? Pues oye: «¡Qué bonito
  2723. 5:26:35eres, qué pillín te ha hecho Dios, y qué..., qué  desabridas son tantas perfecciones!... No, no me
  2724. 5:26:42caso contigo ni con ningún serafín terrestre ni  celeste...». Pero qué, ¿te ríes? Adelante: «Pues
  2725. 5:26:50no me caso... Que esté coja o no lo esté, eso no  te importa a ti. Tengo quien me quiera tal como
  2726. 5:26:56soy ahora, y con una sola patita valgo más que  antes con las dos. Para que te vayas enterando,
  2727. 5:27:02ángel mío...». No, esto de ángel es un poquito  cursi..., «pues, para que te vayas enterando,
  2728. 5:27:09te diré que tengo alas..., me han salido alas. Mi  papá piensa traerme todos los trebejos de pintura,
  2729. 5:27:16y ainda mais, me comprará un organito, y me  pondrá profesor para que aprenda a tocar música
  2730. 5:27:22buena... Ya verás... Comparados conmigo, los  ángeles del cielo serán unos murguistas...».
  2731. 5:27:30Soltaron ambos la risa, y animado don Lope  con su éxito, siguió hiriendo aquella cuerda,
  2732. 5:27:36hasta que Tristana hubo de cortar bruscamente  la conversación, diciendo con toda seriedad:
  2733. 5:27:44—No, no; yo escribiré..., yo sola. Dejóla don Lope un momento,
  2734. 5:27:50y escribió la cojita su carta, breve y sentida. «Señor de mi alma: ya Tristana no es lo que fue.
  2735. 5:27:59¿Me querrás lo mismo? El corazón me dice que  sí. Yo te veo más lejos aún que antes te veía,
  2736. 5:28:06más hermoso, más inspirado, más generoso y bueno.  ¿Podré llegar hasta ti con la patita de palo,
  2737. 5:28:13que creo me pondrán? ¡Qué mona estaré! Adiós.  No vengas. Te adoro lejos, te ensalzo ausente.
  2738. 5:28:23Eres mi Dios, y como Dios, invisible. Tu  propia grandeza te aparta de mis ojos...,
  2739. 5:28:29hablo de los de la cara..., porque con los del  espíritu bien claro te veo. Hasta otro día».
  2740. 5:28:37Cerró ella misma la carta y le puso el sobre,  dándola a Saturna, que, al tomarla, hizo un
  2741. 5:28:43mohín de burla. Por la tarde, hallándose solas  un momento, la criada se franqueó en esta forma:
  2742. 5:28:52—Mire, esta mañana no quise decir nada a la  señorita, por hallarse presente don Lepe. La
  2743. 5:28:58carta..., aquí la tengo. ¿Para qué echarla al  correo, si el don Horacio está en Madrid? Se
  2744. 5:29:05la daré en propia mano esta noche. Palideció la inválida al oír esto,
  2745. 5:29:11y después se le encendió el rostro. No  supo qué decir, ni se le ocurría nada.
  2746. 5:29:17—Te equivocas —dijo al fin— Habrás  visto a alguno que se le parezca.
  2747. 5:29:23—¡Señorita, cómo había de confundir!... ¡Qué  cosas tiene! El mismo. Hablamos más de media
  2748. 5:29:30hora. Empeñado el hombre en que le contara todo  punto por punto. ¡Ay, si le viera la señorita!
  2749. 5:29:36Está más negro que un zapato. Dice que se ha  pasado la vida corriendo por montes y mares, y
  2750. 5:29:43que aquello es muy precioso..., pero muy precioso.  Pues nada; le conté todo, y el pobrecito...,
  2751. 5:29:50como la quiere a usted tanto, me comía con los  ojos cuando yo le hablaba... Dice que se avistará
  2752. 5:29:56con don Lope para cantarle clarito. —¡Cantarle clarito!..., ¿qué?
  2753. 5:30:02—El lo sabrá... Y está rabiando por ver a  la señorita. Es preciso que lo arreglemos,
  2754. 5:30:07aprovechando una salida del señor... Tristana no dijo nada. Un momento después
  2755. 5:30:14pidió a Saturna que le llevase un espejo, y  mirándose en él, se afligió extremadamente.
  2756. 5:30:21—Pues no está usted tan desfigurada..., vamos. —No digas. Parezco la muerte... Estoy horrorosa...
  2757. 5:30:30(Echándose a llorar). No me va a conocer. ¿Pero  ves? ¿Qué color es este que tengo? Parece de
  2758. 5:30:36papel de estraza. Los ojos son horribles, de tan  grandes como se me han puesto... ¡Y qué boca,
  2759. 5:30:42santo Dios! Saturna, llévate el espejo, y  no vuelvas a traérmelo, aunque te lo pida.
  2760. 5:30:48Contra su deseo, que a la casa le amarraba, don  Lope salía muy a menudo, movido de la necesidad,
  2761. 5:30:56que en aquellas tristes circunstancias llenaba  de amargura y afanes su existencia. Los gastos
  2762. 5:31:03enormes de la enfermedad de la niña consumieron  los míseros restos de su esquilmada fortuna,
  2763. 5:31:10y llegaron días, ¡ay!, en que el noble  caballero tuvo que violentar su delicadeza
  2764. 5:31:16y desmentir su carácter, llamando a la puerta  de un amigo con pretensiones que le parecían
  2765. 5:31:23ignominiosas. Lo que padeció el infeliz señor  no es para referirlo. En pocos días quedose
  2766. 5:31:31como si le echaran cinco años más encima.  «¡Quién me lo había de decir..., Dios mío...,
  2767. 5:31:37yo..., Lope Garrido, descender a...! ¡Yo, con mi  orgullo, con mi idea puntillosa de la dignidad,
  2768. 5:31:45rebajarme a pedir ciertos favores...! Y llegará  día en que la insolvencia me ponga en el trance
  2769. 5:31:52de solicitar lo que no he de poder restituir...  Bien sabe Dios que sólo por sostener a esta pobre
  2770. 5:31:59niña, y alegrar su existencia, soporto tanta  vergüenza y degradación. Me pegaría un tiro,
  2771. 5:32:05y en paz. ¡Al otro mundo con mi alma, al hoyo con  mis cansados huesos! Muerte y no vergüenza... Mas
  2772. 5:32:14las circunstancias disponen lo contrario: vida  sin dignidad... No lo hubiera creído nunca.
  2773. 5:32:22Y luego dicen que el carácter... No, no creo en  los caracteres. No hay más que hechos, accidentes.
  2774. 5:32:30La vida de los demás es molde de nuestra  propia vida, y troquel de nuestras acciones».
  2775. 5:32:37En presencia de la señorita disimulaba el  pobre don Lepe las horribles amarguras que
  2776. 5:32:43pasando estaba, y aun se permitía fingir que  su situación era de las más florecientes. No
  2777. 5:32:50sólo le llevó los avíos de pintar, dos cajas  de colores para óleo y acuarela, pinceles,
  2778. 5:32:57caballete y demás, sino también el organito o  armónium que le había prometido, para que se
  2779. 5:33:03distrajese con la música los ratos que la pintura  le dejaba libres. En el piano, poseía Tristana la
  2780. 5:33:11instrucción elemental del colegio, suficiente para  farfullar polcas y valses o alguna pieza fácil.
  2781. 5:33:21Algo tarde era ya para adquirir la destreza que  sólo da un precoz y duro trabajo; pero con un
  2782. 5:33:27buen maestro podría vencer las dificultades,  y además el órgano no le exigía digitación muy
  2783. 5:33:34rápida. Se ilusionó con la música más que con  la pintura, y anhelaba levantarse de la cama
  2784. 5:33:42para probar su aptitud. Ya se arreglaría con un  solo pie para mover los pedales. Aguardando con
  2785. 5:33:50febril impaciencia al profesor anunciado por  don Lope, oía en su mente las dulces armonías
  2786. 5:33:58del instrumento, menos sentidas y hermosas  que las que sonaban en lo íntimo de su alma.
  2787. 5:34:05Creyose llamada a ser muy pronto una notabilidad,  una concertista de primer orden, y con tal idea
  2788. 5:34:12se animó, y tuvo algunas horitas de felicidad.  Cuidaba Garrido de estimular su ambiciosa ilusión,
  2789. 5:34:20y en tanto, le hacía recordar sus ensayos de  dibujo, incitándola a bosquejar en lienzo o en
  2790. 5:34:27tabla algún bonito asunto, copiado del natural.  «Vamos, ¿por qué no te atreves con mi retrato...,
  2791. 5:34:35o con el de Saturna?». Respondía la inválida  que le convendría más adestrar la mano en
  2792. 5:34:41alguna copia, y don Lope prometió traerle buenos  estudios de cabeza o paisaje para que escogiese.
  2793. 5:34:50El pobre señor no escatimaba sacrificio por  ser grato a su pobre cojita, y..., al fin,
  2794. 5:34:58¡oh caprichos de la mudable suerte!, hallándose  perplejo por no saber cómo procurarse los estudios
  2795. 5:35:05pictóricos, la casualidad, el demonio, Saturna,  resolvieron de común acuerdo la dificultad.
  2796. 5:35:13—¡Pero, señor —dijo Saturna—, si tenemos  ahí...! No sea bobo, déjeme y le traigo...
  2797. 5:35:20Y con sus expresivos ojos y su mímica  admirable, completó el atrevido pensamiento.
  2798. 5:35:28—Haz lo que quieras, mujer —indicó don  Lope, alzando los hombros—. Por mí...
  2799. 5:35:34Media hora después entró Saturna de la calle  con un rimero de tablas y bastidores pintados,
  2800. 5:35:41cabezas, torsos desnudos, apuntes de  paisaje, bodegones, frutas y flores,
  2801. 5:35:48todo de mano de maestro. XXV
  2802. 5:35:56Impresión honda hizo en la señorita de Reluz la  vista de aquellas pinturas, semblantes amigos
  2803. 5:36:03que veía después de larga ausencia, y que le  recordaban horas felices. Fueron para ella,
  2804. 5:36:10en ocasión semejante, como personas vivas,  y no necesitaba forzar su imaginación para
  2805. 5:36:17verlas animadas, moviendo los labios  y fijando en ella miradas cariñosas.
  2806. 5:36:23Mandó a Saturna que colgase los lienzos en  la habitación para recrearse contemplándolos,
  2807. 5:36:30y se transportaba a los tiempos del estudio y  de las tardes deliciosas en compañía de Horacio.
  2808. 5:36:38Púsose muy triste, comparando su presente  con el pasado, y al fin rogó a la criada que
  2809. 5:36:44guardase aquellos objetos hasta que pudiese  acostumbrarse a mirarlos sin tanta emoción;
  2810. 5:36:51mas no manifestó sorpresa por la facilidad con que  las pinturas habían pasado del estudio a la casa,
  2811. 5:36:59ni curiosidad de saber qué pensaba de ello  el suspicaz don Lope. No quiso la sirviente
  2812. 5:37:06meterse en explicaciones, que no se le  pedían, y poco después, sobre las doce,
  2813. 5:37:13mientras daba de almorzar al amo una mísera  tortilla de patatas y un trozo de carne con
  2814. 5:37:19representación y honores de chuleta, se aventuró  a decirle cuatro verdades, valida de la confianza
  2815. 5:37:27que le diera su largo servicio en la casa. —Señor, sepa que el amigo quiere ver a la
  2816. 5:37:33señorita, y es natural... Ea, no sea malo, y  hagáse cargo de las circunstancias. Son jóvenes,
  2817. 5:37:42y usted está ya más para padre o para  abuelo que para otra cosa. ¿No dice
  2818. 5:37:47que tiene el corazón grande? —Saturna —replicó don Lope,
  2819. 5:37:53golpeando en la mesa con el mango del cuchillo—.  Lo tengo más grande que la copa de un pino,
  2820. 5:37:58más grande que esta casa, y más grande que  el Depósito de Aguas, que ahí enfrente está.
  2821. 5:38:05—Pues entonces... pelillos a la mar. Ya no  es usted joven, gracias a Dios; digo...,
  2822. 5:38:11por desgracia. No sea el perro del hortelano,  que ni come ni deja comer. Si quiere que Dios
  2823. 5:38:18le perdone todas sus barrabasadas y picardías,  tanto engaño de mujeres y burla de maridos,
  2824. 5:38:25hágase cargo de que los jóvenes son jóvenes, y de  que el mundo, y la vida, y las cositas buenas son
  2825. 5:38:31para los que empiezan a vivir, no para los que  acaban... Conque tenga un..., ¿cómo se dice?,
  2826. 5:38:38un rasgo, don Lepe, digo, don Lope..., y... En vez de incomodarse, al infeliz caballero
  2827. 5:38:45le dio por tomarlo a buenas. —¿Conque un rasgo...? Vamos a ver:
  2828. 5:38:51¿y de dónde sacas tú que soy yo tan viejo?  ¿Crees que no sirvo ya para nada? Ya quisieran
  2829. 5:38:57muchas, tú misma, con tus cincuenta... —¡Cincuenta! Quite usted jierro, señor.
  2830. 5:39:04—Pongamos treinta... y cinco. —Y dos. Ni uno más. ¡Vaya!
  2831. 5:39:09—Pues quédese en lo que quieras. Pues digo que  tú misma, si yo estuviese de humor y te... No,
  2832. 5:39:16no te ruborices...¡Si pensarás que eres un  esperpento...! No; arreglándote un poquito,
  2833. 5:39:23resultarías muy aceptable. Tienes unos  ojos, que ya los quisieran más de cuatro.
  2834. 5:39:29—Señor..., vamos... ¿Pero qué?..., ¿también  a mí me quiere camelar? —dijo la doméstica
  2835. 5:39:35familiarizándose tanto, que no vaciló en dejar a  un lado de la mesa la fuente vacía de la carne,
  2836. 5:39:42y sentarse frente a su amo, los brazos en jarras. —No..., no estoy ya para diabluras. No temas nada
  2837. 5:39:50de mí. Me he cortado la coleta, y ya se  acabaron las bromas y las cositas malas.
  2838. 5:39:56Quiero tanto a la niña, que desde luego  convierto en amor de padre el otro amor,
  2839. 5:40:02ya sabes..., y soy capaz, por hacerla dichosa, de  todos los rasgos, como tú dices, que... En fin,
  2840. 5:40:09¿qué hay?... ¿Ese mequetrefe...? —Por Dios, no le llame así.
  2841. 5:40:14No sea soberbio. Es muy guapo. —¿Qué sabes tú lo que son hombres guapos?
  2842. 5:40:21—Quítese allá. Toda mujer sabe de eso.  ¡Vaya! Y sin comparar, que es cosa fea,
  2843. 5:40:27digo que don Horacio es un buen mozo..., mejorando  lo presente. Que usted fue el acabóse, por sabido
  2844. 5:40:34se calla; pero eso pasó. Mírese al espejo, y  verá que ya se le fue la hermosura. No tiene
  2845. 5:40:41más remedio que reconocer que el pintorcito... —No le he visto nunca... Pero no necesito verle
  2846. 5:40:47para sostener, como sostengo, que  ya no hay hombres guapos, airosos,
  2847. 5:40:52atrevidos, que sepan enamorar. Esa raza se  extinguió. Pero en fin, demos de barato que
  2848. 5:40:59el pintamonas sea un guapo..., relativo. —La niña le quiere... No se enfade...,
  2849. 5:41:06la verdad por delante... La juventud es juventud. —Bueno..., pues le quiere... Lo que yo te aseguro
  2850. 5:41:13es que ese muchacho no hará su felicidad. —Dice que no le importa la pata coja.
  2851. 5:41:20—Saturna, ¡qué mal conoces la naturaleza humana!  Ese hombre no hará feliz a la niña, repito. ¡Si
  2852. 5:41:27sabré yo de estas cosas! Y añado más: la niña  no espera su felicidad de semejante tipo...
  2853. 5:41:34—¡Señor...! —Para entender estas cosas,
  2854. 5:41:37Saturna, es menester... entenderlas. Eres muy  dura de mollera, y no ves sino lo que tienes
  2855. 5:41:43delante de tus narices. Tristana es mujer  de mucho entendimiento, ahí donde la ves,
  2856. 5:41:50de una imaginación ardiente... Está enamorada... —Eso ya lo sé.
  2857. 5:41:57—No lo sabes. Enamorada de un hombre que  no existe, porque no puede existir, porque
  2858. 5:42:02si existiera, Saturna, sería Dios, y Dios no se  entretiene en venir al mundo para diversión de las
  2859. 5:42:09muchachas. Ea, basta de palique; tráeme el café. Corrió Saturna a la cocina, y al volver
  2860. 5:42:17con el café, permitiose comentar las  últimas ideas expresadas por don Lope.
  2861. 5:42:23—Señor, lo que yo digo es que se quieren, sea por  lo fino, sea por lo basto, y que el don Horacio
  2862. 5:42:30desea verse con la señorita... Viene con buen fin. —Pues que venga. Se irá con mal principio.
  2863. 5:42:38—¡Ay, qué tirano! —No es eso... Si no me opongo a que se vean
  2864. 5:42:44—dijo el caballero encendiendo un cigarro. —Pero  antes conviene que yo mismo hable con ese sujeto.
  2865. 5:42:50Ya ves si soy bueno. ¿Y este rasgo...? Hablar  con él, sí, y decirle..., ya, ya sabré yo...
  2866. 5:42:59—¿Apostamos a que le espanta? —No; le traeré, traeréle yo mismo. Saturna,
  2867. 5:43:06esto se llama un rasgo. Encárgate de avisarle que  me espere en su estudio una de estas tardes...,
  2868. 5:43:12mañana. Estoy decidido (Paseándose inquieto por el  comedor). Si Tristana quiere verle, no la privaré
  2869. 5:43:21de ese gusto. Cuanto antojo tenga la niña, se lo  satisfará su amante padre. Le traje los pinceles,
  2870. 5:43:28le traje el armónium, y no basta. Hacen falta más  juguetes. Pues venga el hombre, la ilusión, la...
  2871. 5:43:35Saturna, di ahora que no soy un héroe, un santo.  Con este solo arranque, lavo todas mis culpas,
  2872. 5:43:43y merezco que Dios me tenga por suyo. Conque... —Le avisaré... Pero no salga con alguna
  2873. 5:43:49patochada. ¡Vaya, que si le da  por asustar a ese pobre chico...!
  2874. 5:43:54—Se asustará sólo de verme. Saturna, soy quien  soy... Otra cosa: con maña vas preparando a la
  2875. 5:44:01niña. Le dices que yo haré la vista gorda, que  saldré ex profeso una tarde para que él entre,
  2876. 5:44:08y puedan hablarse como una media hora nada  más... No conviene más tiempo. Mi dignidad
  2877. 5:44:15no lo permite. Pero yo estaré en casa,  y... Mira, se abrirá una rendijita en
  2878. 5:44:21la puerta para que tú y yo podamos ver cómo se  reciben el uno al otro, y oír lo que charlen.
  2879. 5:44:27—¡Señor...! —¿Tú qué sabes...? Haz lo que te mando.
  2880. 5:44:32—Pues haga usted lo que le aconsejo. No hay tiempo  que perder. Don Horacio tiene mucha prisa...
  2881. 5:44:38—¿Prisa?... Esa palabra quiere decir juventud.  Bueno, pues esta misma tarde subiré al estudio.
  2882. 5:44:46Avísale..., anda..., y después, cuando acompañes  a la señorita, te dejas caer..., ¿entiendes?,
  2883. 5:44:52le dices que yo ni consiento ni me opongo..., o  más bien, que tolero y me hago el desentendido.
  2884. 5:44:59Ni le dejes comprender que voy al estudio, pues  este acto de inconsecuencia, que desmiente mi
  2885. 5:45:05carácter, quizás me rebajaría a sus propios  ojos..., aunque no..., tal vez no... En fin,
  2886. 5:45:13prepárala, para que no se afecte cuando  vea en su presencia al... bello ideal.
  2887. 5:45:19—No se burle. —Si no me burlo. Bello ideal quiere decir...
  2888. 5:45:24—Su tipo..., el tipo de una, supongamos... —Tú sí que eres tipo (Soltando la risa).
  2889. 5:45:32En fin, no se hable más. La preparas, y  yo voy a encararme con el galán joven.
  2890. 5:45:38A la hora convenida, previo el aviso dado  por Saturna, dirigiose don Lope al estudio,
  2891. 5:45:45y al subir, no sin cansancio, la interminable  escalera, se decía entre toses broncas y ahogados
  2892. 5:45:52suspiros: «¡Pero, Dios mío, qué cosas tan raras  estoy haciendo de algún tiempo a esta parte!
  2893. 5:46:00A veces me dan ganas de preguntarme: ¿Y es  usted aquel don Lope...? Nunca creí que llegara
  2894. 5:46:06el caso de no parecerse uno a sí mismo... En fin,  procuraré no infundir mucho miedo a ese inocente».
  2895. 5:46:15La primera impresión de ambos fue algo  penosa, no sabiendo qué actitud tomar,
  2896. 5:46:20vacilando entre la benevolencia y una dignidad  que bien podría llamarse decorativa. Hallábase
  2897. 5:46:27dispuesto el pintor a tratar a don Lope según los  aires que éste llevase. Después de los saludos y
  2898. 5:46:34cumplidos de ordenanza, mostró el anciano galán  una cortesía desdeñosa, mirando al joven como a
  2899. 5:46:42ser inferior, al cual se dispensa la honra de  un trato pasajero, impuesto por la casualidad.
  2900. 5:46:49—Pues sí, caballero..., ya sabe usted la  desgracia de la niña. ¡Qué lástima, ¿verdad?,
  2901. 5:46:55con aquel talento, con aquella gracia...! Es ya  mujer inútil para siempre. Ya comprenderá usted
  2902. 5:47:02mi pena. La miro como hija, la amo entrañablemente  con cariño puro y desinteresado, y ya que no he
  2903. 5:47:09podido conservarle la salud ni librarla de esa  tristísima amputación, quiero alegrar sus días,
  2904. 5:47:17hacerle placentera la vida, en lo posible, y  dar a su alma todo el recreo que... En fin,
  2905. 5:47:24su voluble espíritu necesita juguetes.  La pintura no acaba de distraerla...,
  2906. 5:47:30la música tal vez... Su insaciable afán  pide más, siempre más. Yo sabía que usted...
  2907. 5:47:39—De modo, señor don Lope —dijo Horacio con gracejo  cortés—, que a mí me considera usted juguete.
  2908. 5:47:47—No, juguete precisamente no... Pero... Yo  soy viejo, como usted ve, muy práctico en
  2909. 5:47:53cosas de la vida, en pasiones y afectos, y sé  que las inclinaciones juveniles tienen siempre
  2910. 5:48:00un cierto airecillo de juego de muñecas... No  hay que tomarlo a mal. Cada cual ve estas cosas
  2911. 5:48:06según su edad. El prisma de los veinticinco  o de los treinta años descompone los objetos
  2912. 5:48:12de un modo gracioso, y les da matices frescos  y brillantes. El cristal mío me presenta las
  2913. 5:48:20cosas de otro modo. En una palabra: que yo veo la  inclinación de la niña con indulgencia paternal,
  2914. 5:48:27sí, con esa indulgencia que siempre nos merece la  criatura enfermita, a quien es forzoso dispensar
  2915. 5:48:34los antojos y mimos, por extravagantes que sean. —Dispénseme, señor mío —dijo Horacio con gravedad,
  2916. 5:48:43sobreponiéndose a la fascinación que el mirar  penetrante del caballero ejercía sobre él,
  2917. 5:48:50encogiéndole el ánimo—, dispénseme. Yo  no puedo apreciar con ese criterio de
  2918. 5:48:55abuelo chocho la inclinación que Tristana  me tiene, y menos la que por ella siento.
  2919. 5:49:01—Pues por eso no hemos de reñir —replicó Garrido,  acentuando más la urbanidad y el desdén con que
  2920. 5:49:09le hablaba—. Yo pienso lo que he tenido el honor  de manifestarle; piense usted lo que guste. No
  2921. 5:49:16sé si usted rectificará su manera de apreciar  estas cosas. Yo soy muy viejo, muy curtido,
  2922. 5:49:23y no sé rectificarme a mí propio. Lo que hay  es que, dejándole a usted pensar lo que guste,
  2923. 5:49:29yo vengo a decirle que, pues desea usted ver a  Tristanita, y Tristanita se alegrará de verle,
  2924. 5:49:36no me opongo a que usted honre mi casa;  al contrario, tendré una satisfacción en
  2925. 5:49:41ello. ¿Creía tal vez que yo iba a salir por el  registro del padre celoso o del tirano doméstico?
  2926. 5:49:50No señor. No me gustan a mí los tapujos, y menos  en cosa tan inocente como esta visita. No, no es
  2927. 5:49:57decoroso que ande el novio buscándome las vueltas  para entrar en casa. Usted y yo no ganamos nada,
  2928. 5:50:04el uno colándose sin mi permiso, el otro  atrancando las puertas como si hubiera en
  2929. 5:50:09ello alguna malicia. Sí, señor don Horacio,  usted puede ir, a la hora que yo le designe,
  2930. 5:50:16se entiende. Y si resultase que habría que  repetir las visitas, porque así conviniera a la
  2931. 5:50:22paz de mi enferma, ha de prometerme usted  no entrar nunca sin conocimiento mío.
  2932. 5:50:30—Me parece muy bien —afirmó Díaz, que poco a poco  se iba dejando conquistar por la agudeza y pericia
  2933. 5:50:37mundana del atildado viejo—. Estoy a sus órdenes. Sentía Horacio la superioridad de su interlocutor,
  2934. 5:50:46y casi..., y sin casi, se alegraba de tratarle,  admirando de cerca, por primera vez, un ejemplar
  2935. 5:50:55curiosísimo de la fauna social más desarrollada,  un carácter que resultaba legendario, y revestido
  2936. 5:51:03de cierto matiz poético. La atracción se fue  acentuando con las cosas donosísimas que después
  2937. 5:51:11le dijo don Lope pertinentes a la vida galante, a  las mujeres y al matrimonio. En resumidas cuentas,
  2938. 5:51:20que le fue muy simpático, y se despidieron,  prometiéndole Horacio obedecer sus indicaciones,
  2939. 5:51:28y fijando para la tarde siguiente  las vistas con la pobre inválida.
  2940. 5:51:35XXVI «¡Qué pedazo de ángel! —decía
  2941. 5:51:41don Lope, dejando atrás, con menos calma que a la  subida, el sinfín de peldaños de la escalera del
  2942. 5:51:48estudio—. Y parece honrado y decente. No le veo  muy aferrado a la infantil manía del matrimonio,
  2943. 5:51:55ni me ha dicho nada de bello ideal, ni aquello de  amarla hasta la muerte, con patita o sin patita...
  2944. 5:52:03Nada; que esto es cosa concluida... Creí encontrar  un romántico, con cara de haber bebido el vinagre
  2945. 5:52:09de las pasiones contrariadas, y me encuentro  un mocetón de color sano y espíritu sereno,
  2946. 5:52:16un hombre sesudo, que al fin y a la postre verá  las cosas como las veo yo. Ni se le conoce que
  2947. 5:52:23esté enamoradísimo, como debió de estarlo antes,  allá qué sé yo cuándo. Más bien parece confuso,
  2948. 5:52:31sin saber qué actitud tomar cuando la  vea, ni cómo presentársele... En fin,
  2949. 5:52:37¿qué saldrá de esto...? Para mí, es cosa  terminada..., terminada..., sí, señor...,
  2950. 5:52:43cosa muerta, caída, enterrada..., como la pierna». El estupendo notición de la próxima visita de
  2951. 5:52:51Horacio, inquietó a Tristana, que aparentando  creer cuanto se le decía, abrigaba en su interior
  2952. 5:52:59cierta desconfianza de la realidad de aquel  suceso, pues su labor mental de los días que
  2953. 5:53:05precedieron a la operación habíala familiarizado  con la idea de suponer ausente al bello ideal;
  2954. 5:53:14y la hermosura misma de éste, y sus raras  perfecciones, se representaban en la mente
  2955. 5:53:20de la niña como ajadas y desvanecidas por obra  y gracia de la aproximación. Al propio tiempo,
  2956. 5:53:28el deseo puramente humano y egoísta de ver al  ser querido, de oírle, luchaba en su alma con
  2957. 5:53:36aquel desenfrenado idealismo, en virtud del cual,  más bien que a buscar la aproximación, tendía,
  2958. 5:53:44sin darse cuenta de ello, a evitarla. La distancia  venía a ser como una voluptuosidad de aquel amor
  2959. 5:53:51sutil, que pugnaba por desprenderse  de toda influencia de los sentidos.
  2960. 5:53:58En tal estado de ánimo, llegó el momento de la  entrevista. Fingió don Lope que se ausentaba,
  2961. 5:54:05sin hacer la menor alusión al caso; pero se quedó  en su cuarto, dispuesto a salir si algún accidente
  2962. 5:54:13hacía necesaria su presencia. Arreglose Tristana  la cabeza, recordando sus mejores tiempos,
  2963. 5:54:21y como se había repuesto algo en los últimos  días, resultaba muy bien. No obstante,
  2964. 5:54:27descontenta y afligida, apartó de sí el espejo,  pues el idealismo no excluía la presunción.
  2965. 5:54:35Cuando sintió que entraba Horacio, que Saturna le  introducía en la sala, palideció, y a punto estuvo
  2966. 5:54:43de perder el conocimiento. La poca sangre de sus  venas afluyó al corazón; apenas podía respirar,
  2967. 5:54:52y una curiosidad más poderosa que todo sentimiento  la embargaba. «Ahora —se decía—, veré cómo es, me
  2968. 5:55:01enteraré de su rostro, que se me ha perdido desde  hace tiempo, que se me ha borrado, obligándome
  2969. 5:55:10a inventar otro para mi uso particular». Por fin, Horacio entró... Sorpresa de Tristana,
  2970. 5:55:19que en el primer momento, casi le vio como  a un extraño. Fuese derecho a ella con los
  2971. 5:55:25brazos abiertos y la acarició tiernamente. Ni  uno ni otro pudieron hablar hasta pasado un
  2972. 5:55:32breve rato... Y a Tristana le sorprendió el metal  de voz de su antiguo amante, cual si nunca lo
  2973. 5:55:40hubiera oído. Y después..., ¡qué cara, qué tez,  qué color como de bronce, bruñido por el sol!
  2974. 5:55:49—¡Cuánto has padecido, pobrecita! —dijo  Horacio, cuando la emoción le permitió
  2975. 5:55:55expresarse con claridad—. ¡Y yo sin poder estar al  lado tuyo! Habría sido un gran consuelo para mí,
  2976. 5:56:02acompañar a mi Paquilla de Rímini en aquel trance,  sostener su espíritu.. pero ya sabes; ¡mi tía tan
  2977. 5:56:10malita...! Por poco no lo cuenta la pobre. —Sí..., hiciste bien en no venir... ¿Para
  2978. 5:56:16qué? —repuso Tristana recobrando al instante  su serenidad—. Cuadro tan lastimoso te habría
  2979. 5:56:23desgarrado el corazón. En fin, ya pasó; estoy  mejor, y me voy acostumbrando a la idea de no
  2980. 5:56:30tener más que una patita. —¿Qué importa, vida mía?
  2981. 5:56:35—dijo el pintor, por decir algo. —Allá veremos. Aún no he probado a andar con
  2982. 5:56:40muletas. El primer día he de pasar mal rato; pero  al fin me acostumbraré. ¿Qué remedio tengo...?
  2983. 5:56:48—Todo es cuestión de costumbre. Claro que al  principio estarás menos airosa... Es decir,
  2984. 5:56:53tú siempre serás airosa... —No..., cállate. Ese grado de
  2985. 5:56:58adulación no debe consentirse entre nosotros. Un  poco de galantería, de caridad más bien, pase...
  2986. 5:57:06—Lo que más vale en ti, la gracia, el espíritu,  la inteligencia, no ha sufrido ni puede sufrir
  2987. 5:57:12menoscabo. Ni el encanto de tu rostro, ni las  proporciones admirables de tu busto..., tampoco.
  2988. 5:57:19—Cállate —dijo Tristana con gravedad—. Soy una  belleza sentada..., ya para siempre sentada,
  2989. 5:57:28una mujer de medio cuerpo, un busto y nada más. —¿Y te parece poco? Un busto; ¡pero qué hermoso!
  2990. 5:57:35Luego, tu inteligencia sin par hará  siempre de ti una mujer encantadora...
  2991. 5:57:42Horacio rebuscaba en su mente todas las flores  que pueden echarse a una mujer que no tiene más
  2992. 5:57:48que una pierna. No le fue difícil encontrarlas,  y una vez arrojadas sobre la infeliz inválida,
  2993. 5:57:56ya no tenía más que añadir. Con un  poquito de violencia, que casi, casi,
  2994. 5:58:01no pudo apreciar él mismo, añadió lo siguiente: —Y yo te quiero, y te querré siempre lo mismo.
  2995. 5:58:09—Eso ya lo sé —replicó ella, afirmándolo  por lo mismo que empezaba a dudarlo.
  2996. 5:58:16Continuó la conversación en los términos más  afectuosos, sin llegar al tono y actitudes
  2997. 5:58:22de la verdadera confianza. En los primeros  momentos, sintió Tristana una desilusión brusca.
  2998. 5:58:30Aquel hombre no era el mismo que, borrado de su  memoria por la distancia, había ella reconstruido
  2999. 5:58:36laboriosamente con su facultad creadora y  plasmante. Parecíale tosca y ordinaria la figura,
  3000. 5:58:45la cara sin expresión inteligente, y en cuanto  a las ideas... ¡Ah, las ideas le resultaban de
  3001. 5:58:52lo más vulgar...! De los labios del señó Juan no  salieron más que las conmiseraciones que se dan a
  3002. 5:58:59todo enfermo, revestidas de una forma de tierna  amistad. Y en todo lo que dijo referente a la
  3003. 5:59:07constancia de su amor, veíase el artificio  trabajosamente edificado por la compasión.
  3004. 5:59:14Entretanto, don Lope iba y venía sin sosiego por  el interior de la casa, calzado de silenciosas
  3005. 5:59:22zapatillas, para que no se le sintieran  los pasos, y se aproximaba a la puerta,
  3006. 5:59:28por si ocurría algo que reclamase su intervención.  Como su dignidad repugnaba el espionaje, no aplicó
  3007. 5:59:36el oído a la puerta. Más que por encargo del  amo, por inspiración propia y ganas de fisgoneo,
  3008. 5:59:43Saturna puso su oreja en el resquicio que abierto  dejó para el caso, y algo pudo pescar de lo que
  3009. 5:59:50los amantes decían. Llamándola al pasillo,  don Lope la interrogó con vivo interés:
  3010. 5:59:57—Dime, ¿han hablado algo de matrimonio? —Nada he oído que signifique cosa de casarse
  3011. 6:00:04—dijo Saturna—. Amor, sí, quererse  siempre, y qué sé yo..., pero...
  3012. 6:00:10—De sagrado vínculo, ni una palabra. Lo que digo,  cosa concluida. Y no podía suceder de otro modo.
  3013. 6:00:18¿Cómo sostener su promesa ante una mujer que  ha de andar con muletas?... La naturaleza se
  3014. 6:00:24impone. Es lo que yo digo... Mucho palique,  mucha frase de relumbrón, y ninguna sustancia.
  3015. 6:00:31Al llegar al terreno de los hechos, desaparece  toda la hojarasca y nada queda... En fin, Saturna,
  3016. 6:00:38esto va bien y como yo deseo. Veremos  por dónde sale ahora la niña. Sigue,
  3017. 6:00:44sigue escuchando, a ver si salta alguna  frase de compromiso formal para el porvenir.
  3018. 6:00:50Volvió la diligente criada a su punto  de acecho; pero nada sacó en limpio,
  3019. 6:00:56porque hablaban muy bajo. Por fin, Horacio  propuso a su amada terminar la visita.
  3020. 6:01:03—Por mi gusto —le dijo—, no me  separaría de ti hasta mañana...,
  3021. 6:01:08ni mañana tampoco... Pero debo considerar que  don Lope, concediéndome verte, procede con una
  3022. 6:01:14generosidad y una alteza de miras que le honra  mucho, y que me obliga a no incurrir en abuso.
  3023. 6:01:21¿Te parece que me retire ya? Como tú quieras.  Y confío que no siendo muy largas las visitas,
  3024. 6:01:28tu viejo me permitirá repetirlas todos los días. Opinó la inválida en conformidad con su amigo,
  3025. 6:01:35y éste se retiró después de besarla cariñosamente  y de reiterarle aquellos afectos que, aunque no
  3026. 6:01:43fríos, iban tomando un carácter fraternal.  Tristana le vio partir muy tranquila,
  3027. 6:01:50y al despedirse fijó para la siguiente  tarde la primera lección de pintura,
  3028. 6:01:55lo que fue muy del agrado del artista, quien, al  salir de la estancia, sorprendió a don Lope en
  3029. 6:02:01el pasillo y se fue derecho a él, saludándole  con profundo respeto. Metiéronse en el cuarto
  3030. 6:02:08del galán caduco, y allí charlaron de cosas  que a éste le parecieron de singular alcance.
  3031. 6:02:15Por de pronto, ni una palabra soltó el pintor que  a proyectos de matrimonio transcendiera. Manifestó
  3032. 6:02:23un interés vivísimo por Tristana, lástima  profunda de su estado, y amor por ella en un
  3033. 6:02:30grado discreto, discreción interpretada por don  Lope como delicadeza, o más bien repugnancia de
  3034. 6:02:37un rompimiento brusco, que habría sido inhumano  en la triste situación de la señorita de Reluz.
  3035. 6:02:44Por fin, Horacio no tuvo inconveniente en  dar al interés que su amiga le inspiraba
  3036. 6:02:50un carácter señaladamente positivista.  Como sabía por Saturna las dificultades
  3037. 6:02:56de cierto género que agobiaban a don Lope, se  arrancó a proponer a éste lo que en su altanera
  3038. 6:03:03dignidad no podía el caballero admitir. —Porque, mire usted, amigo —le dijo en
  3039. 6:03:10tono campechano—, yo..., y no se ofenda de  mi oficiosidad..., tengo para con Tristana
  3040. 6:03:16ciertos deberes que cumplir. Es huérfana. Cuantos  la quieren y la estiman en lo que vale, obligados
  3041. 6:03:22están a mirar por ella. No me parece bien que  usted monopolice la excelsa virtud de amparar al
  3042. 6:03:29desvalido... Si quiere usted concederme un favor,  que le agradeceré toda mi vida, permítame...
  3043. 6:03:36—¿Qué?... Por Dios, caballero Díaz, no  me sonroje usted. ¿Cómo consentir...?
  3044. 6:03:42—Tómelo usted por donde quiera... ¿Qué quiere  decirme?... ¿Que es una indelicadeza proponer
  3045. 6:03:47que sean de mi cuenta los gastos de la  enfermedad de Tristana? Pues hace usted mal,
  3046. 6:03:52muy mal, en pensarlo así. Acéptelo,  y después seremos más amigos.
  3047. 6:03:58—¿Más amigos, caballero Díaz? ¡Más amigos  después de probar yo que no tengo vergüenza!
  3048. 6:04:04—¡Don Lope, por amor de Dios! —Don Horacio..., basta.
  3049. 6:04:10—Y en último caso, ¿por qué no se me ha  de permitir que regale a mi amiguita un
  3050. 6:04:15órgano expresivo de superior calidad, de lo  mejor en su género, que le añada una completa
  3051. 6:04:21biblioteca musical para órgano, comprendiendo  estudios, piezas fáciles y de concierto,
  3052. 6:04:27y que, por fin, corra de mi cuenta el profesor?... —Eso..., ya... Vea usted cómo transijo. Se admite
  3053. 6:04:35el regalo del instrumento y de los papeles.  Lo del profesor, no puede ser, caballero Díaz.
  3054. 6:04:42—¿Por qué? —Porque se regala un objeto, como testimonio
  3055. 6:04:46de afectos presentes o pasados; pero no sé yo  de nadie que obsequie con lecciones de música.
  3056. 6:04:53—Don Lope..., déjese de distingos. —A ese paso, llegaría usted a proponerme
  3057. 6:04:59costearle la ropa, y a señalarle  alimentos..., y esto, con franqueza,
  3058. 6:05:04paréceme denigrante para mí..., a menos que usted  viniera con propósitos y fines de cierto género.
  3059. 6:05:12Viéndole venir, Horacio quiso  dar una vuelta a la conversación.
  3060. 6:05:17—Mis propósitos son que se instruya en un  arte en que pueda lucir, y gastar ese caudal
  3061. 6:05:22inmenso de fluido acumulado en su sistema  nervioso, los tesoros de pasión artística,
  3062. 6:05:28de noble ambición, que llenan su alma. —Si no es más que eso, yo me basto y me
  3063. 6:05:34sobro. No soy rico; pero poseo lo bastante para  abrir a Tristana los caminos por donde puede
  3064. 6:05:40correr hacia la gloria una pobre cojita.  Yo..., francamente..., creí que usted...
  3065. 6:05:48Queriendo obtener una declaración  categórica, y viendo que no la lograba
  3066. 6:05:52por ataques oblicuos, embistióle de frente: —Pues yo creí que usted, al venir aquí,
  3067. 6:05:59traía el propósito de casarse con ella. —¡Casarme!... ¡oh!..., no —dijo Horacio,
  3068. 6:06:06desconcertado por el repentino golpe,  pero rehaciéndose al momento—. Tristana
  3069. 6:06:12es enemiga irreconciliable del  matrimonio. ¿No lo sabía usted?
  3070. 6:06:17—¿Yo?..., no. —Pues sí:
  3071. 6:06:20lo detesta. Quizás ve más que todos nosotros;  quizás su mirada perspicua, o cierto instinto de
  3072. 6:06:27adivinación concedido a las mujeres superiores,  ve la sociedad futura, que nosotros no vemos.
  3073. 6:06:34—Quizás... Estas niñas mimosas y antojadizas,  suelen tener vista muy larga. En fin,
  3074. 6:06:41caballero Díaz, quedamos en que se acepta  el obsequio del organito; pero no lo demás:
  3075. 6:06:47se agradece, eso sí; pero no se puede  aceptar, porque lo veda el decoro.
  3076. 6:06:53—Y quedamos —dijo Horacio despidiéndose—,  que vendré a pintar un ratito con ella.
  3077. 6:06:59—Un ratito..., cuando la levantemos,  porque no ha de pintar en la cama.
  3078. 6:07:04—Justo..., pero en tanto, ¿podré venir...? —¡Oh!, sí, a charlar, a distraerla.
  3079. 6:07:10Cuéntele usted cosas de aquel hermoso país. —¡Ah!, no, no —dijo Horacio frunciendo el
  3080. 6:07:16ceño—. No le gusta el campo, ni la jardinería,  ni la naturaleza, ni las aves domésticas, ni la
  3081. 6:07:23vida regalada y oscura, que a mí me encantan y me  enamoran. Soy yo muy terrestre, muy práctico, y
  3082. 6:07:30ella muy soñadora, con unas alas de extraordinaria  fuerza para subirse a los espacios sin fin.
  3083. 6:07:37—Ya, ya... (Estrechándole las manos).  Pues venga usted cuando bien le cuadre,
  3084. 6:07:43caballero Díaz. Y sabe que... Despidióle en la puerta; se metió
  3085. 6:07:49después en su cuarto, muy gozoso, y restregándose  las manos, decía para su sayo: «Incompatibilidad
  3086. 6:07:57de caracteres..., incompatibilidad  absoluta, diferencias irreductibles».
  3087. 6:08:03Capítulo XXVII Notó el buen Garrido
  3088. 6:08:09en su inválida cierta estupefacción, después de  la entrevista. Interrogada paternalmente por el
  3089. 6:08:17astuto viejo, Tristana le dijo sin rebozo: —¡Cuánto ha cambiado ese hombre,
  3090. 6:08:23pero cuánto! Paréceme que no es el mismo, y  no ceso de representármele como antes era.
  3091. 6:08:30—Y qué, ¿gana o pierde en la transformación? —Pierde..., al menos hasta ahora.
  3092. 6:08:36—Parece buen sujeto, sí. Y te estima.  Me propuso abonar los gastos de tu
  3093. 6:08:41enfermedad. Yo lo rechacé... Figúrate... A Tristana se le encendió el rostro.
  3094. 6:08:48—No es de estos —añadió don Lope— que al dejar de  amar a una mujer, se despiden a la francesa. No,
  3095. 6:08:55no; paréceme atento y delicado. Te regala un  órgano expresivo de lo mejor, y toda la música que
  3096. 6:09:02puedas necesitar. Esto lo acepté: no creí prudente  rechazarlo. En fin, el hombre es bueno, y te
  3097. 6:09:10tiene lástima; comprende que tu situación social,  después de esa pérdida de la patita, exige que se
  3098. 6:09:16te mime y se te rodee de distracciones y cuidados;  y él empieza por prestarse, como amigo sincero
  3099. 6:09:24y bondadoso, a darte leccioncitas de pintura. Tristana no dijo nada, y todo el día estuvo muy
  3100. 6:09:32triste. Al siguiente, la entrevista con Horacio  fue bastante fría. El pintor se mostró muy amable;
  3101. 6:09:40pero sin decir ni una palabra de amor. Introdújose  don Lope en la habitación cuando menos se pensaba,
  3102. 6:09:47metiendo su cucharada en el coloquio, que versó  exclusivamente sobre cosas de arte. Como pinchara
  3103. 6:09:55después a Horacio para que hablase de los encantos  de la vida en Villajoyosa, el pintor se explayó
  3104. 6:10:02en aquel tema, que, contra la creencia de  don Lope, parecía del agrado de Tristana.
  3105. 6:10:08Con vivo interés oía ésta las descripciones  de aquella vida placentera, y de los puros
  3106. 6:10:14goces de la domesticidad en pleno campo.  Sin duda, por efecto de una metamorfosis
  3107. 6:10:21verificada en su alma después de la mutilación  de su cuerpo, lo que antes desdeñó era ya para
  3108. 6:10:28ella como risueña perspectiva de un mundo nuevo. En las visitas que se sucedieron, Horacio rehuía
  3109. 6:10:37con suma habilidad toda referencia a la deliciosa  vida que era ya su pasión más ardiente. Mostró
  3110. 6:10:45también indiferencia del arte, asegurando que la  gloria y los laureles no despertaban entusiasmo
  3111. 6:10:51en su alma. Y al decir esto, fiel reproducción de  las ideas expresadas en sus cartas de Villajoyosa,
  3112. 6:11:00observó que a Tristana no le causaba  disgusto. Al contrario, en ocasiones
  3113. 6:11:06parecía ser de la misma opinión, y mirar con  desdén las empresas y victorias artísticas,
  3114. 6:11:12con gran estupor de Horacio, en cuya  memoria subsistían indelebles los exaltados
  3115. 6:11:19conceptos de la correspondencia de su amante. Por fin, la levantaron, y el estrecho gabinete en
  3116. 6:11:25que la pobre inválida pasaba las horas, embutida  en un sillón, fue convertido en taller de pintura.
  3117. 6:11:33La paciencia y la solicitud con que Horacio hacía  de maestro, no son para dichas. Mas sucedió una
  3118. 6:11:42cosa muy rara, y fue que, no sólo mostraba  la señorita poca afición al arte de Apeles,
  3119. 6:11:49sino que sus aptitudes, claramente manifestadas  meses antes, se oscurecían y eclipsaban,
  3120. 6:11:57sin duda por falta de fe. No volvía el pintor  de su asombro, recordando la facilidad con que
  3121. 6:12:04su discípula entendía y manejaba el color,  y asombrados los dos de semejante cambio,
  3122. 6:12:11concluían por desmayar y aburrirse, difiriendo las  lecciones, o haciéndolas muy cortas. A los tres o
  3123. 6:12:19cuatro días de estas tentativas, apenas pintaban  ya; pasaban las horas charlando; y solía suceder
  3124. 6:12:27que también la conversación languidecía, como  entre personas que ya se han dicho todo lo que
  3125. 6:12:34tienen que decirse, y sólo tratan de las  cosas corrientes y regulares de la vida.
  3126. 6:12:41El primer día que probó Tristana las muletas,  fueron ocasión de risa y chacota sus primeros
  3127. 6:12:47ensayos en tan extraño sistema de locomoción. —No hay manera —decía con buena sombra— de
  3128. 6:12:56imprimir al paso de muletas un aire elegante.  No, por mucho que yo discurra, no inventaré un
  3129. 6:13:02bonito andar con estos palitroques. Siempre seré  como las mujeres lisiadas que piden limosna a la
  3130. 6:13:08puerta de las iglesias. No me importa.  ¡Qué remedio tengo más que conformarme!
  3131. 6:13:15Propúsole Horacio enviarle un carrito de mano  para que paseara, y no acogió mal la niña este
  3132. 6:13:21ofrecimiento, que se hizo efectivo dos días  después, aunque no se utilizó sino a los tres
  3133. 6:13:28o cuatro meses de regalado el vehículo. Lo más  triste de todo cuanto allí ocurría era que Horacio
  3134. 6:13:36dejó de ser asiduo en sus visitas. La retirada fue  tan lenta y gradual que apenas se notaba. Empezó
  3135. 6:13:44por faltar un día, excusándose con ocupaciones  imprescindibles; a la siguiente semana hizo
  3136. 6:13:52novillos dos veces, luego tres, cinco..., y por  fin, ya no se contaron los días que faltaba, sino
  3137. 6:14:01los que iba. No parecía Tristana muy contrariada  de estas faltillas; recibíale siempre afectuosa,
  3138. 6:14:09y le veía partir sin aparente disgusto. Jamás le  preguntaba el motivo de sus ausencias, ni menos le
  3139. 6:14:17reñía por ellas. Otra circunstancia digna de  notarse era que jamás hablaban de lo pasado:
  3140. 6:14:24uno y otro parecían acordes en dar por fenecida  y rematada definitivamente aquella novela,
  3141. 6:14:32que sin duda les resultaba inverosímil y falsa,  produciendo efecto semejante al que nos causan en
  3142. 6:14:39la edad madura los libros de entretenimiento que  nos han entusiasmado y enloquecido en la juventud.
  3143. 6:14:48Del marasmo espiritual en que se encontraba, salió  Tristana casi bruscamente, como por arte mágico,
  3144. 6:14:56con las primeras lecciones de música y de órgano.  Fue como una resurrección súbita, con alientos de
  3145. 6:15:03vida, de entusiasmo y pasión que confirmaban en  su verdadero carácter a la señorita de Reluz,
  3146. 6:15:11y que despertaron en ella, con el ardor de  aquel nuevo estudio, maravillosas aptitudes. Era
  3147. 6:15:18el profesor un hombre chiquitín, afable, de una  paciencia fenomenal, tan práctico en la enseñanza
  3148. 6:15:25y tan hábil en la transmisión de su método, que  habría convertido en organista a un sordomudo.
  3149. 6:15:32Bajo su inteligente dirección, venció Tristana  las primeras dificultades en brevísimo tiempo, con
  3150. 6:15:40gran sorpresa y alborozo de cuantos aquel milagro  veían. Don Lope estaba verdaderamente lelo de
  3151. 6:15:48admiración, y cuando Tristana pulsaba las teclas,  sacando de ellas acordes dulcísimos, el pobre
  3152. 6:15:56señor se ponía chocho, como un abuelo que ya no  vive más que para mimar a su descendencia menuda
  3153. 6:16:04y volverse todo babas ante ella. A las lecciones  de mecanismo, digitación y lectura, añadió pronto
  3154. 6:16:12el profesor algunas nociones de armonía, y fue una  maravilla ver a la joven asimilarse estos arduos
  3155. 6:16:21conocimientos. Diríase que le eran familiares las  reglas antes que se las revelaran; adelantábase
  3156. 6:16:29a la propia enseñanza, y lo que aprendía  quedaba profundamente grabado en su espíritu.
  3157. 6:16:35El minúsculo profesor, hombre muy cristiano, que  se pasaba la vida de coro en coro y de capilla
  3158. 6:16:41en capilla, tocando en misas solemnes, funerales y  novenas, veía en su discípula un ejemplo del favor
  3159. 6:16:50de Dios, una predestinación artística y religiosa. —Es un genio esta niña —afirmaba admirándola
  3160. 6:16:58con efusión contemplativa—,  y a ratos paréceme una santa.
  3161. 6:17:04—¡Santa Cecilia! —exclamaba don  Lope con entusiasmo que le ponía
  3162. 6:17:08ronco—. ¡Qué hija, qué mujer, qué divinidad! No le era fácil a Horacio disimular su emoción
  3163. 6:17:16oyendo a Tristana modular en el órgano acordes de  carácter litúrgico, en estilo fugado, escalonando
  3164. 6:17:24los miembros melódicos con pasmosa habilidad;  y trabajillo le costaba al artista ocultar sus
  3165. 6:17:32lágrimas, avergonzándose de verterlas. Cuando la  señorita, inflamada por religiosa inspiración,
  3166. 6:17:40se engolfaba en su música, convirtiendo el grave  instrumento en lenguaje de su alma, a nadie veía,
  3167. 6:17:48ni se cuidaba de su reducido y fervoroso  público. El sentimiento, así como el estilo
  3168. 6:17:55para expresarlo, absorbíanla por entero; su rostro  se transfiguraba, adquiriendo celestial belleza,
  3169. 6:18:03su alma se desprendía de todo lo terreno para  mecerse en el seno vaporoso de una idealidad
  3170. 6:18:10dulcísima. Un día, el bueno del organista llegó  al colmo de la admiración, oyéndola improvisar
  3171. 6:18:18con gallardo atrevimiento, y se pasmó de la  soltura con que modulaba, enlazando los tonos,
  3172. 6:18:25y añadiendo a sus conocimientos de armonía otros  que nadie supo de dónde los había sacado, obra de
  3173. 6:18:32un misterioso poder de adivinación, sólo concedido  a las almas privilegiadas, para quienes el arte no
  3174. 6:18:40tiene ningún secreto. Desde aquel día, el maestro  asistió a las lecciones con interés superior al
  3175. 6:18:48que la pura enseñanza puede infundir, y puso sus  cinco sentidos en la discípula, educándola como
  3176. 6:18:55a un hijo único y adorado. El anciano músico y el  anciano galán se extasiaban junto a la inválida,
  3177. 6:19:03y mientras el uno le mostraba con paternal amor  los arcanos del arte, el otro dejaba traslucir
  3178. 6:19:10su acendrada ternura con suspiros y alguna  expresión fervorosa. Concluida la lección,
  3179. 6:19:18Tristana daba un paseíto por la estancia,  con muletas, y a don Lope y al otro viejo se
  3180. 6:19:23les figuraba, contemplándola, que la propia Santa  Cecilia no podía moverse ni andar de otra manera.
  3181. 6:19:32Por este tiempo, es decir, cuando los adelantos  de la joven se marcaron de un modo tan notable,
  3182. 6:19:39Horacio volvió a menudear sus visitas, y de  pronto éstas escasearon notoriamente. Al llegar
  3183. 6:19:47el verano, transcurrían hasta dos semanas sin  que el pintor aportara por allí, y cuando iba,
  3184. 6:19:54Tristana, por agradarle y entretenerle,  le obsequiaba con una sesión de música;
  3185. 6:20:00sentábase el artista en lo más oscuro de la  estancia para seguir con abstracción profunda
  3186. 6:20:06la hermosa salmodia, como en éxtasis, mirando  vagamente a un punto indeterminado del espacio,
  3187. 6:20:14mientras su alma divagaba suelta por las regiones  en que el ensueño y la realidad se confunden. Y
  3188. 6:20:23de tal modo absorbió a Tristana el arte con tanto  anhelo cultivado, que no pensaba ni podía pensar
  3189. 6:20:30en otra cosa. Cada día ansiaba más y mejor  música. La perfección embargaba su espíritu,
  3190. 6:20:38teniéndolo como fascinado. Ignorante de cuanto  en el mundo ocurría, su aislamiento era completo,
  3191. 6:20:46absoluto. Día hubo en que fue Horacio y se retiró,  sin que ella se enterara de que había estado allí.
  3192. 6:20:53Una tarde, sin que nadie lo hubiese previsto,  despidiose el pintor para Villajoyosa, pues según
  3193. 6:21:01dijo, su tía, que allá continuaba residiendo, se  hallaba en peligro de muerte. Así era la verdad,
  3194. 6:21:09y a los tres días de llegar el sobrino, doña  Trini cerró las pesadas compuertas de sus ojos
  3195. 6:21:16para no volverlas a abrir más. Poco después, a  la entrada de otoño, cayó Díaz enfermo, aunque
  3196. 6:21:24no de gravedad. Cruzáronse cartas amistosas entre  él y Tristana, y el mismo don Lope, las cuales en
  3197. 6:21:32todo el año siguiente continuaron yendo y viniendo  cada dos, cada tres semanas, por el mismo camino
  3198. 6:21:39por donde antes corrían las incendiarias cartas  de señó Juan y de Paquita de Rímini. Tristana
  3199. 6:21:46escribía las suyas deprisa y corriendo, sin  poner en ellas más que frases de cortés amistad.
  3200. 6:21:54Por una de esas inspiraciones que llevan al ánimo  un conocimiento profundo y certero de las cosas,
  3201. 6:22:01la inválida creía firmemente, como se cree en  la luz del sol, que no vería más a Horacio. Y
  3202. 6:22:08así era, así fue... Una mañana de noviembre entró  don Lope con cara grave en el cuarto de la joven,
  3203. 6:22:17y sin expresar alegría ni pena, como  quien dice la cosa más natural del mundo,
  3204. 6:22:23le soltó la noticia con este frío laconismo: —¿No sabes?... Nuestro don Horacio se casa.
  3205. 6:22:33XXVIII Creyó notar el viejo
  3206. 6:22:39galán que Tristana se desconcertaba al recibir el  jicarazo; pero tan rápidamente y con tanto tesón
  3207. 6:22:47volvió sobre sí misma, que no le era fácil a don  Lepe conocer a ciencia cierta el estado de ánimo
  3208. 6:22:54de su cautiva, después del acabamiento definitivo  de sus locos amores. Como quien se arroja a un
  3209. 6:23:03piélago tranquilo, zambullose la señorita en el  maremágnum musical, y allí se pasaba las horas,
  3210. 6:23:11ya sumergiéndose en lo profundo, ya saliendo  graciosamente a la superficie, incomunicada
  3211. 6:23:18realmente con todo lo humano, y procurando estarlo  con algunas ideas propias que aún la atormentaban.
  3212. 6:23:28A Horacio no le volvió a mentar, y aunque el  pintor no cortó relaciones con ella, y alguna
  3213. 6:23:34que otra vez escribía cartas amistosas, Garrido  era el encargado de leerlas y contestarlas.
  3214. 6:23:41Guardábase bien el viejo de hablar a la niña del  que fue su adorador, y con toda su sagacidad y
  3215. 6:23:48experiencia, nunca supo fijamente si la actitud  triste y serena de Tristana ocultaba una
  3216. 6:23:55desilusión, o el sentimiento de haberse equivocado  profundamente al creerse desilusionada en los días
  3217. 6:24:04de la vuelta de Horacio. ¿Pero cómo había de  saber esto don Lope, si ella misma no lo sabía?
  3218. 6:24:13En las buenas tardes de invierno, salía a la  calle en el carrito, que empujaba Saturna.
  3219. 6:24:20La ausencia de toda presunción fue uno de los  accidentes más característicos de aquella nueva
  3220. 6:24:26metamorfosis de la señorita de Reluz: cuidaba poco  de embellecer su persona; ataviábase sencillamente
  3221. 6:24:35con mantón y pañuelo de seda en la cabeza;  pero no perdió la costumbre de calzarse bien,
  3222. 6:24:43y de continuo bregaba con el zapatero por  si ajustaba con más o menos perfección la
  3223. 6:24:49bota... única. ¡Qué raro le parecía siempre el  no calzarse más que un pie! Transcurrirían los
  3224. 6:24:58años sin que acostumbrarse pudiera a no ver en  parte alguna la bota y el zapato del pie derecho.
  3225. 6:25:06Al año de la operación, su rostro había adelgazado  tanto, que muchos que en sus buenos tiempos la
  3226. 6:25:12trataron apenas la conocían ya, al verla pasar  en el cochecillo. Representaba cuarenta años,
  3227. 6:25:21cuando apenas tenía veinticinco. La pierna de palo  que le pusieron a los dos meses de arrancada la de
  3228. 6:25:28carne y hueso, era de lo más perfecto en su clase;  mas no podía la inválida acostumbrarse a andar con
  3229. 6:25:36ella, ayudada sólo de un bastón. Prefería las  muletas, aunque éstas le alzaran los hombros,
  3230. 6:25:44destruyendo la gallardía de su cuello y de su  busto. Aficionose a pasar las horas de la tarde
  3231. 6:25:50en la iglesia, y para facilitar esta inocente  inclinación, mudóse don Lope desde lo alto del
  3232. 6:25:57paseo de Santa Engracia al del Obelisco, donde  tenían muy a mano cuatro o cinco templos, modernos
  3233. 6:26:05y bonitos, y además la parroquia de Chamberí. Y  el cambio de domicilio le vino bien a don Lope por
  3234. 6:26:13el lado económico, pues en el alquiler de la nueva  casa ahorraba una corta cantidad, que no venía mal
  3235. 6:26:21para otros gastos en tiempos tan calamitosos. Pero  lo más particular fue que la afición de Tristana
  3236. 6:26:29a la iglesia se comunicó a su viejo tirano, y sin  que éste notara la gradación, llegó a pasar ratos
  3237. 6:26:37placenteros en las Siervas, en las Reparatrices y  en San Fermín, asistiendo a novenas y manifiestos.
  3238. 6:26:47Cuando don Lope notó esta nueva fase de  sus costumbres seniles, ya no se hallaba
  3239. 6:26:52en condiciones para poder apreciar lo extraño de  tal cambio. Anublose su entendimiento; su cuerpo
  3240. 6:27:00envejeció con terrible pestreza; arrastraba los  pies como un octogenario, y la cabeza y manos
  3241. 6:27:08le temblaban. Al fin, el entusiasmo de Tristana  por la paz de la iglesia, por la placidez de las
  3242. 6:27:16ceremonias del culto y la comidilla de las beatas  llegó a ser tal, que acortaba las horas dedicadas
  3243. 6:27:24al arte músico para aumentar las consagradas a  la contemplación religiosa. Tampoco se dio cuenta
  3244. 6:27:32de esta nueva metamorfosis, a la que llegó por  gradaciones lentas; y si al principio no había en
  3245. 6:27:39ella más que pura afición, sin verdadero celo, si  sus visitas a la iglesia eran al principio actos
  3246. 6:27:47de lo que podría llamarse dilettantismo piadoso,  no tardaron en ser actos de piedad verdadera,
  3247. 6:27:54y por etapas insensibles vinieron las prácticas  católicas, el oír misa, la penitencia y comunión.
  3248. 6:28:03Y como el buen don Lepe, no viviendo ya más que  para ella y por ella, reflejaba sus sentimientos,
  3249. 6:28:11y había llegado a ser plagiario de sus ideas,  resultó que también él se fue metiendo poco
  3250. 6:28:18a poco en aquella vida, en la cual su triste  vejez hallaba infantiles consuelos. Alguna vez,
  3251. 6:28:26volviendo sobre sí en momentos lúcidos, que  parecían las breves interrupciones de un inseguro
  3252. 6:28:32sueño, se echaba una mirada interrogativa,  diciéndose: «¿Pero soy yo de verdad, Lope
  3253. 6:28:40Garrido, el que hace estas cosas? Es que estoy  lelo..., sí, lelo... Murió en mí el hombre...,
  3254. 6:28:48ha ido muriendo en mí todo el ser, empezando  por lo presente, avanzando en el morir hacia
  3255. 6:28:54lo pasado; y por fin, ya no queda más que el  niño... Sí, soy un niño, y como tal pienso y
  3256. 6:29:02vivo. Bien lo veo con el cariño de esa mujer.  Yo la he mimado a ella. Ahora ella me mima...».
  3257. 6:29:12En cuanto a Tristana, ¿sería, por ventura, aquélla  su última metamorfosis? ¿O quizás tal mudanza era
  3258. 6:29:20sólo exterior, y por dentro subsistía la  unidad pasmosa de su pasión por lo ideal?
  3259. 6:29:27El ser hermoso y perfecto que amó, construyéndolo  ella misma con materiales tomados de la realidad,
  3260. 6:29:35se había desvanecido, es cierto, con la  reaparición de la persona que fue como génesis
  3261. 6:29:41de aquella creación de la mente; pero el tipo, en  su esencial e intachable belleza, subsistía vivo
  3262. 6:29:49en el pensamiento de la joven inválida. Si algo  pudo variar ésta en la manera de amarle, no menos
  3263. 6:29:57varió en su cerebro aquella cifra de todas las  perfecciones. Si antes era un hombre, luego fue
  3264. 6:30:04Dios, el principio y fin de cuanto existe. Sentía  la joven cierto descanso, consuelo inefable,
  3265. 6:30:13pues la contemplación mental del ídolo érale más  fácil en la iglesia que fuera de ella; las formas
  3266. 6:30:20plásticas del culto le ayudaban a sentirlo. Fue la  mudanza del hombre en Dios tan completa al cabo de
  3267. 6:30:28algún tiempo, que Tristana llegó a olvidarse del  primer aspecto de su ideal, y no vio al fin más
  3268. 6:30:36que el segundo, que era seguramente el definitivo. Tres años habían pasado desde la operación
  3269. 6:30:44realizada con tanto acierto por Miquis  y su amigo, cuando la señorita de Reluz,
  3270. 6:30:51sin olvidar completamente el arte  musical, mirábalo ya con desdén,
  3271. 6:30:56como cosa inferior y de escasa valía. Las horas de  la tarde pasábalas en la iglesia de las Siervas,
  3272. 6:31:03en un banco, que por la fijeza y constancia con  que lo ocupaba, parecía pertenecerle. Las muletas,
  3273. 6:31:12arrimadas a un lado, le hacían lúgubre compañía.  Las hermanitas, al fin, entablaron amistad con
  3274. 6:31:20ella, resultando de aquí ciertas familiaridades  eclesiásticas: en algunas funciones solemnes,
  3275. 6:31:28tocaba Tristanita el órgano, con gran regocijo  de las religiosas y de todos los concurrentes.
  3276. 6:31:36La señora coja hízose popular entre los que  asiduamente asistían a los oficios mañana y tarde,
  3277. 6:31:44y los acólitos la consideraban ya como parte  integrante del edificio y aun de la institución.
  3278. 6:31:54XXIX No tuvo la vejez de don Lope
  3279. 6:32:00toda la tristeza y soledad que él se merecía,  como término de una vida disipada y viciosa,
  3280. 6:32:08porque sus parientes le salvaron de la espantosa  miseria que le amenazaba. Sin el auxilio de sus
  3281. 6:32:16primas, las señoras de Garrido Godoy, que en  Jaén residían, y sin el generoso desprendimiento
  3282. 6:32:23de su sobrino carnal, el arcediano de Baeza, don  Primitivo de Acuña, el galán en decadencia hubiera
  3283. 6:32:31tenido que pedir limosna o entregar sus nobles  huesos a San Bernardino. Pero aunque las tales
  3284. 6:32:39señoras, solteronas, histéricas y anticuadas, muy  metidas en la iglesia y de timoratas costumbres,
  3285. 6:32:47veían en su egregio pariente un monstruo, más  bien un diablo que andaba suelto por el mundo,
  3286. 6:32:54la fuerza de la sangre pudo más que  la mala opinión que de él tenían,
  3287. 6:32:59y de un modo discreto le ampararon en su pobreza.  En cuanto al buen arcediano, en un viaje que hizo
  3288. 6:33:07a Madrid trató de obtener de su tío ciertas  concesiones del orden moral: conferenciaron;
  3289. 6:33:14oyole don Lope con indignación, partió el clérigo  muy descorazonado, y no se habló más del asunto.
  3290. 6:33:23Pasado algún tiempo, cuando se cumplieron  cinco años de la enfermedad de Tristana, el
  3291. 6:33:29clérigo volvió a la carga en esta forma, ayudado  de argumentos en cuya fuerza persuasiva confiaba:
  3292. 6:33:37—Tío, se ha pasado usted la vida ofendiendo a  Dios, y lo más infame, lo más ignominioso es
  3293. 6:33:45ese amancebamiento criminal... —Pero hijo, si ya... no...
  3294. 6:33:50—No importa; se irán ella y usted al infierno, y  de nada les valdrán sus buenas intenciones de hoy.
  3295. 6:33:58Total, que el buen arcediano quería casarles.  ¡Inverosimilitud, sarcasmo horrible de la vida,
  3296. 6:34:06tratándose de un hombre de ideas  radicales y disolventes, como don Lope!
  3297. 6:34:13—Aunque estoy lelo —dijo éste empinándose  con trabajo sobre las puntas de los pies—,
  3298. 6:34:19aunque estoy hecho un mocoso y un bebé... no  tanto, Primitivo, no me hagas tan imbécil.
  3299. 6:34:27Expuso el buen sacerdote sus planes sencillamente.  No pedía, sino que secuestraba. Véase cómo:
  3300. 6:34:35—Las tías —dijo—, que son muy cristianas y  temerosas de Dios, le ofrecen a usted, si entra
  3301. 6:34:42por el aro y acata los mandamientos de la ley  divina..., ofrecen, repito, cederle en escritura
  3302. 6:34:49pública las dos dehesas de Arjonilla, con lo cual  no sólo podrá vivir holgadamente los días que el
  3303. 6:34:57Señor le conceda, sino también dejar a su viuda... —¡A mi viuda!
  3304. 6:35:03—Sí; porque las tías, con mucha  razón, exigen que usted se case.
  3305. 6:35:09Don Lope soltó la risa. Pero no se reía  de la extravagante proposición, ¡ay!,
  3306. 6:35:16sino de sí mismo... Trato hecho. ¿Cómo rechazar  la propuesta, si aceptándola aseguraba la
  3307. 6:35:24existencia de Tristana cuando él faltase? Trato hecho... ¡Quién lo diría! Don Lope,
  3308. 6:35:31que en aquellos tiempos había aprendido a hacer  la señal de la cruz sobre su frente y boca, no
  3309. 6:35:37cesaba de persignarse. En suma; que se casaron...,  y cuando salieron de la iglesia, todavía no estaba
  3310. 6:35:46don Lope seguro de haber adjurado y maldecido  su queridísima doctrina del celibato. Contra lo
  3311. 6:35:53que él creía, la señorita no tuvo nada que oponer  al absurdo proyecto. Lo aceptó con indiferencia,
  3312. 6:36:01había llegado a mirar todo lo terrestre con sumo  desdén... Casi no se dio cuenta de que la casaron,
  3313. 6:36:08de que unas breves fórmulas hiciéronla legítima  esposa de Garrido, encasillándola en un hueco
  3314. 6:36:15honroso de la sociedad. No sentía el acto,  lo aceptaba, como un hecho impuesto por el
  3315. 6:36:22mundo exterior, como el empadronamiento, como  la contribución, como las reglas de policía.
  3316. 6:36:30Y el señor de Garrido, al mejorar de fortuna, tomó  una casa mayor en el mismo paseo del Obelisco,
  3317. 6:36:38la cual tenía un patio con honores de huerta.  Revivió el anciano galán con el nuevo estado;
  3318. 6:36:46parecía menos chocho, menos lelo, y sin saber  cómo ni cuándo, próximo al acabamiento de su vida,
  3319. 6:36:54sintió que le nacían inclinaciones que nunca  tuvo, manías y querencias de pacífico burgués.
  3320. 6:37:01Desconocía completamente aquel ardiente  afán que le entró por plantar un arbolito,
  3321. 6:37:08no parando hasta lograr su deseo, hasta ver que  el plantón arraigaba y se cubría de frescas hojas.
  3322. 6:37:16Y el tiempo que la señora pasaba en la iglesia  rezando, él, un tanto desilusionado ya de su
  3323. 6:37:23afición religiosa, empleábalo en cuidar las  seis gallinas y el arrogante gallo que en el
  3324. 6:37:30patinillo tenía. ¡Qué deliciosos instantes!  ¡Qué grata emoción... ver si ponían huevo,
  3325. 6:37:38si éste era grande, y, por fin, preparar la  echadura para sacar pollitos, que al fin salieron,
  3326. 6:37:45¡ay!, graciosos, atrevidos y con ánimos para  vivir mucho! Don Lope no cabía en sí de contento,
  3327. 6:37:55y Tristana participaba de su alborozo. Por  aquellos días, entrole a la cojita una nueva
  3328. 6:38:03afición: el arte culinario en su rama importante  de repostería. Una maestra muy hábil enseñóle dos
  3329. 6:38:11o tres tipos de pasteles, y los hacía tan bien,  tan bien, que don Lope, después de catarlos,
  3330. 6:38:18se chupaba los dedos, y no cesaba de alabar  a Dios. ¿Eran felices uno y otro?... Tal vez.
  3331. 6:38:30Gracias por haber compartido este  momento  de lectura en "La Voz que
  3332. 6:38:35te Cuenta". Si  quieres expresar tu opinión  o mostrar  algún punto de vista lo puedes
  3333. 6:38:40hacer  en los comentarios del vídeo. Y  también te invito a que si has pasado un
  3334. 6:38:46momento  agradable y quieres escuchar  más  relatos, te suscribas al canal.

About this transcript

This page contains the full transcript of Tristana — Benito Pérez Galdós | Audiolibro completo en español | Voz humana real by La voz que te cuenta Audiolibros y literatura., generated from the public captions YouTube serves with the video. The transcript has 52,999 words across 3,334 segments, with the original timestamps preserved so you can click any line to jump to that moment in the embedded player.

What you can do with it

Use the transcript to take notes, quote the speaker, build a study guide, generate a summary with ChatGPT or Claude via the YouTube Summary tool, or export it as a timed subtitle file with YouTube to SRT. You can also re-open it in the transcriber to choose a caption track available on the video.

Free YouTube transcript tool

YouTube2Text is a free YouTube transcript generator — no signup, no daily limit. Paste any YouTube link and get the full transcript instantly, with timestamps, click-to-jump, caption language selection, AI prompts for ChatGPT, Claude, and Gemini, and exports to TXT, SRT, VTT, or Markdown.